No sólo le gusta surcar los cielos de esta región a bordo de una avioneta para admirar sus parajes, sino también ha sido un promotor de esta disciplina y de otras como el paracaidismo. Recién asumido como presidente del Club Aéreo de la Serena, nos cuenta de la pasión de volar y de los desafíos que ha enfrentado y que vienen también en el futuro.
Por Laura Valdés P. / fotografía Patricio Salfate T.
Para realizar esta entrevista decidimos acudir al Club Aéreo de La Serena. De forma puntual nos recibe Philip Schaller, quien prefiere que lo llamemos Skip, un apodo con el que se siente cómodo hace años. En la pista se encuentran tres avionetas que poseen para los veintidós socios. Todos pilotos y que además este mes celebran su setenta aniversario.<br /> <br /> Skip es un norteamericano alto, de sonrisa afable y cuya visión del cielo se quedó impregnada para siempre en sus ojos azules. Desde muy joven, esta mirada hacia el infinito hizo que siguiera la carrera de Astronomía en Boston. Apenas titulado, su primer trabajo lo derivó a estas tierras y llegó a trabajar al Observatorio Cerro Tololo. Contento con este desafío, sus ansias por continuar desarrollando en la zona sus otras pasiones lo llevaron a unirse al Club Aéreo. Así tomó un curso de piloto y aprendió a volar. Y ya ha acumulado mil quinientas horas de vuelo.<br /> <br /> <strong>¿Qué siente cuando está volando?</strong><br /> Me gusta. Son sensaciones distintas, no es lo mismo cuando estas aprendiendo a cuando ya tienes más experiencia. Pero poder disfrutar la vista privilegiada que uno tiene cuando está arriba, es fabuloso. Aquí en Chile uno puede disfrutar de cielos despejados. Tenemos la cordillera, el mar, paisajes maravillosos. Te sientes en libertad, como otra ave más, puedes ir donde quieras y mirar.<br /> <br /> <strong>¿Qué lo motivó a vivir la experiencia de volar?</strong><br /> Desde muy joven me interesaba todo lo relativo al cielo. Siempre tuve este deseo de volar y empecé aquí en Chile, cuando llegué el año 1973, y seguí hasta 1985, año en que tuve que partir nuevamente a Estados Unidos. Continué allí con esta afición y cuando regresé, en 1999, lo retomé hasta el día de hoy.<br /> <br /> <strong>Y ahora asumió la presidencia de este club...</strong><br /> (Sonríe) Apenas llevo unas semanas en este puesto. Tenemos muchas actividades y cosas que hacer, ya que ahora en diciembre cumplimos setenta años. Es una institución bien antigua, existe desde 1941, antes incluso que existiera este aeropuerto aquí en La Florida. Por acá han pasado muchos pilotos, tenemos recuerdos, fotografías y, además, continuamos en la formación de quienes deseen aventurarse en aprender. Para ello contamos con una escuela con dos instructores y un avión especial de instrucción.<br /> <br /> <strong>¿Qué otras actividades realizan?</strong><br /> La mayoría son actividades relacionadas con volar. Hacemos turismo, invitamos a los amigos, realizamos vuelos a otras ciudades. Es bastante cómodo, por ejemplo, volar de aquí a Santiago. Tardamos solo dos horas, no tienes que esperar una hora en el aeropuerto y tampoco ir desde Pudahuel a la ciudad, ya que nosotros llegamos directamente a Tobalaba.<br /> <br /> <strong>CIELO Y MAR</strong><br /> <br /> Cuando llegó por primera vez a La Serena, estaba fascinado de encontrarse en uno de los centros de la astronomía, pero también de llegar a una ciudad donde se puede disfrutar de la naturaleza, de sus cielos azules, de su tranquilidad y del mar. En su interior, Skip sabía que podía desarrollar a sus anchas su alma aventurera, puesto que además de volar, le gusta el paracaidismo y el buceo. "Cuando llegué quería hacer paracaidismo, pero no había nada parecido a eso en la zona, solo en Santiago. Entonces decidí formar, el año setenta y siete, el club de paracaidismo".<br /> <br /> <strong>Solo con el entusiasmo...</strong><br /> (Ríe) Para formar el club tuve que instruir, enseñarle a la gente porque no había nadie más que lo hiciera. Tuvimos muchas actividades y se incorporaron varios socios. Yo estuve hasta el ochenta y cinco, porque me fui a Estados Unidos, pero el club continuó hasta el dos mil.<br /> <br /> <strong>¿Cuántos saltos realizó?</strong><br /> Hice seiscientos cincuenta saltos. Pero como el club siguió durante más tiempo, hay personas que han saltado mucho más. Y salté de varias alturas, desde el mínimo, que son dos mil quinientos pies, hasta quince mil pies, que es el máximo.