Después de años de investigación en equipo, los descubrimientos realizados en el Universo fueron reconocidos con el premio Nobel de Física: tres de medio centenar de integrantes fueron distinguidos a nivel mundial; por esa razón, este astrónomo y actual director del observatorio Cerro Tololo viajó, junto a sus otros compañeros, a la ceremonia de entrega realizada en Suecia.
Por Laura Valdés P / Fotografía Patricio Salfate T.
Concertamos la entrevista apenas supimos que parte del equipo galardonado con el premio Nobel de Física no solo estaba en La Serena, sino que además el Observatorio Tololo había sido clave para la investigación desarrollada. Pero tuvimos que esperar unos días a que Chris Smith, quién formó parte del equipo, llegara de Suiza.<br /> Cuando nos recibió en su oficina, su cara no podía ocultar la satisfacción por el reconocimiento entregado por la Real Academia de Ciencias. âEra algo que esperábamos que sucediera. También fue un deseo por mucho tiempo acariciado y nuestras expectativas nos hacían soñar con que este trabajo realizado alguna vez fuera reconocido. Personalmente, pensaba que en unos diez años más la gente encargada del Nobel nos tomaría en cuenta, por eso al enterarnos, fue una sorpresa muy grande. Yo me puse contento al escuchar que nuestra investigación y los resultados que obtuvimos al observar el universo fueron elegidos para recibir el premio Nobel de este añoâ, señala con una amplia sonrisa.
A principios de los años noventa, Chris Smith, junto a un grupo de veinte personas, integró el equipo de Búsqueda de Supernovas High-z. En un esfuerzo colectivo, este grupo de investigadores se propuso medir la geometría del Universo utilizando las supernovas 1a como señales para medir la distancia del cosmos. Su líder Brian Schmidt y el experto Adam Riess, ambos astrónomos integrantes de este proyecto, fueron galardonados con el premio Nobel, junto a Saul Perlmuter, cabeza visible de otro equipo (Proyecto Cosmológico Supernova), que investigaba de forma paralela e independiente.
Ambos grupos anunciaron sus resultados en 1998, descubriendo, de forma inesperada, que la aceleración del cosmos es manejado por la misteriosa energía oscura. âEl asunto en aquel momento era saber si el Universo seguiría expandiéndose eternamente o si, al contrario, llegaría un momento en que se detendría y empezaría a colapsar sobre sí mismoâ, explica Smith entusiasmado.
<strong>¿Y cuál fue el resultado?</strong><br /> La aceleración de la expansión del universo. Al principio no lo podíamos creer, pero ambos equipos continuamos con más observaciones con otras supernovas y obtuvimos el mismo resultado. Para explicarte mejor, es como si uno lanza al aire una pelota y esta sigue subiendo en lugar de caer al suelo, te llevas una sorpresa. Y te preguntas ¿qué pasó? De ahí que se retome una de las ideas propuestas por Einstein de que existe una energía antigravedad en acción.
<strong>¿Cómo fue que llegaste a integrar este equipo?</strong><br /> Llegué a trabajar al Observatorio Tololo recién egresado. Era 1991, y en ese tiempo empezamos a sentar las bases de lo que sería más adelante este grupo de investigación. Brian Smith estuvo aquí trabajando y, en 1994, se armó este equipo, del que tuve la suerte de formar parte.
<strong>Tengo entendido que en esos años, utilizaron los telescopios de Tololo para hacer las observacionesâ¦</strong><br /> Sí, claro. Y no solo nuestro equipo. Saul Perlmuter también. Ambos grupos usamos el telescopio Blanco y cámaras de foco primario en el período 1994-1998 para algunas de nuestras observaciones más importantes. En esa época, estos instrumentos eran los más poderosos en el mundo para la observación del Universo. Aunque hay que señalar también que anterior a la utilización de estos aparatos, las observaciones realizadas en el telescopio Curtis Schmidt, por Mario Hamuy y José Maza (U. de Chile), fueron buenos aportes.
<strong>Hubo mucha gente involucrada en el proyectoâ¦</strong><br /> Por supuesto. Y ese espíritu de equipo se mantiene hasta el día de hoy. Por eso la alegría inmensa al conocer del Premio Nobel. Todos nos reunimos y viajamos a Estocolmo para estar presentes en la ceremonia.
