Empezaron como un grupo de seis entusiastas amantes del trote. Hoy, casi dos años después, ya son setenta y cuatro quienes mantienen un equipo, motivados por el deporte, la vida sana y, sobre todo, por los fuertes lazos de amistad generados en el tiempo. Han superado metas grupales y personales. Han estado presentes en el Cruce de Chile y en varias competencias. Aquí nos cuentan sus motivaciones y experiencias al convertir un deporte solitario en uno grupal.
Por Laura Valdés P. / Fotografía Patricio Salfate T.
La entrevista tenía que transcurrir en el punto de entrenamiento que tienen en La Serena. Así nos trasladamos a la Avenida del Mar casi al atardecer: 19:30 horas en punto. Medio centenar de personas correctamente uniformadas se encuentran haciendo precalentamiento: trote, elongaciones, carreras cortas. Los dos profesores a cargo de este grupo van dirigiendo los ejercicios y las instrucciones.
El ambiente es de camaradería. Todos se conocen entre sí y se alientan unos a otros. El grupo es totalmente heterogéneo. Hombres, mujeres, jóvenes y adultos que tienen en común el gusto por correr. Martín López es uno de los más entusiastas y uno de los “fundadores”. Se integró apenas transcurridos diez días desde que se creara el grupo. Con una gran sonrisa nos explica que desde que entró al team aprendió a correr: “Yo estaba en la curva descendente totalmente, por mi edad (67) y porque la capacidad física se va perdiendo. Desde que llegué he logrado remontar esa curva y ha sido fantástico”
¿Qué es lo que más lo motiva a participar en este grupo?
En primer lugar, que he podido prolongar mi tiempo de correr, de trote. La motivación personal es que usted ha visto el grupo humano que hay acá. Es maravilloso. Aquí todos somos iguales, nos tratamos de la misma manera y me siento uno más entre los más jóvenes. A eso hay que agregarle que tenemos dos profes excelentes, porque yo creía que sabía trotar (empecé a los treinta y cinco años), pero me di cuenta de que en este tiempo he mejorado muchas cosas y lo mejor es que nos han enseñado a correr sin lesionarnos.
A las opiniones de él se unen las de Valeria D'Andurain, Jacqueline Villanueva y Jorge Castillo. Son los corredores estrellas, pues de comunes trotadores matutinos lograron alcanzar una de las pruebas fuertes: los 300K o el Cruce de Chile. Esta competencia pone a prueba la resistencia, la velocidad y el compañerismo. Son trescientos kilómetros desde Portillo hasta Valparaíso. Los equipos presentan a diez corredores que deben hacer tres tramos de diez kilómetros cada uno.
“Esta ha sido la mejor experiencia que me ha tocado vivir en términos deportivos”, señala Valeria, quien corrió el 2010. “Fue súper dura la competencia, me tocó a las cuatro de la tarde por los Andes con un calor terrible, iba toda deshidratada. Después tuve que correr cerca de las tres de la mañana y eso fue exquisito, realmente el mejor tramo de todos, ya que nunca había corrido de noche por la carretera y todo era precioso, las estrellas, la soledad. Y el último tramo fue hacer los diez kilómetros de borde playa y me tocó llegar a la meta. Fue una sorpresa saber que se premiaban dos etapas, el de playa y el de montaña, y fue mucho más cuando escuché anunciar mi nombre en los parlantes que había sacado el tercer lugar. Nadie se lo esperaba y yo menos, así que fue súper bonito, ha sido uno de los logros más emocionantes que he tenido”.
Sus compañeros asienten. Los 300K ponen a prueba a cualquiera, así lo afirma Jacqueline: “Yo pensaba que no iba a ser capaz y me di cuenta de que sí podía hacerlo. Es una satisfacción conmigo mismo y un agradecimiento con los compañeros que me han apoyado”.
Precisamente, este soporte es lo que más valoran los integrantes del equipo. Así lo ejemplifica Jorge: “Los momentos más marcadores fueron en el último tramo. Me sentía muy cansado, contracturado, sentí que tenía un desgarro en la pierna y ahí pensé ‘ya no puedo más’, porque aún faltaba mucho para llegar, pero empecé a recordar todo el esfuerzo y el sacrificio previo en los entrenamientos, sentí el apoyo de mis compañeros que estaban allí en Viña esperando, y cuando los vi, saqué las fuerzas para correr con todo lo que podía y llegar a la meta. Realmente haber corrido el Cruce de Chile fue una experiencia extraordinaria”, señala satisfecho.
EL COMIENZO
En diciembre del 2007, un solo deportista fue el primero en integrar los Nike Running Team en Chile, que son grupos de corredores coordinados por un profesor de educación física. A poco andar ya suman más de trescientos aficionados distribuidos en ocho grupos en Santiago, Viña del Mar y La Serena. En esta última ciudad se dividen los entrenamientos para el equipo de los adultos y otro para los universitarios. A su cargo se encuentran los profesores Jorge Santana y Carlos Reyes, llamados también “capitanes”. Ellos deben orientar y controlar el entrenamiento de cada participante para alcanzar sus objetivos.
Carlos, ¿qué ha significado para ti el conformar este equipo en La Serena?
