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EDICIÓN | Agosto 2011

El coronel sí tiene quien le escriba: J. T. North y la obra de W. H. Russel

Juan Vásquez Trigo, Historiador
El coronel sí tiene quien le escriba: J. T. North y la obra de W. H. Russel

He querido comentarles de uno de los libros en que trabajo. Se trata de un clásico, del periodista William H. Russell, y que se denomina Visit to Chile and the Nitrate Fields (Visita a Chile y los campos salitreros), publicado en inglés, en 1890, y que hoy lo ha re-escrito al español Esme Corthorn, nieta de Santiago Humberstone. La obra es una crónica de viajes y un tratado acerca del salitre y de una época de Chile, su economía y su sociedad, con varias lecturas, en que la principal es el propósito de John Thomas North, el Rey del Salitre, que había llegado como mecánico a Carrizal, por favorecer su cuestionada imagen, y en Tarapacá se había hecho dueño del agua, más vital que nunca en el desierto; de las principales oficinas salitreras y de los ferrocarriles. Casi todo. Por ese año, 1889, que se realiza el viaje en el vapor Galicia, North, que ostentaba el grado de coronel recibía las embestidas que amenazaban su credibilidad en Gran Bretaña, mientras en Chile la política nacionalista del presidente José Manuel Balmaceda amagaba sus intereses, todo lo cual le tornaba vulnerable, sumando enemigos internos que ridiculizaban sobre los ferrocarriles y salitrales del coronel. Ante tan adverso panorama, buscó testimonios fehacientes que revirtieran la incómoda situación. Para una maniobra de tal envergadura requirió de los medios más influyentes en la sociedad británica, entre estos The Time, el original y sin apellidos, que tenía como reportero estrella al irlandés William H. Russell, autor del libro que les comento. Quién mejor para que fuese portavoz de la realidad del coronel North —que sí tenía quien le escribiese y muy bien—, para volver a generar las confianzas que, afiatadas, mantendrían y quizá hasta incrementarían los flujos de accionistas ávidos y crédulos de las muchas sociedades que se transaban en Londres. Las descripción de los trayectos, de ida y vuelta, son deliciosos. Río de Janeiro, Montevideo, la Patagonia, se suceden con detalles y sabrosas anécdotas de las que pocas obras dan cuenta. Luego, desde Punta Arenas, se irán intensificando para llegar al desierto de Tarapacá que, para 1889, se encontraba en pleno auge del salitre, donde North tenía su imperio. Estamos, con este libro, ante una obra histórica, un patrimonio escrito que narra la industria del salitre que, indistintamente de sus móviles, resulta reveladora, entretenida e interesante, a la vez que profunda por la mirada a través de los valores y prejuicios de un intelectual europeo respecto a lo que era Chile y, en especial, Tarapacá. North podía gravitar con sus intereses en los acontecimientos políticos y económicos de nuestro país, que pronto tendrán como expresión a la guerra de 1891, de la que fueron causa mayor los Reinos del Salitre, que seguirán gobernados por los intereses europeos, encabezados por el Rey del Salitre que había hecho sus movimientos en el tablero, tan precisos y con tantas piezas disponibles, que había transformado su defensa en un ataque que terminó en jaque mate, a su favor y que nos hereda esta obra singular.

 

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