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EDICIÓN | Noviembre 2011

Mejor que nunca

Claudia Munizaga, atleta
Mejor que nunca

No quiso que su vida girara solo en torno a la formación de sus hijos y el trabajo, por eso se atrevió a revivir la pasión de toda su vida. Desempolvó las zapatillas de clavos y comenzó a acelerar hasta transformarse en campeona sudamericana de atletismo en categoría máster. Dice estar mejor que cuando era joven, y ahora que supera los cuarenta y cinco años quiere que otros dejen las aprensiones para sumarse a este estilo de vida.

Por Juan Pablo Díaz U. / Fotografías Patricio Salfate T.

Desde que la contactamos vía telefónica para coordinar esta entrevista, nos hizo sentir su constante energía. De trato ameno pero activo y con mucha iniciativa, Claudia Munizaga nos cuenta, primero, que está de viaje en Santiago, pero que no tiene problemas para juntarse con nosotros en un par de días más.

La volvimos a llamar, y entonces acordamos hacer la primera parte de la nota en su oficina durante la mañana, porque ya al mediodía se va a entrenar. En su trabajo noto que junto al escritorio tiene un bolso y una mochila, da toda la sensación de que en cualquier momento se calza las zapatillas y sale corriendo de ese lugar.

No estamos tan equivocados, pues si de ella dependiera le dedicaría más horas del día al atletismo, el deporte que conoció en su época de juventud y que hoy hace poco retomó para cosechar los éxitos que pensó nunca iban a llegar. "Empecé a practicar atletismo desde muy joven, cuando estaba en primero medio y pertenecía a la selección del colegio. Después entré a estudiar ingeniería en informática, y estando en la universidad me fue imposible seguir, no me alcanzaba el tiempo para compatibilizar las dos cosas".

Siempre se mantuvo haciendo deporte, básicamente en el gimnasio, aunque confiesa que no le gusta mucho. Su apariencia es la de una mujer mucho más joven que sus reales cuarenta y siete años, está en perfecta condición atlética y eso se debe, seguramente, al hecho de estar siempre muy atenta a sus hijos. Sí, porque fue de esa manera que se reencontró con su amor de juventud.

"Mi hija mayor empezó a hacer atletismo en segundo medio. Yo la acompañaba y la quedaba mirando, hasta que un día me entusiasmé y empecé a practicar con ella de manera muy suave. Su entrenador, Peter Gross, me dijo que no me quedara en la casa y que fuera a entrenar más seguido. Así lo hice, me acompañó la esposa de Peter, Judith de la Fuente, que también fue atleta y con varias participaciones en torneos sudamericanos. Ella, además, es kinesióloga y juntas empezamos a practicar de forma constante, de hecho, es mi partner y mi entrenadora.

¿Cuándo empezaron con esta rutina diaria?
Diría que hace seis años. Empezamos un día de septiembre y en noviembre del año siguiente fuimos a nuestro primer campeonato nacional. A pesar de que Peter nos recomendó que esperáramos más tiempo, fuimos a Concepción y la verdad es que arrasamos. Salí campeona nacional en 100 y 200 metros planos, además de la posta 4x100.

¿Y ahí les picó el bichito por la competencia?
Claro, ya éramos campeonas nacionales y quisimos dar el paso siguiente. Así, nos fuimos a Rosario en Argentina para competir en nuestro primer sudamericano. El nivel era muy bueno y mi meta era meterme entre las diez primeras, pero finalicé en el segundo lugar. Fue muy bueno.

Desde entonces, lo de Claudia es casi un abuso en los torneos nacionales. Ella compite en la categoría mayores de cuarenta y cinco años y en las postas que permiten a competidoras de distintas edades. Todos los años se queda con el primer lugar en los campeonatos de Chile y, de paso, es dueña de los récord en 100 metros planos y en 110 vallas.

