Personajes como el pato de Banco Estado, el burro Ruperto de Pisco Artesanos de Cochiguaz, o los monitos del BCI, forman parte de un trabajo creativo y profesional al que han apostado grandes firmas, a través de la empresa Leyenda y Producciones. Hace siete años, este santiaguino decidió dejar el mundanal ruido para instalarse a crear en su departamento en Tongoy.
Por Laura Valdés P. / Fotografía Patricio Salfate T.
Mar, cielo límpido y mucho césped... así es el paisaje que cada mañana, al despertar, puede observar Roberto desde su ventana. Esa tranquilidad fue el motor que lo llevó a dejar Santiago y trasladarse a esa región. Sin cortar el cordón umbilical con su empresa Leyenda y Producciones, sencillamente el trabajo creativo lo hace desde su computador y envía todo vía Internet. "Yo tengo la posibilidad de vivir en cualquier lugar. Porque para lo que hago solo necesito tener una muy buena conexión. Eso es lo entretenido del asunto. No todo el mundo puede acceder a este tipo de beneficios; de hecho, ni siquiera la gente que trabaja en lo que yo realizo en Chile, lo puede hacer", señala satisfecho.
<strong>¿Por qué elegiste esta región y no otra?</strong><br /> Quería un lugar lejos de Santiago, pero tampoco tan distante, como Antofagasta, por ejemplo. Mis papás eran de Ovalle, yo tengo una casa en Tongoy, mi hermana se vino hace un tiempo y me dije, ¿por qué no? Y me quedé pegado, porque pensé que iba a ser transitorio y ya llevo como siete años.
<strong>Te acostumbraste entonces...</strong><br /> No, acostumbrado no. Hay algunas cosas que considero que le faltan a la zona, como más agilidad, pero bueno, hay muchas otras cosas que lo compensan. Me gusta porque estoy más aislado, consigo eso aquí: tranquilidad y un poco más de tiempo para hacer cosas, como deportes al aire libre. Me gusta andar en bicicleta, todo está cerca, la playa, el valle... aquí se vive mejor que en Santiago.
<strong>Cuéntame, cómo fue que tomaste la decisión.</strong><br /> Llegué a Chile el 2000, después de vivir un año en Los Ángeles, Estados Unidos. El asunto era un poco deprimente, la cosa andaba como tortuga en el plano laboral. Un amigo con el que yo trabajaba y que me había ayudado a irme al extranjero, armó una pequeña agencia en una casa... era más bien mi casa (ríe a carcajadas). Estábamos en un segundo piso y trabajamos en Irarrázaval con Pedro de Valdivia. Sólo éramos dos personas y le pusimos a nuestra empresa el nombre de Leyenda y Producciones.
<strong>Eran sus comienzos...</strong><br /> Claro, yo venía con mucha energía, así que empezamos a trabajar y a hacer cosas. Y la empresa creció, nos mudamos y nos comenzó a ir muy bien. Yo alternaba mis tiempos entre la casa y la oficina, hasta que me comenzó a incomodar el ritmo de la agencia. El griterío, qué sé yo, a cada rato entraban y me preguntaban cosas, y me desconcentraba. Uno tiene que estar tranquilo, la pega de uno es hacer un producto, no es tanto dirigir, al menos en ese tiempo. Así que me fui quedando en mi casa. Y finalmente me dije, bueno, si estoy en mi casa tanto tiempo, puedo estar en cualquier lado. Y me vine para acá.
<strong>¿Y como quedó tu socio?</strong><br /> Bueno, con una depresión tremenda. Piensa que al estar en Santiago, de mi casa a la oficina estaba a veinte minutos. Si ocurría cualquier contratiempo podía presentarme y revisar. Sobre todo correcciones finales de los comerciales. Pero después me vine y todo sigue funcionando bien, afortunadamente.
<strong>Son muy solicitados, estuvieron en la creación del pato del Banco Estado...</strong><br /> Sí, nos ha ido bien. Yo he participado en casi todo, se han generado personajes y luego estos han ido actuando solos. Con el pato del Banco Estado participé en su creación, haciendo algunos modelos, poniéndole textura, pelo, que se viera bien y pareciera real. Pero una vez que eso se hizo, el pato ya puede funcionar solo. Y después se repite en otro fondo, y yo me dedico a otro personaje. Hay que seguir avanzando, no me puedo quedar pegado en el mismo mono.
<strong>¿En que otros has participado?</strong><br /> Partimos con un comercial muy antiguo, ese burro del Valle de Elqui que promocionaba un pisco: Ruperto. En realidad era una cabeza, no había burro entero. Yo le ponía los pelos y en ese tiempo era lento, no como ahora; antes podía estar dos o tres días trabajando en el pelaje. Mientras yo definía las texturas, otros chicos hacían el movimiento. Se puede combinar ambas cosas y no hay problema, mi trabajo era que se viera lo más real posible.
<strong>PERSONAJES</strong>
En los últimos años, sus manos han tenido que perfilar una serie de personajes conocidos para distintos comerciales: los monitos de colores del BCI, los marcianos de Bilz y Pap, un avestruz estilizado y verde para Falabella y hasta los animales de un Arca de Noé de cecinas Súper Cerdo. Roberto está contento con lo que hace, porque desde niño le gustó el dibujo. Tanto, que en las horas de clases solo se dedicaba a hacer figuras, borradores y no prestaba atención. Eso le valió la expulsión de su colegio y quedarse en tercero medio sin saber qué hacer. Su madre, inspectora general del Liceo Carmela Carvajal en ese tiempo, le aconsejó dar exámenes libres. Mientras terminaba el colegio de esa forma se puso a trabajar en una imprenta, donde conoció al dibujante Percy. A los dieciséis años se convirtió en su ayudante y empezó a crear los bocetos para el personaje Pepe Antártico. "Él llegaba, los revisaba, les daba una vuelta, los arreglaba y los encachaba para luego publicarlos en el diario", recuerda sonriendo.
