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EDICIÓN | Abril 2012

Premio a la perseverancia

Eduardo Ríos, ciclista
Premio a la perseverancia

A los ocho años empezó, tímidamente, a dar sus primeras vueltas con un grupo de amigos. A los diez, ya participaba en competencias. Con el convencimiento de que “querer es poder” y el apoyo de sus padres, continuó entrenando sin auspiciadores hasta alcanzar, con su esfuerzo, el primer ranking nacional en el MTB Cross Country Maratón 2011 a sus quince años. Una historia de perseverancia, compañerismo, pero sobre todo de un espíritu que cree que llegar a la final es lo mejor que a uno le puede pasar.

Por Laura Valdés P. / Fotografía Patricio Salfate T.

Eduardo tiene dieciséis años y mide un metro ochenta centímetros. Delgado, de pelo y ojos oscuros es más bien callado y esboza una sonrisa tímida al principio de la entrevista. Pero a medida que va entrando en confianza, se muestra más seguro y va relatando anécdotas desde que le tomara el gusto a andar en bicicleta. Pero no en cualquiera. <br /> <br /> Lo suyo desde siempre fue la mountain bike. Con unos amigos formaron el grupo Los Halcones, que se reunían exclusivamente para andar por los cerros y disfrutar del pedaleo, pero también incursionaron en las primeras competencias nacionales. <br /> <br /> El grupo se disolvió y sus padres tomaron la decisión de apoyarlo en este deporte que terminaría siendo una de sus pasiones. Para Eduardo, su especialidad radica en la resistencia. Y aprendió a manejarse en las largas distancias, atravesar cerros, a recorrerlos durante cinco horas sin parar. Y lo disfruta. “Uno puede pasarse toda una mañana andando en bicicleta”, señala sonriendo.<br /> <br /> <strong>¿Qué sientes con este deporte?</strong><br /> Me gusta la libertad que se tiene, el paisaje, la naturaleza que lo rodea. No tienes la presión de tener corredores detrás de ti como en la de los circuitos pequeños. Aquí todo es más individual porque, en el fondo, estás tú con el cerro.<br /> <br /> <strong>¿Qué te gusta?</strong><br /> Varias cosas. Entre ellas, que he podido recorrer el país y conocer lugares increíbles, como el volcán Osorno y Chillán, que son los que más me han gustado por sus paisajes. Chillán fue una experiencia porque competimos en primavera y era extraño ver solo bosques y no así la nieve en los cerros, era estar en el otro lado de lo acostumbrado… y, por supuesto, Iloca.<br /> <br /> <strong>¿Por qué Iloca?</strong><br /> Nos tocó participar en un circuito después del terremoto. La idea era ayudar a que la gente del lugar volviera. A fomentar el turismo. Recuerdo que íbamos en la competencia y de pronto nos encontramos con una playa y algunas casas destruidas… fue una sensación tremenda. Desde entonces he vuelto siempre allí y es uno de los lugares que nos ha dejado muchos recuerdos.<br /> <br /> Eduardo no puede evitar hablar en plural. Sus padres y su hermano Juan Andrés, de ocho años, siempre lo han acompañado a todas las competencias. Como familia se han unido el doble durante tantos años de estar viajando, fin de semana por medio, a distintos puntos del país. A tomar el auto y cruzar miles de kilómetros como una aventura. Llevar la bicicleta, los repuestos, los distintos neumáticos dependiendo del terreno de turno. Sus padres, Eduardo y Paola, son sus auspiciadores, su team, su apoyo en todo. Presentes en esta entrevista, también nos comentan sobre lo que ha significado ayudar a su hijo. “Este deporte siempre lo hemos vivido como en familia”, señala Paola Piña.<br /> <br /> <strong>Ustedes le han brindado mucho apoyo a su hijo…</strong><br /> Eduardo padre: Sí, claro. Cada competencia significa desplegar toda una logística. Uno tiene que estudiar el cerro, la altimetría, ir preparados con todo lo que se pueda necesitar. Como padres hemos tenido que meternos en este mundo, aprender y entenderlo.<br /> <br /> Paola: Y muchas veces hemos pagado el noviciado. Una vez llegamos a Chillán justo para entrenar y conocer el circuito. Y en eso se le echó a perder la pata de cambio. Se rompió y al otro día era la carrera. Tuvimos que mover cielo, mar y tierra para conseguir esa pieza, ya que no teníamos otra bicicleta. Finalmente, un amigo nos trajo una de Santiago y minutos antes de comenzar la competencia recién la teníamos en nuestras manos. Imagínate, cambiar la pieza, con los nervios, la frustración y todas esas cosas que te juegan en contra… porque Eduardo no pertenece a un team donde sí tienen mecánicos, repuestos y todo lo necesario.<br /> <br /> <strong>¿Y nunca han pensado en tener algún auspiciador?</strong><br /> Eduardo padre: Acá es difícil. La empresa privada no ve como una inversión apoyar a un corredor. Lo único que hemos logrado, en cierta manera, es que Gatorate nos auspicie con la hidratación de las carreras. Pero queremos presentar un par de proyectos para el segundo semestre para que alguien nos pueda auspiciar. Hasta el minuto, todo ha corrido por cuenta nuestra. <br /> <br /> <strong>Pero su apoyo ha sido incondicional…</strong><br /> Paula: Como debe ser. De a poco empezamos a ver que le iba bien, especialmente en las carreras de distancia. Se acomodó mucho con el físico que tiene y comenzó a destacarse en carreras de este tipo y allí comenzamos a pensar en cómo apoyarlo más, en llevarlo a un nutricionista, tener un preparador físico que lo ayudara en su desarrollo muscular. Improvisando a veces, sin ninguna asesoría  y con muy buena voluntad de los amigos, de entrenadores, que lo motivaban a ir al cerro, que le explicaban cómo tenía que hacer las partes técnicas, de a poco él se fue incentivando y el año pasado fue su mejor año.