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EDICIÓN | Septiembre 2011

Fiestas Patrias en Tiempos del Salitre

Por Juan Vásquez Trigo, Historiador
Fiestas Patrias en Tiempos del Salitre

Sin lugar a dudas que las retretas, alegorías y desfiles eran actividades principales en las celebraciones de  Fiestas Patrias en tiempos del "Oro Blanco", donde la alegría y patriotismo se expresaban desde que levantaba el día, con salvas de veintiún cañonazos, a los que seguirían las tradicionales "ramadas", muchos juegos populares, carreras pedestres, en bicicletas y en mulas, todo en un territorio donde el Estado, desde 1910 venía aplicando políticas chilenizadoras en forma intensiva.

<strong>BATALLONES DEL PAÍS DE LILIPUT</strong>

En este escenario, una  particularidad fue la participación de niños en los batallones escolares. Se relata así la presentación en Iquique de uno de éstos: "En la mañana del 18 de Septiembre último (1911) se oyeron en el centro de la ciudad los alegres clarines de una banda de músicos. Los vecinos que pululaban por las calles pusieron el oído atento i el ojo avizor para ver el batallón que así se anunciaba entre las claridades del día. De pronto la cabeza dobló por una callejuela i todos pudimos ver que se trataba de un verdadero batallón del país de Liliput".

El "batallón" pertenecía a la Escuela Nro. 32, el que disponía de su banda de guerra. Continúa el relato resaltando que "eran un poco el alma de la niñez chilena cantando á la patria y rindiéndole su homenaje desde el momento mismo en que se puede llevar un arma al brazo... Todos ellos habían nacido ayer, eran vástagos todavía verdes i tiernos de las muchedumbres chilenas y ya cruzaban en legión sobre los suelos de la patria significándole que estaban dispuestos á rendirle su sangre y su vida en el momento que ella quisiera llamarlos á su defensa".

En la oficina "Carmen Bajo", en "Josefina" y en Pozo Almonte, otros escuadrones liliputenses, con una "caballería" de palo y carabinas más altas que los pequeños que las cargaban, desfilaban y disparaban salvas desde cañoncitos. Algún medio de la época destacaría "los provechosos resultados que se pueden obtener militarizando las escuelas".

Las celebraciones se sucedían por toda la pampa: En "Alianza" desfilaban las sociedades obreras, encabezadas por sus estandartes, al igual que el Cuerpo de Bomberos, con masiva concurrencia a la Plaza "Centenario" engalanada con arcos de triunfo. En oficinas "Buen Retiro", "Gloria" y "Agua Santa" se construyeron carros alegóricos. En "San Donato" las fiestas comenzaron con la lectura del Acta de la Independencia y cantos líricos de los niños de la escuela mixta.

En "La Palma" se efectuaron alegorías por la Patria y se disputaron once medallas de plata en foot-ball, quedando las preseas para los dueños de casa. En  "South Lagunas" el personal y niños de la escuela prepararon un cuadro artístico y una compañía de aficionados al teatro presentó sentidas obras.

Al final, una festividad que con variantes se replicaba en las salitreras y puertos, que culminaba con bailes populares en las Filarmónicas y con la quema de salitrón que enrojecía los cielos intensos del desierto, contrastando con el blanco mineral que seguiría siendo el sustento de Chile a comienzos de esa segunda década del siglo veinte.

 

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