Transcurrió un año en eso y luego se dedicó a la serigrafía y a todo lo que era ilustración que llegaba a la imprenta. Llegó la hora de entrar a la universidad y postuló a diseño gráfico, pero nunca abandonó el trabajo. Durante diez años se dedicó a la ilustración publicitaria hasta que se aburrió. Tomó sus maletas y se fue a Los Ángeles a dar una vuelta.
<strong>¿Qué hiciste?</strong><br /> Me quedé un año y como no se podía trabajar, ya que estaba como turista, empecé a buscar algún pituto porque no sabía cómo partir. Pensé en tocar varias puertas, pero a la primera tuve una oportunidad. Literalmente, me abrió su casa un pintor bien famoso, que pintaba paisajes desde los años cincuenta en una onda muy encachada. Cuando vio mi trabajo, le encantó y me dijo: ven a verme un día, y así lo hice al día siguiente. Entré a su taller y observé un cuadro enorme en el que estaba trabajando para una exposición que tenía. Me ofrecí de ayudante y partí a la mañana siguiente.
<strong>Y luego llegaste a Chile de regreso y te quedaste en Leyenda. ¿Cómo es tu proceso creativo?</strong><br /> Hay personajes que ya vienen como establecidos y se rigen por la agencia de publicidad, por lo que quiere el cliente, y la propuesta que puede entregar uno. A veces, se puede tener una buena idea y gusta, otras no se ajusta a los cánones y empiezas de nuevo.
<strong>¿Te has llegado a encariñar con algún personaje?</strong><br /> No, no porque participo en ciertos procesos, hago las texturas de los personajes, corrijo los modelos, los coloco sobre un fondo que luego hay que pintar para que se vean más reales. Hago las mismas ilustraciones finales o retoques finales de las ilustraciones en 3D para que queden impresos en los afiches, revistas, en el diario o en el metro. Pero yo no veo la parte de la animación que es la parte divertida que la gente ve. Entonces no me encariño con ellos.
<strong>¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?</strong><br /> El cambio. Poder hacer una jirafa hoy y mañana hacer un pato. Porque no podría hacer todos los días un mismo mono. Me gusta el desafío porque todos los personajes presentan algún problema, especialmente el pelo. A veces se cruza, se enreda. Se mete por los ojos; de hecho, el pato no tiene plumas, tiene pelos. Lo último que hicimos con pelo fue un oso panda de tricolor. Salía con un tarro de pintura y lo abrazaba. Eso también llevó a una ilustración final, que era una base en 3D, y luego va quedando la ilustración final después de varios retoques.
<strong>¿Existe algo que hayan realizado diferente a animales?</strong><br /> (Risas) Bueno, son tendencias y estilos que van creando ciertas empresas, que se caracteriza por hacer este tipo de personaje. Y nosotros somos buenos en lo que hacemos; es más, hace poco hicimos un comercial para el zoo de los Ángeles, y fue una pega enorme. Porque así como yo trabajo para Santiago, también la empresa está haciendo lo suyo, y trabajando hacia el extranjero. Hemos hecho unas tortugas para un comercial de la cerveza Brahma y ahora estamos haciendo un trabajo para Ecuador.
<strong>¿Cómo ha sido este proceso de internacionalización?</strong><br /> Llevamos como dos años tratando de salir, porque el mercado chileno es muy reducido. Se empiezan a repetir los clientes, los productos y hay que buscar también en el extranjero.
<strong>¿Cómo te proyectas?</strong><br /> (Pausa)... Hay algunas cosas en mente. Además de mi trabajo, me gusta mucho la fotografía. Me interesa más a nivel profesional que como afición. Estoy tratando de compaginar las dos cosas y ver qué se puede armar. Todavía no lo logro... tratar de unir mi trabajo con la fotografía. Además, me gusta mi autonomía. Me gusta este proyecto personal, porque nació y ha crecido.
<strong>Estudiaste diseño, pero me comentabas que fue un error porque nunca ejerciste como tal. ¿Si tuvieras la oportunidad de estudiar nuevamente, qué carrera elegirías?</strong><br /> Ninguna. Preferiría ser autónomo... porque lo que yo hago, aquí en Chile, no hay dónde estudiarlo. Si tuviese que volver a estudiar una carrera, sería la de artista gráfico, pero aquí no hay dónde. Y tampoco hay campo.
<strong>¿No crees que sea bueno tener un título?</strong><br /> El título es necesario, claro, pero no hubiera estudiado diseño.
<strong>¿Y cómo te defines, entonces? </strong><br /> Yo me definiría como artista gráfico. Por suerte le pusieron nombre, porque antes no lo tenía. Ahora ya sé que decir.
<em><strong>"Yo tengo la posibilidad de vivir en cualquier lugar. Porque para lo que hago solo necesito tener una muy buena conexión. Eso es lo entretenido del asunto. No todo el mundo puede acceder a este tipo de beneficios; de hecho, ni siquiera la gente que trabaja en lo que yo realizo en Chile, lo puede hacer"</strong></em>