Con el primer lugar nacional consolidado, le quedaba pendiente el título continental, y su revancha llegó en el Sudamericano de Santiago el año pasado. "Ahí salí campeona en 100, 200 metros planos y en los 110 vallas. Estaba realmente feliz, porque en las dos primeras pruebas superé a cerca de treinta competidoras, y todas de primer nivel. De hecho, ahí hice mi mejor marca en los 100 metros, con trece segundos y cuarentaiún milésimas. El actual récord sudamericano es trece segundos treinta y dos milésimas, y me encantaría batirlo el próximo año en Lima".

¿Por lo pronto quedaba algún desafío pendiente?
Sí. Este año nos fuimos al campeonato mundial en Sacramento, California. Ahí sí que son palabras mayores, un certamen de primerísimo nivel que se desarrolló entre el 6 y el 17 de julio. Para dar un ejemplo de lo fuerte que es la competencia, te cuento que la mujer que ganó en mi categoría -sobre cuarenta y cinco años- marcó doce segundos y veinte milésimas, que es lo que hacen las campeonas nacionales de diecisiete o dieciocho años. Las mujeres de setenta y cinco años hacían catorce segundos, es algo increíble.

¿Y a ti como te fue?
Superé mis expectativas. Entre cuarenta y cinco competidoras pasé dos rondas, llegué a la final y terminé en séptimo lugar, tanto en 100 como en 200 metros planos.

LOS SACRIFICIOS DE UNA CAMPEONA

Los números no dejan de impresionar, no solo porque Claudia dejó el atletismo por largos años en su vida, ni tampoco porque los buenos resultados aparecieran tan rápido, sino porque ella no puede dedicarse al atletismo como sí lo hacen las deportistas que encabezan las categorías sénior o máster a nivel mundial.

¿Cómo es tu día a día?
Me levanto muy temprano para preparar a los niños que se deben ir al colegio. Luego trabajo media jornada en las oficinas de la Minera San Gerónimo. Después entreno entre las 14 y las 16 horas, para luego empezar con la tarea de chofer, ir a buscar a los niños al colegio, llevarlos a otras partes o bien a la casa para hacer tareas. Además, hago catequesis en el mismo colegio y pertenezco al centro de padres. La idea es entrenar todos los días una hora y media, con una planificación eficiente, ya que no hay mucho tiempo.

¿Es difícil seguir mejorando o fijándose nuevas metas con una agenda diaria recargada?
Claro, si me dedicara sólo a entrenar sería distinto. Pero además de trabajar tengo seis hijos, dos estudiando en Santiago y los otros cuatro aquí en La Serena. A veces, por ir a entrenar, no me preocupé de alguna tarea para el colegio, y por lo mismo uno no puede perder el foco.

¿Para ti el atletismo es más que un simple pasatiempo?
Uf, es mi pasión. Por así decirlo, es como mi amante (risas). Pero aunque me gustaría dedicarle más horas, como lo hacen las de primer nivel mundial, simplemente no puedo hacerlo.

Y lo cierto es que a Claudia le brillan los ojos cuando habla de atletismo o cuando nos muestra sus fotografías en el Campeonato Mundial, donde corrió para sacar la cara por Chile. Su esfuerzo no solo quedó reflejado con su séptimo lugar personal, sino también con la medalla de bronce en la posta 4x100 y con la octava ubicación por equipos del certamen entre noventa y ocho países.

Un orgullo de nivel mundial que se forja día a día y en silencio en La Serena. "Pertenezco a un club de atletismo que tiene a más de treinta niños -algunos campeones nacionales incluso- y unos siete atletas sénior. Entrenamos en el complejo deportivo del Colegio Inglés, con el que tenemos una alianza. Nosotros ocupamos las instalaciones, y ellos utilizan todos los implementos que son de nosotros, como las vallas, las jabalinas, etc.".