<strong>¿Y cómo fue la experiencia?</strong><br /> (Ríe) Increíble. Viajamos con nuestras respectivas esposas y creo que para todos fue vivir un sueño impensado. De pronto estábamos ahí envueltos en un mundo muy distinto al acostumbrado, ya sabes, de estar en medio de la oficina, de las observaciones en el telescopio.
<strong>Me imagino que además deben tener varias anécdotas del viajeâ¦</strong><br /> Sí. Lo magnífico de esto fue la esencia del grupo, de acompañarnos unidos y disfrutar de esta experiencia. Además, quedamos asombrados con la organización del evento. Cada detalle, desde los gemelos con la figura del Nobel que usamos en las empuñaduras de nuestras camisas, el protocolo a seguir, la ceremonia en sí.
<strong>Muchos recuerdosâ¦</strong><br /> Muchos. De hecho tenemos varias fotografías que hemos compartido en Internet y además, aunque parezca increíble, cuando quise traer algún souvenir de allí me pasó algo curioso.
<strong>¿Qué?</strong><br /> No había. Yo quería traer algo significativo de aquel momento para todos los que trabajan en Tololo, pero no encontraba qué. De pronto, en la cena me percaté que había unas medallas de chocolate con una de sus caras grabadas con el premio Nobel. Entonces pregunté dónde podía adquirir de esas para traer. Me indicaron la única tienda en el mundo que las fabrica y fui allí al día siguiente. Tenían bolsitas con diez unidades cada una. La persona que me atendió me preguntó. ¿Va a llevar una? No, le contesté, yo quiero ciento cincuenta medallas. Costó reunirlas, pero las traje y se las entregué, en una reunión que tuvimos, a cada persona de Tololo.
<strong>DE ALABAMA A CHILE</strong>
Cuando era adolescente, Chris devoraba cuanto libro de ciencia-ficción caía en sus manos. Sus padres abonaban esa pasión y constantemente le proveían ese tipo de literatura. Uno de sus autores favoritos era (y continúa siéndolo) Isaac Asimov. En medio de sus páginas, la lectura sobre hoyos negros, universo y galaxias fue tomando forma en su mente ya no como algo pasajero, sino como una proyección de lo que quería ser en la vida.
Mientras cursaba el equivalente a tercero medio en Alabama, un poblado al sur de los Estados Unidos, Chris ya sabía perfectamente lo que iba a elegir para estudiar. Empezó a investigar sobre universidades que dieran la carrera de astronomía y se lo anunció a sus progenitores. âMi padre nunca me creyó, porque él cambió de opinión como cinco veces en su vida respecto a la carrera que iba a elegir, así que me dijo: por supuesto que puedes ser astrónomo si quieres, no hay mucho campo laboral⦠pero si quieres ver el cielo, puedes hacerlo, aunque vas a cambiar de opinión despuésâ, señala riendo. No solo no se cambió de carrera, sino que le gustó y se dio cuenta de que el cosmos forma parte de una gran pasión.
<strong>¿Cómo llegaste a Chile?</strong><br /> La primera vez que vine a Chile fue el año noventa y uno. Acepté el puesto que me ofrecían sin saber nada de español. Dos días antes de subirme al avión, sin un diccionario de español, yo había terminado mi tesis. Fue un cambio interesante pero motivador. Había expertos de nivel mundial en varias áreas, y en un ambiente pequeño, en que trabajábamos unos diez astrónomos, nos metíamos con mucha dedicación a nuestras investigaciones y eso me gustó mucho.
<strong>¿Te quedaste aquí desde entonces?</strong><br /> No. Tuve que regresar a Estados Unidos después de un tiempo, pero siempre estaba viajando cada año, por un período de seis meses. Me enamoré de Tololo, de La Serena y también de una chilena. Me casé y volví a mi país, pero siempre pensando en regresar. El noventa y ocho me ofrecieron trabajo de forma definitiva y desde entonces no me he movido de este lugar.
<strong>Y actualmente eres el director de Tololo...</strong><br /> Tomé el puesto de director de Tololo en noviembre de 2008. Estoy contento porque es algo que nunca pensé me iba a pasar. Hay mucho trabajo, pero está lleno de satisfacciones. Todos los astrónomos que vienen son excelentes y están muy bien calificados. Se dedican no solo a sus investigaciones, sino también al trabajo en equipo. Y eso es algo fundamental.
<em><strong>âEra algo que esperábamos que sucediera. También fue un deseo por mucho tiempo acariciado y nuestras expectativas nos hacían soñar con que este trabajo realizado alguna vez fuera reconocidoâ.</strong></em>