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EDICIÓN | Noviembre 2011

Naif Multicolor

Elsa Gelten, pintora
Naif Multicolor

Sus cuadros son verdaderas obras llenas de colorido, de miles de detalles que encantan y sorprenden. Son rescates de paisajes, pero también de trozos de historia serenense y coquimbana que, plasmados en una tela, se quedaron allí para ser admirados. Sus clientes, tanto del extranjero como de otras ciudades del país, tienen en común el querer sus pinturas “inocentes”, porque los conectan con esta geografía y sus costumbres.

Por Laura Valdés P/ fotografía Patricio Salfate T.

Al entrar a la casa de Elsa se respira una tranquilidad única. En las paredes cuelgan cuadros alegres, de tonos multicolores que, en gran parte, son de su autoría. Formatos grandes en los que uno puede quedarse varios minutos observando los cientos de detalles que van contando una historia. Así es el estilo que define actualmente, y desde hace algunos años ya, a esta pintora serenense, que desde niña se entretenía dibujando las travesuras que hacía junto a sus más queridas amigas.<br /> <br /> En su juventud siguió este instinto creativo y fue a estudiar a la Academia de Bellas Artes en Santiago. Pero no se sintió cómoda en un sistema establecido donde primaba "en ese entonces, década de los sesenta, todo un movimiento más abstracto y moderno", señala Elsa. Producto de la casualidad, su madre la envió ese año a Italia para que conociera a su familia. "Me encontré con el arte puro. Estuve en Florencia, Roma, Venecia... disfrutando de todas las obras y expresiones artísticas. Allí me impacté con las pinturas", agrega, recordando un viaje que se prolongó un año. <br /> <br /> <strong>¿Qué hiciste al regresar a La Serena?</strong><br /> Volví a Chile y me casé. En ese entonces, funcionaba la Universidad de Chile en La Serena. Di la P.A.A (Prueba de Aptitud Académica) e ingresé a pedagogía en artes plásticas. Allí empecé a dibujar y me di cuenta de que tenía muchas aptitudes para la figura humana y me encantó. Me gustó la carrera, además que tuve muy buenos profesores también.<br /> <br /> <strong>¿Después de egresar, compaginabas las clases con la pintura?</strong><br /> Me recibí a los cuarenta años, porque entré a los treinta y cinco. Allí es donde empecé a pintar definitivamente. Trabajé en el Liceo de Niñas como profesora, estuve en la Secreduc, en el Museo Gabriel González Videla y comencé a darme cuenta de que lo que más me gustaba era esto de la pintura. Tome mucho contacto con varios artistas, se abrió una sala en la Secretaría Ministerial de Educación y allí teníamos que ir a ver a los artistas y traerlos a La Serena para que ellos pudieran mostrar su trabajo. Como tomé contacto con los artistas me gustó mucho. Y ahí empecé a pintar definitivamente, hasta el día de hoy.<br /> <br /> <strong>¿Qué pintabas?</strong><br /> A mí me llamaban mucho la atención las casas antiguas, las iglesias, los paisajes de mi niñez. Comencé a dibujar y a pintar todas estas casas, que me traían muchos recuerdos en esta zona, en Coquimbo y también en La Serena. Y comencé a empaparme de todo esto. También me llamaba mucho la atención todo lo que fuera la vida en el campo, la vida común y corriente del campesino, las fiestas religiosas, las fiestas de Andacollo. Como viajaba bastante con mi marido, me empecé a llenar de toda esta parte cultural que tiene nuestro Chile. Si íbamos al norte, veía la Fiesta de la Tirana; en el sur, me encontraba con Chiloé. Veía allá todas las artesanías, las construcciones, en general nuestra propia cultura. Y eso, realmente me impactó. <br /> <br /> <strong>¿Qué hiciste?</strong><br /> Todas estas ideas, paisajes, vivencias no sabía cómo plasmarlas en las telas. Comencé una búsqueda, leía mucho sobre artistas, sobre el arte colonial, porque soy una admiradora de esas culturas, y de pronto me acordé cuando yo era niña y plasmaba mis vivencias con mis amigos en el papel. Me di cuenta de que, en el fondo, yo era una pintora "ingenua", al referirme a la pintura naif. Que era este género el que más me gustaba. El único cuadro que he comprado en mi vida ha sido un cuadro naif que era de María Luisa Landea que lo tengo aquí en la pieza. Y ahí empecé a tratar de salir y pintar lo que realmente me gusta.