¿Tus hijos sacaron el gusto por el atletismo?
Las niñas sí, los niños me salieron futbolistas, no hubo caso de convencerlos (risas). Pero entrenar con mis hijas es lo máximo, compartimos la misma pasión y por eso lo disfruto tanto, aunque a veces me molestan porque soy más rápida que ellas.
Además, está el agregado de transmitirles el gusto por una vida saludable.
Es un muy buen ejemplo. Generalmente, si los padres hacen alguna actividad física constante, al menos alguno de sus hijos saldrá deportista. Ellos se sienten súper orgullosos de que sea atleta y con logros a veces inesperados.

¿Por qué tan inesperados?
Por ejemplo, mis marcas hoy son mejores que cuando estaba en el colegio. Si entonces hacía trece ochenta, hoy marco trece cuarenta en los 100 metros planos.

¿Y a qué lo atribuyes?
Debe ser porque uno ahora hace las cosas más a conciencia, soy más matea y más perfeccionista cuando hago los ejercicios. Cuando estaba en el colegio me daba un poco de flojera y confiaba más en el talento que en la rigurosidad; hoy es al revés y eso es mucho más importante. Sólo con esfuerzo y dedicación llegan los logros.

SI SE QUIERE, SE PUEDE

Tal vez por un factor climático, por mala costumbre, poca tradición o, incluso, por extensas jornadas laborales -no siempre tan productivas-, lo cierto es que Chile no es un país con hábitos deportivos. De hecho, cerca del ochenta por ciento de la población se declara sedentaria, y ni hablar de las alarmantes y crecientes cifras de obesidad infantil. Si a eso agregamos frases como "es que no me alcanza el tiempo", "es que estoy muy cansado" o "es que prefiero aprovechar de dormir", tenemos como resultado un constante rechazo al deporte o la vida saludable.

¿Sientes que tu experiencia puede servir de ejemplo para otras personas que se sienten cansadas y sin ganas de ejercitarse?
Lógico, incluso algunas amigas mías dicen que me admiran porque ellas no podrían hacer algo similar, y yo les respondo que sí pueden, es cosa de que empiecen a hacerlo. A veces ponen la excusa del tiempo, pero yo tampoco pensaba que tenía tiempo disponible y resulta que si uno quiere se fabrica ese espacio en el día. En un momento pensé que no podía pasar solo dedicada al trabajo o a hacer las tareas con los niños, necesitaba espacio para mí y para hacer algo que me apasionara realmente.

Tú entrenas porque los disfrutas y no porque lo necesites
Absolutamente. Voy siempre feliz a entrenar, aunque haga frío, calor o esté lloviendo, porque en ese caso buscamos algún lugar bajo techo, no es impedimento para practicar. Incluso cuando viajo de vacaciones busco mi lugar para entrenar.
Con esa mentalidad prepara su próximo desafío: el campeonato nacional que se realizará nada menos que en Coquimbo y que promete convocar a unos quinientos atletas, entre el 1 y el 3 de diciembre.

Eso en el corto plazo, porque en el largo tiene claro que lo suyo seguirá ligado al atletismo. Le sirve para eso los ejemplos que le han dado otros "experimentados" deportistas. "Actualmente tenemos en el club un caballero de setenta y cinco años, Miguel Urrutia, que incluso hace vallas. En el último sudamericano que fui me emocioné hasta las lágrimas al ver correr a un señor de noventa y nueve años y a otro de noventa y cinco, compitieron los dos en 200 metros planos, llegaron a la meta, se subieron al podio y se llevaron una ovación. En el mundial también vi correr a una mujer de noventa y nueve años de la India.

¿Y tú hasta cuándo te proyectas haciendo esto?
Hasta que mis piernas me lo permitan, porque para mí es un estilo de vida. Me renueva constantemente, porque en el entrenamiento se olvida cualquier problema que pueda tener. Incluso después los puedo enfrentar de otra manera, porque tengo la mente más abierta, más despejada. Soy una convencida de que las personas que hacen deporte nunca van a tener depresión.

"Me emocioné hasta las lágrimas al ver correr a un señor de noventa y nueve años y a otro de noventa y cinco, compitieron los dos en 200 metros planos, llegaron a la meta, se subieron al podio y se llevaron una ovación".

 

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