La evidencia en materia de formación de postgrado, en los países con crecimiento económico y desarrollo humano más acelerado, muestra tres fases en esa evolución. En la primera, estos países implementaron políticas rigurosas para formación de profesionales, de tal forma de acompañar el crecimiento económico (industrial y de servicios). El impacto de estas políticas se refleja en los altos índices de cobertura en educación superior, proceso que en algunos países ha durado más de tres décadas.<br /> <br /> En la segunda etapa, después de avanzada una década de la primera, se aprecian políticas de formación de capital humano avanzado, a través de los programas de magísteres especialmente en su doble vertiente, esto es, de investigación y ejecutivos. Es aquí donde se comienzan a observar distintas reformas a los planes de formación de los mismos, en el sentido de evolucionar hacia la profundización de las competencias profesionales. Por lo general, en esta etapa se aprecia el inicio de la tercera, que es la formación de los programas de doctorados.<br /> <br /> A partir de lo anterior, las instituciones de educación superior implementan políticas a fin de crear capacidades para el desarrollo de programas doctorales, considerada ésta la tercera etapa del desarrollo de la formación postgradual. Estos generalmente, expresan el requerimiento de la sociedad para acompañar el crecimiento y desarrollo con capacidades endógenas. Esta etapa, fundamental para el desarrollo, tendió a evolucionar con lentidud en las regiones, debido a diversos factores como las políticas públicas, asimetrías territoriales, heterogeneidad de las capacidades en las regiones, entre otras.<br /> Es en este ámbito donde las universidades regionales en Chile tienen un rol fundamental, que es la generación del conocimiento país y, por ende, su impacto en los estadios de desarrollo que podemos alcanzar como nación. <br /> <br /> Considerando la institucionalidad de los territorios orientados a su desarrollo endógeno, se observa que en esta materia, en Chile, se han realizado avances interesantes, desde la creación de los Gobiernos Regionales, la desconcentración de ministerios y servicios, la creación de universidades regionales derivadas, hasta la más reciente, la puesta en marcha de las Corporaciones Regionales de Desarrollo Productivo.<br /> <br /> Si se considera, además, algunos cambios paradigmáticos que se están gestando en la conceptualización de la política pública, hay que visualizar que el rol de las universidades regionales resulta crucial, puesto que, en la medida que se opta por los citados modelos de desarrollo, que dan protagonismo y dinamismo a las regiones, los territorios precisan de una oferta formativa pertinente y de calidad para abordar la formación de capital humano avanzado, que posibilite la generación de conocimiento e innovación, que viabilicen las estrategias de desarrollo regional y coadyuven la materialización de los sistemas de innovación regionales.<br /> <br /> En este contexto, la tendencia de la oferta de postgrado se orienta a distribuirse a nivel territorial. Al año 2010, las ofertas de programas de postgrado -magíster y doctorado- de las universidades regionales representan alrededor del 50% de lo presente en el país.<br /> Con esto se observa, cómo las instituciones de educación superior de regiones del país han seguido las directrices y recomendaciones que la OCDE hiciera en su informe del año 2004 (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico / Banco Mundial, 2009), en el sentido de fortalecer la formación de postgrado y adaptarla a las necesidades del país.<br /> <br /> Por otro lado, han acometido la tarea de internacionalizar sus programas, buscando alianzas con instituciones del exterior, para lograr doble grado, cotutela de tesis, pasantía de sus estudiantes y presencia de profesores extranjeros en sus aulas, como una manera de agregar valor y diferenciación en su oferta formativa.<br /> Bajo tal escenario, en la actualidad los profesionales pueden acceder a una oferta de programas cada vez más diversificada en términos de áreas de especialización, con sellos de calidad vinculados a la acreditación de los mismos.