<br /> <br /> <strong>PRIMER LUGAR</strong><br /> <br /> Eduardo asiente. Sin dudas, el 2011 fue excelente para él. Diecisiete carreras y en cada una ocupó un lugar en el pódium. Segundo, tercero o primer lugar. Los puntos fueron sumando y cuando quedaba la penúltima fecha por correr, sabía que tenía la oportunidad de salir campeón nacional. Su contrincante estaba un poco más abajo que él en puntaje y tenía que jugárselo todo. A poco de iniciar la última carrera, el otro competidor no se presentó. “Allí supe que esa carrera la iba a ganar”, nos cuenta este joven ciclista.<br /> <br /> <strong>¿Qué sentiste al saber de forma anticipada la noticia?</strong><br /> Me dije, ya gané. Todas las estrategias que estaba armando en mi cabeza ya no valían. Pero me acordé de otros amigos que competían en la misma categoría y que querían obtener  el segundo y tercer lugar. Entonces decidí que esa carrera no la iba a correr para mí, sino para ayudarlos a sacar un mejor lugar.<br /> <br /> <strong>¿Cómo lo hiciste?</strong><br /> A un amigo lo ayudé durante toda la carrera para que pudiera alcanzar a su contrincante en puntaje y así salir tercero en el ranking. Lo acompañé y fue una sorpresa llegar a la meta y que me dijeran que era campeón nacional de Cross Country Maraton.<br /> <br /> <strong>Así que la última carrera se transformó en una carrera solidaria…</strong><br /> (Sonríe) Así es. Pero es algo que pasa en este ambiente. Aunque la competencia es muy fuerte, la gente que participa en el mountain bike es muy solidaria. A mí una vez me pasó que me quedé sin agua casi al principio de una competencia en la que tenía que andar cincuenta kilómetros. Y en el camino, otros ciclistas me fueron convidando agua hasta que pude llegar al punto de abastecimiento. <br /> <br /> <strong>Me imagino que has hecho buenos amigos…</strong><br /> A lo largo del país. Sí, tengo varios amigos y nos estamos comunicando siempre. Además, nos vemos seguido, ya que nos encontramos en las competencias. <br /> <br /> <strong> ¿Y cómo te llevas con las exponentes femeninas de esta región, como Laura Munizaga y Daniela Rojas?</strong><br /> Este fin de semana corrí en los cerros de Pichuncaví con Laura y llegamos juntos, a un minuto. Y a Daniela la conozco desde que éramos chicos. Siempre hemos estado con el mismo grupo de gente porque vas entrenando y lo ideal es ir con alguien al cerro. <br /> <br /> <strong>¿En qué consiste tu entrenamiento?</strong><br /> Hacer mucha distancia, por ejemplo ir de La Serena a Guanaqueros, ida y vuelta, hacer sesenta kilómetros sin parar. O ir por los cerros haciendo la misma distancia. <br /> <br /> <strong>¿Cuánto tardas en hacer ese recorrido?</strong><br /> Como dos horas y media. Y vamos con otros ciclistas, en grupo especialmente, ya que la carretera puede ser peligrosa porque pasan muchos camiones. <br /> <br /> <strong> ¿Cuentas con algún entrenador?</strong><br /> Antes tenía un entrenador que era Patricio Seguel. Me ayudaba en la semana a andar en los cerros pero ahora tengo un preparador físico, Oscar Escobar. Él me ayuda en el gimnasio y a veces entrenamos yendo a Guanaqueros y otras veces al cerro. <br /> <br /> <strong>¿Y cómo compatibilizas entrenamiento y colegio?</strong><br /> Bien. Por suerte la Scoula Italiana me ha brindado mucho apoyo y eso se agradece. Mi profesor de educación física, Adolfo Rodríguez, me permite entrenar y eso ha sido muy importante porque a veces, al salir de clases muy tarde, ya no tengo luz suficiente en el cerro y sin buena visibilidad es imposible. Mis compañeros también son muy solidarios y me prestan apuntes y cuadernos cuando he tenido que faltar a clases. Hay veces que tenemos que irnos con mi familia tres días antes a una competencia, para reconocer los circuitos, y el colegio siempre me ha dado las facilidades para poder hacerlo.<br /> <br /> <strong>LA META</strong><br /> <br /> La gran satisfacción de Eduardo fue obtener su primer título el año pasado. El orgullo de sus padres es constatar que detrás de ese premio existe el esfuerzo personal de su hijo. La victoria es constatar una historia de esfuerzo, de voluntad y desafíos. En sus inicios, nunca se caracterizó por estar entre los mejores. A través de los años se fue superando y empezó a dar muestras de un talento y resistencia ideales para estas competencias de largo aliento. <br /> <br /> “Eduardo contó solo con su motivación, por eso fue un gran logro. El resto de los chicos que corren son súper buenos. Además, tienen entrenadores excelentes en Santiago, con preparadores físicos, con kinesiólogos y con un montón de apoyo extra que les brindan sus teams, y eso aquí no existe”, señala Paula, categórica.<br /> Su hijo escucha atento y asiente. Sabe que su objetivo final no es la ubicación en el pódium, sino lograr terminar la carrera. De hecho, llegar ya es un premio en sí mismo, porque cada carrera es una alegría para él. Es dar un paso más. Es dar un paso hacia adelante.<br /> <br /> <em><strong>“Me gusta la libertad (de este deporte), el paisaje, la naturaleza que lo rodea. No tienes la presión de tener corredores detrás de ti como en la de los circuitos pequeños. Aquí todo es más individual porque, en el fondo, estás tú con el cerro”.</strong></em>

 

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