<br /> <br /> <strong> ¿Cuándo fue la primera vez que hiciste una pintura naif?</strong><br /> Mira, a mí la que me inspiró mucho fue la Virgen de Andacollo. Porque a ella yo la encontraba ingenua. Su carita, lo mismo que la Fiesta de Andacollo. Esa fue mi primera partida y cuyo cuadro tengo aquí en mi casa. Después empecé a hacer recuerdos de cuando yo era niña y los llevé a la tela en formato grande. Entonces comencé a pintar como una forma de rescatar el patrimonio cultural de la zona, pero también de todo Chile.<br /> <br /> Elsa nos muestra un cuadro de la Plaza de San Francisco. Allí los recuerdos que tiene de niña se encuentran en cada trazo, en cada escena: Los carros tirados por caballos, mientras los animales se acercaban a la fuente a tomar agua. Personas vendiendo pescados, flores. Un manicero con todos sus productos, mientras es observado por una niña rubia cuya mano es tomada por una monja: -esa soy yo-, sonríe Elsa como un recuerdo cuando iba al colegio de los Sagrados Corazones. Además se pueden observar las construcciones antiguas de las casas con sus tejados coloniales, las calles empedradas, los patios interiores. Era La Serena de los años sesenta.<br /> <br /> <strong>EL PROCESO CREATIVO</strong><br /> <br /> Elsa acostumbra a llevar consigo una libreta y un lápiz dondequiera que vaya. Allí plasma sus ideas, de pronto una imagen que le ha gustado y empieza a crear. Tira flechas con nombres de colores, con detalles. Al llegar a su taller los traspasa a la tela y empieza a tomar forma finalmente el cuadro, que arrojará todo un conjunto multicolor.<br /> <br /> <strong>¿Cuándo empezaste a vender tus cuadros?</strong><br /> Cuando salí de la universidad tomé contacto con algunos pintores e hicimos una exposición y ahí me di cuenta que era necesario vender los cuadros. Porque también tenía que comprarme los materiales. Yo no pensé nunca que los iba a vender porque sentía que eran míos. En esa primera exposición no pasó nada, pero vi que mis compañeros los vendían. Entonces tomé consciencia que había que vender. Entré a fondo con Coquimbo, porque tiene un patrimonio arquitectónico muy interesante y comencé a pintar las casas antiguas del puerto. Al poco tiempo hice una exposición y me fue bastante bien, vendí casi todos los cuadros.<br /> <br /> <strong>Y de ahí continuaste hasta el día de hoy...</strong><br /> Sí, me ha ido bien. También una época pinté muchas iglesias de La Serena, imágenes religiosas, y luego pinté la Virgen de Andacollo. En ese momento empecé con la pintura naif y a expresarme de forma diferente. <br /> <br /> <strong>¿En ese momento comenzaste a tener más clientes?</strong><br /> Se dio algo bien particular. Todos quienes se llevaban mi trabajo eran de Santiago, de afuera. Los cuadros empezaron a subir de precio porque era mucho el trabajo. Entonces alguien me dijo: si te vas por aquí, te va a costar mucho despegar, pero te va ir bien, y así fue. Me tocó gente que viajaba hacia el extranjero. Estados unidos, España, gente que quería llevarse un recuerdo de la zona. O gente que vivía afuera y me decía: mira, me quiero llevar este cuadro porque yo era de acá. Siempre había una relación con la zona. Generalmente eran mujeres quienes me compraban, eran profesionales, con mucho trabajo y me decían: ¡ah!, esto a mí me relaja. <br /> <br /> <strong>Todavía tienes muchas cosas que pintar...</strong><br /> Súper curioso, tengo muchas ideas en la cabeza y las tengo en bosquejos. En estos momentos estoy haciendo la plazuela de Coquimbo y la Iglesia de San Pedro, tengo la Isla Choros, la plaza de La Serena y todos los lugares alrededor. También los recuerdos de mi época y varios cuadros más anotados por ahí, en mi libro de apuntes para ir plasmándolos en las telas.<br /> <br /> "<em><strong>Todos quienes se llevaban mi trabajo era gente de Santiago, de afuera. Los cuadros empezaron a subir de precio porque era mucho el trabajo. Entonces alguien me dijo: si te vas por aquí, te va a costar mucho despegar, pero te va ir bien, y así fue". </strong></em>

 

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