<br /> <br /> <strong>¿Recuerda qué sintió la primera vez?</strong><br /> La primera vez no sentí mucho, salté y no vi nada. El paracaídas se abrió de inmediato y ahí recién me fijé en todo el terreno mientras caía suavemente. Pero luego, las siguientes veces, existe mucha adrenalina, especialmente en la caída libre. Esto es lo más sensacional. Uno se siente libre y hay kilómetros de aire por todos lados y nada te molesta. Pero yo llevo muchos más años en aviación y eso es más cómodo, es más fácil. En paracaidismo debes contar con avión, pilotos, equipo. En cambio aquí, al solo volar, se necesita nada más que el avión y es más fácil.<br /> <br /> <strong>También le gusta bucear...</strong><br /> Me encanta el mar también. Empecé a bucear en Estados Unidos, a los dieciocho años. Después de un tiempo tomé un curso de instructor porque me gusta enseñar; aprendo yo primero y después de unos años empiezo a formar alumnos. Por eso, cuando llegué a Chile, también me dediqué a dar clases de buceo. Pero a estas alturas de mi vida, ya solo me quedo con una afición: volar.<br /> <br /> <strong>CLUB AÉREO</strong><br /> <br /> Los fines de semana es cuando Skip y varios de los socios del Club Aéreo aprovechan su tiempo para volar. Es en ese cielo despejado donde se siente a sus anchas y disfruta. Caminamos por la pista y nos muestra, uno a uno, los tres aviones que disponen para los socios. Nos habla de millas, de fuselaje, de combustible. Nos abre la puerta del avión de instrucción y nos describe los instrumentos. Su cara muestra entusiasmo y orgullo. <br /> <br /> <strong>¿Qué se necesita para llegar a ser un piloto?</strong><br /> Se necesita, como mínimo, cuarenta horas de instrucción de vuelo para optar a la licencia de piloto privado. El club siempre está formando pilotos y para ello disponemos de los sábados y domingos. Aquí hay grupos de personas que tienen deseos de continuar en este camino y han llegado a ser pilotos comerciales. Otros lo toman simplemente como un deporte. Les gusta salir y volar hacia alguna parte.<br /> <br /> <strong>¿Hay interesados?</strong><br /> Siempre estamos reclutando pilotos nuevos, hay gente a la que le gusta volar. Nosotros tenemos nuestros propios aviones y cuando se es parte del club, se paga una cierta membrecía y eso da los derechos para poder utilizar los aviones en los que esté certificado el piloto en esos minutos. <br /> <br /> <strong>¿No tienen problemas con las condiciones climáticas?</strong><br /> Existen, claro. Y más que los vuelos comerciales, porque estos tienen instrumentos y pueden volar en condiciones de baja visibilidad. Nosotros, en cambio, tenemos que volar guiándonos por nuestros ojos y para eso tener cielos más despejados es fundamental. Pero en general, Chile es un país muy bueno para la aviación porque tiene muchos días con sol.<br /> <br /> <strong>¿Hay muchas corrientes de aire que sean problemáticas?</strong><br /> Turbulencias hay, sobre todo en Chile porque tiene muchas montañas, pero uno aprende a volar donde no existen estas corrientes de aire. Lo fundamental es la experiencia para poder planificar el vuelo. Ocupar la información meteorológica que proporciona el aeropuerto y saber cuándo volar. Así se evitan accidentes. A veces es mejor quedarse en tierra si se estima que hay una situación desfavorable. Y eso es parte de la planificación.<br /> <br /> Bien lo sabe este piloto en sus treinta y ocho años de vuelos. Antes de subirse a un avión sigue todo un protocolo para su seguridad y de quienes lo acompañan. Se enamoró de esta parte del mundo y se quedó a vivir en esta zona privilegiada, por eso de Estados Unidos únicamente echa de menos a sus hijos que decidieron hacer sus vidas en el otro hemisferio. Solo uno lo ha acompañado en sus aventuras para incursionar en el cielo, aunque no es tan fanático como él. Skip sonríe, mientras un amigo que lo acompaña le dice: si no es un hijo tuyo, puede que un nieto siga tus pasos. <br /> <br /> <br /> <em><strong>"Poder disfrutar la vista privilegiada que uno tiene cuando está arriba, es fabuloso. Aquí en Chile uno puede disfrutar de cielos despejados. Tenemos la cordillera, el mar, paisajes maravillosos. Te sientes en libertad, como otra ave más, puedes ir donde quieras y mirar".</strong></em>