Cuando le preguntas a una persona sobre una temática en particular, la respuesta a esa pregunta resulta sospechosamente conocida, estandarizada y, la mayor parte de las veces, poco informada. Sólo basta con una simple inspección, a algún medio de comunicación cualquiera sea este, o con googlear en internet entrevistas de opinión ciudadana, donde abundan respuestas del tipo: "¡Me parece muy bien! Ya que esto ayudará a los jóvenes a salir de la delincuencia y alejarse de las drogas y el alcohol".<br /> <br /> Lo anterior es sólo una muestra de múltiples preguntas que arrojan una misma respuesta, presentada en distintos ordenes lógicos pero que, al fin y al cabo, expresan exactamente lo mismo. En lo personal, creo que esta respuesta, debe ser una de las respuestas más repetidas que existen en las diversas entrevistas en todo el país.<br /> Lo cierto es, que este tipo de respuestas resultan comunes, repetidas, armadas y poco informadas a todos los niveles etarios y no es exclusivo de determinados sectores, sino que es transversal a toda nuestra sociedad.<br /> <br /> El análisis es lapidario pero corregible: Falta de pensamiento crítico y ausencia de análisis y ponderación lógica del entorno. Todo lo anterior genera como consecuencia "No tener opinión propia". La mayoría prefiere responder algo que, a pesar de no ser su propia opinión, le resulta cómoda y adecuada, pues son respuestas ya validadas socialmente. Son respuestas que no los obligan a incurrir en mayores análisis, pero tampoco generar un aporte.<br /> <br /> Debemos recordar que cuando alguien pide la opinión, lo hacen en la búsqueda de lograr construir, mejorar, recoger distintas ideas y puntos de vista y no de mantener el Status Quo con respuestas que, finalmente, no aportan mayormente.<br /> <br /> En Chile si bien en la última década se ha avanzado mucho en lo que es el entrenamiento del pensamiento crítico y el debate como mecanismo de entrenamiento de las ideas y mejoramiento participativo de estas mismas, sigue siendo una problemática que, como sociedad en su globalidad, no hemos abordado de la manera ni con la sistematicidad adecuada.<br /> Son en las distintas etapas de formación, en donde se debe incluir el entrenamiento continuo e idóneo de la forma en como piensan nuestros niños y jóvenes. <br /> No obstante, la buena noticia, es que gran parte del cambio está en nuestras manos y situaciones cotidianas suelen ser muy aportativas, para lograr desarrollar el pensamiento crítico y nuestra capacidad de opinión. <br /> <br /> Basta con sentarse en familia el fin de semana a leer y platicar sobre las noticias que trae el Diario, buscando reforzarse mutuamente las distintas perspectivas que tiene una noticia. <br /> Otra alternativa es generar un hábito de lectura de diversos autores, livianos y complejos, críticos y divertidos, que nos permitan ampliar la visión del mundo que nos plantean y construir esta visión desde una nueva y propia perspectiva. <br /> <br /> Mirar noticias, programas de conversación, entrevistas en profundidad, ver películas históricas, etc. Y junto con ello usar internet y googlear para profundizar la información. Preguntarse una y otra vez, los por qué de los por qué hasta el infinito. Hagan el simple ejercicio de poner en su propio Facebook una opinión como encabezado, una que genere debate y ojalá controversia, y les aseguro que será una tremenda oportunidad de ejercitar su propia opinión.<br /> Nos falta mucho por avanzar, pero nuestra propia motivación es el primer paso para generar el cambio necesario.