¿Dios habla, cómo? Una de las respuestas la encontramos en estos días. Navidad es un tiempo único en el que Dios se comunicó, y sigue comunicándose. Un Dios que se relaciona, dialoga y se compromete.<br /> <br /> Dios se hace uno con nosotros a través de la concepción, y por engendrarse en una joven mujer, María. Así, se hace carne en el límite, la fragilidad y la vulnerabilidad, como la de todos nosotros. Ciertamente, Él no tiene límites, es un Ser infinito, fuerte y lleno de poder, sin embargo quiso que fuera así. Con ello buscó y busca hoy, comunicarse humanamente en Cristo, el Dios hecho hombre.<br /> <br /> Con el nacimiento de Jesús, ocurrido en condiciones humildes, nunca cobró más significado el término "dar a luz", pues justamente es eso: una Luz nos ha sido dada, una Luz que viene al encuentro del hombre. Ese destello y fulgor, encantó a numerosos hombres y mujeres a lo largo de la historia; esa Luz permitió recobrar sentidos y encauzar las vidas, siguiendo el ejemplo dado por Dios mismo. Jesús invitaba a sus oyentes, seguidores a ser luz en el mundo y a seguirlo, a mantener las lámparas encendidas, bien dispuestos, atentos, vivos y dinámicos, llenos de esperanza y fe.<br /> <br /> Los que se entusiasmaron con este llamado se convirtieron en sus discípulos, quienes con libertad se dejaron enseñar, creyendo en Él. <br /> <br /> Sin embargo, -y no podemos ser ingenuos- el mundo quiere imitar esto de ser luz, y se nos ofrecen diversos modelos. Imaginemos por un instante múltiples faros discordantes, que nos llevarían a confundir las numerosas naves y éstas no llegarían a puerto: se irían a otros lugares, se desgastarían, y quizás abandonarían lo que querían realizar para llevar a cabo su misión. Esto provocaría algunos naufragios.<br /> En este tiempo de navidad se puede reflexionar en torno a la luz que se nos da, si la queremos seguir. En este tiempo las diversas luces de colores nos alegran y dan contexto a esa Luz dada en Cristo, pero a veces seguimos esas pequeñas luces y nos perdemos en medio de ellas.<br /> <br /> El nacimiento de Jesús nos invita a transformarnos, siendo luz en el mundo, es decir, llevando el mensaje de Cristo. El mismo hecho de hacerse carne permitió a Jesús acercarse al mundo del sufrimiento, algunas veces por el dolor en la enfermedad, por la pérdida de un ser querido y Cristo ante esto no fue indiferente. Nos invitó a llevar una vida de justicia, a actuar de manera correcta, y en esto debemos ser luz. Cristo nos invitó a comprometernos con el prójimo, con el necesitado, ése es un llamado urgente.<br /> Toda época tiene sus nuevas inquietudes y desafíos, problemáticas y confusiones, y en Cristo podemos seguir un camino para iluminar las formas y fines. Esto a nivel personal, familiar, nacional y mundial.<br /> <br /> La navidad que irrumpe en lo humano con su destello divino, no interrumpe el quehacer del hombre, lo ilumina y fortalece, dando la paz y la alegría. <br /> Luz para todos.