Fue como sacarse el loto, porque está todo el boom del running a nivel mundial y tenía que llegar acá en algún momento. En el verano del 2010, conocí de forma fortuita a Martín Rojas, quien es el encargado de Nike en Chile, y me ofreció implementar la actividad aquí en La Serena, ya que andaban buscando un punto de entrenamiento en provincias. Esa propuesta me gustó muchísimo. Imagínate, yo siempre he corrido, soy profesor de educación física, mi vida es el trote. Siempre mi profesión ha estado ligada a eso y conformar el equipo… fue un premio.
¿En qué consisten los entrenamientos?
Tenemos tres horarios distintos para la comodidad de nuestros integrantes. A las ocho de la mañana, con un grupo de adultos, a la una de la tarde, cuando se une el grupo de universitarios a entrenar, y en las tardes, a las siete y media, llega la gran mayoría de hombres y mujeres. Esto es todos los martes y jueves. Se hace una hora y media de entrenamiento. Cada persona tiene su plan de trabajo, además hay evaluaciones, existe todo un seguimiento y apoyo para orientarlos en que puedan lograr sus objetivos.
¿La gente se acostumbra a correr en grupo?
Correr es una actividad individual para la mayoría, te desconectas, trotas a tu ritmo y si pasa alguien, con suerte uno lo saluda. Y después te vas a la casa y terminaste, pero participar en grupo es algo nuevo. Y la gente que se mete en esto se da cuenta de lo importante que es compartir una actividad de este tipo y a nosotros nos importa mucho eso. No nos interesa la persona que sea campeón mundial, corra y se vaya y ni siquiera salude, no. Esa persona no entra en el grupo. La idea es compartir, disfrutar.
Ha sido un éxito la integración, porque pasaron de seis a setenta y cuatro personas en poco tiempo…
Sí. La gente está muy conforme con el trabajo, hay un índice que es bueno, ya que es muy poca la gente que se retira de los grupos. Y cuando se van es por un problema de cambio de trabajo, de traslado, pero nadie dice no voy a seguir porque esto no cumple mis expectativas.
Además que la mayoría no son atletas profesionales…
Toda la gente que se ha integrado al grupo, salvo dos o tres excepciones, no eran corredores profesionales. Casi todos partieron de cero; el primer día no eran capaces de trotar una cuadra y ahora están fascinados porque pueden correr diez kilómetros. Hay un grupo que está muy entusiasmado porque se está preparando para correr la maratón Adidas, que son cuarenta y dos kilómetros y son palabras mayores.
INTEGRACIÓN
En medio de la entrevista se puede apreciar lo afiatado del grupo. Se hace trabajo en parejas, y después de escuchar las instrucciones varios empiezan su entrenamiento. Con la interrupción de la sesión de fotos la gente se distiende y todos unidos participan, con muy buen ánimo, a los requerimientos del fotógrafo. Se escuchan risas, bromas y un espíritu de camaradería envidiable. Aprovechamos la ocasión para indagar en lo que les atrae de pertenecer a este equipo.
¿Cómo es estar en equipo?
Valeria: Eso es por lo que uno viene. Hay un ambiente de camaradería súper bonito, somos unidos. Yo tengo mis mejores amigos en este grupo. Y los más antiguos nos juntamos, aparte de correr, a carretear. Nos conocemos las familias, el grupo humano que se forma hace que uno siga corriendo, continúe participando en las competencias, porque todos te apoyan, vas llegando a la meta y están todos ahí gritando y dándote apoyo.
Tú venías llegando de otra ciudad…
Sí, para mí fue súper importante conocer a la gente acá porque yo estaba sola. Me vine con mi marido y no tenemos familia, no tenemos nada acá. Fue como un cable a tierra, súper bueno.
¿Qué le dirías a la gente?
Valeria: Lo principal, es que prueben a trotar con más gente, que no corran solos. Yo corrí sola harto tiempo y la verdad es que uno no mejora y tampoco hace amigos. En cambio yo... (risas), no sé, mi marido me mira y me dice ¿pero cómo puedes correr y hablar?, ¡si yo me muero del cansancio! , pero es que eso es lo más entretenido al final. Vas conversando, trotando. Además que la gente se anima dentro de un grupo y este es muy abierto a recibir a las personas, a hacer amigos. Y lo mejor es que estás compartiendo y a la vez te sientes bien, porque para eso todos hacemos deporte.
Jorge: Que se integren. Es una sensación muy rica la de correr acompañado porque, aunque al principio uno corre solo, después con el grupo se van haciendo lazos de amistad y ya no es solo el entrenamiento, sino que se crea como una familia de corredores. Eso es lo bonito porque se mantiene en el tiempo. Y si alguien se entusiasma, vean nuestra página www.nikerunningteam.cl.
“Aquí todos somos iguales, nos tratamos de la misma manera y me siento uno más entre los más jóvenes. A eso hay que agregarle que tenemos dos profes excelentes, porque yo creía que sabía trotar (…), pero me di cuenta de que en este tiempo he mejorado muchas cosas y lo mejor es que nos han enseñado a correr sin lesionarnos”, Martín López.