<strong>LA LIBERACIÓN DEL YODO</strong><br /> <br /> El ingeniero Patricio Díaz, investigador y experto en trabajos salitreros, editó un libro bajo el ingenioso y revelador título: La industria del salitre contada por el yodo. Explica el ingeniero que "el yodo se mencionó como un producto del salitre... en los procesos de elaboración establecidos por Shank y Guggenheim. Ambas sales se lixiviaban en conjunto y a partir de fines del siglo XX, su extracción se realizó en forma separada. El título del libro grafica la intención del ingeniero.<br /> <br /> Al inicio del ciclo salitrero y por espacio de años, el salitre fue el sueldo de Chile. Después de la crisis de 1930, esa situación se modificó. Lento pero seguro, el yodo adquirió personalidad. Un kilo de esta sal cuesta entre veintisiete y treinta dólares. La estimulante cotización permitió un fuerte aumento de la producción; Chile aporta el cincuenta por ciento de la demanda mundial.<br /> <br /> <strong>POR UNA MIGA DE PAN</strong><br /> <br /> El yodo cuenta con ciclos de existencia. Hacia el año 3.000 antes de Cristo era conocido en China y se obtenía por las algas marinas. Un emperador del celeste imperio, desconociendo el contenido de yodo de las algas, alabó su poder alimenticio y medicinal. En esos años, se recomendaban las algas para atacar el bocio. <br /> En Tarapacá, el inglés John Blake advirtió que una miga de pan que caía en las aguas madres del proceso para obtener salitre, adquiría un hermoso color azul. Este suceso ocurrió en 1827, cuando aún la explotación del salitre estaba en pañales.<br /> <br /> <strong>LOS TENTÁCULOS DEL MONOPOLIO</strong><br /> <br /> El nombre de Blake ha permanecido en un anonimato histórico y casi no se le menciona cuando se habla del yodo. Son dos coterráneos suyos los que se cuelgan los galones honoríficos. William Bollaert y Giorge Smith desembarcaron en Tarapacá en la década del veinte del siglo XIX. Bollaert trabó amistad con Smith, uno de los innovadores en los procesos de la industria del salitre. Ambos fueron considerados como los probables descubridores del yodo contenido en el salitre, cuya extracción industrial se realizó en la oficia La Noria en 1866.<br /> <br /> Muy pronto surgió el apetito monopólico para comercializar el yodo. Los capitalistas Anthony Gibbs and Sons, tendieron sus tentáculos y atraparon todo el yodo de la región. Su estrategia buscaba la formación de un potente monopolio mundial; contactado con los productores europeos (yodo de algas), franceses y escoceses y les propuso que "resulta más ventajoso producir en cantidades menores y sacar una buena utilidad, antes que embarcar grandes cantidades sin utilidad".<br /> <br /> La respuesta de los productores europeos fue positiva y el 1 de enero de 1887 se consolidó la Primera Combinación del Yodo. Automáticamente, se redujo la producción aquí y en el viejo continente.<br /> <br /> El monopolio del yodo no solo afectó a la economía nacional, lamentablemente acrecentó la cesantía que se había producido por la reducción de la cantidad de salitre.<br /> El manejo especulativo de Gibbs arrastró al país a establecer una política económica errada respecto al yodo. Chile habría tenido la oportunidad de extender sus ventas y dominar los mercados, pero se decidió por mantener altos los precios.<br /> <br /> El epílogo casi trágico consiste en que, a fines del siglo XIX, Japón elaboró trabajosamente las algas para convertirse en uno de los más importantes productores de yodo del mundo.<br />