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EDICIÓN | Marzo 2012

Albacora: The search for the giant broadBill

Juan Vásquez Trigo, Historiador
Albacora: The search for the giant broadBill

Ese el nombre del libro publicado en 1957 por Eugenie Marron, una estadounidense que al igual que su marido y que muchos más, llegaron hasta los puertos del Norte Grande en tiempos del esplendor de la pesca deportiva de grandes albacoras y marlines, que tuvo como ejes a Iquique y al próximo puerto de Tocopilla. El entusiasmo fue tal, que incluso la Pan-American Grace Airways (Panagra), con su ruta “El Interamericano”, cubrió vuelos con sus cuatrimotores Douglas DC6, desde Estados Unidos hacia esta parte del mundo, en que predominaban los intereses del que ahora llamaríamos turismo aventura.

Del libro sólo había recibido algunas referencias, hasta que el doctor y pescador deportivo Juan Pedro Lonza me facilitó una fotocopia y el afán por ubicarlo en las librerías especializadas. La publicación llegó a Lonza, de manos de Enrique, ingeniero, hijo de don Juan Lombardi Borgoglio, quien a su vez lo había recibido de los mismos Marron, con quienes había compartido una experiencia que no ocurrió en el fascinante despliegue para capturar ni albacora ni marlines, sino cuando Eugenie volvía de navegar al hotel Prat de Iquique, construido por esos años por la Honsa. Una caída le significó una dolorosa lesión de caderas, a lo que se agregaría la angustia por conseguir un doctor a medianoche en Iquique, pensado que si esto era complicado en Nueva York, en Iquique sería prácticamente imposible....

Eugenie y Lou dan cuenta, a lo largo de la obra y de cada una de sus andanzas, de una tremenda pasión por la pesca deportiva, y ese andar atrás del broadbill gigante, en un Océano Pacífico rico entonces en tantas especies, desde las mayúsculas hasta la minúsculas, tan profusas en la Corriente de Humboldt que nace y se renueva en distintas latitudes, desde las profundidades abismales con sus aguas de surgencia. Es así como los Marron se asombran por este mar con grandes manchas de anchoveta, atacadas por millares de peces mayores, mientras desde lo alto, enjambres de aves se dejaban caer en picada sobre los cardúmenes.

Iquique de estos años es descrito como “un puerto ideal, había florecido cuando la demanda de nitratos fueron mayores hace unos veinte años, antes que los fertilizantes sintéticos se desarrollaran. Ahora algo languidece, aunque tiene una espléndida fábrica de conservas llamada la Pescadora de lquique (sic del libro y por confirmar), que es en parte propiedad de una empresa estadounidense. Las calles de Iquique están mostrando señales de vida renovada”.

La historia de estos deportistas no estaba exenta de riesgos ante las fenomenales proporciones de una albacora o un marlín (pez aguja), reconocidos por ser grandes gladiadores y que con su espada pueden atravesar a una persona o un navío menor, como de hecho les constaba a los Marron.

Ahora, es interesante saber si lograron capturar esa gran albacora. La respuesta la conocía de antemano: una hermosa placa de vidrio de mi colección, me tenía sobre aviso y bien informado. En ella aparece Louis Marron con una espectacular albacora de 1182 libras, algo así como 536 kilos, de más de 4 y medio metros, capturada en Iquique el 7 de mayo de 1953 y que se constituye en record mundial utilizando carrete y lienza de 39 hebras. ¡Sí que atraparon el anhelado broadbill! Esa gran albacora gigante...

 

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