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EDICIÓN | Septiembre 2011

Más que un equipo, una familia

Seminario Rugby Club
Más que un equipo, una familia

No podía ser de otra manera, surgieron de un colegio con enorme raigambre en La Serena y se consolidaron como un equipo de gran tradición en el rugby. Si alguna vez invitaron a niños para poder jugar, hoy tienen cinco series y son multi campeones. Más que poderío, lo de ellos es monopolio de títulos en la región, tanto que tuvieron que buscar rivales en otras zonas del país, y también cosecharon triunfos, elogios y medallas.

Por Juan Pablo Díaz U./ Fotografías Patricio Salfate

Diciembre del año 2009, y faltaban manos para sostener tantas copas y medallas. El Seminario Rugby Club se transformaba en algo así como el rey Midas, lo que tocaba lo convertía en oro. Campeón de la Asociación Regional en La Serena, una vez más, Campeón de la Asociación Regional de Valparaíso por primera vez, Campeón Nacional adulto en la división de ascenso y Campeón Seven a Side Alumni, categoría ascenso, en Santiago. Ese año lo ganaron todo, y veían cómo se convertía en realidad el sueño que tuvo un puñado de niños hace ya quince años.

Corría el año 1996 cuando estos muchachos cursaban sexto básico en el Seminario Conciliar de La Serena y conocieron a Hernando Arenas. Se trataba de un estudiante de ingeniería en alimentos de la Universidad de La Serena que se hospedaba en el internado del colegio. Él era rugbista, venía de Santa Cruz, había jugado en Santiago y también fue seleccionado chileno.

Como veía él que en el colegio se jugaba casi puro fútbol, un día llegó al patio y tiró una pelota de rugby. Muchos engancharon y de ahí comenzó el deseo de formar una academia, que finalmente se concretó los días sábados en el Parque Pedro de Valdivia. El primer año terminó con dos categorías: infantil e intermedia. La historia es un resumen otorgado por Giancarlo Mettifogo, el actual presidente del club.

<strong>¿Qué ocurrió después?</strong><br /> El interés fue creciendo, se sumaron incluso niños de otros colegios, y ya teníamos varias categorías. Así estuvimos hasta que llegamos a cuarto medio, egresamos y queríamos seguir con el equipo ligados al colegio, porque ahí también teníamos una cancha de tierra donde poder entrenar, además de bodegas y camarines. También queríamos imitar la experiencia de otros colegios con tradición rugbística, donde los jugadores que salen de cuarto medio pasan a formar parte del club; por ejemplo, los ex alumnos del Mackay en Viña del Mar pasan a ser parte de los Old Mackayans. Eso permite que el club se vaya nutriendo todos los años con los jugadores que salen de cuarto medio, y el resto forma las divisiones inferiores en el colegio.

Dicho y hecho. El año 2004 concretaron formalmente ese anhelo, inscribiendo en Chile Deportes -actual IND- el Seminario Rugby Club, una institución formativa para niños, y altamente competitiva entre los adultos, con una colección de títulos y el aporte de jugadores para la Selección Chilena.

Giancarlo Mettifogo nos confirma que "ahora tenemos en nuestras filas a dos seleccionados chilenos juveniles, Tomás Pinto y Francisco Javier Castro. Los dos son, por supuesto, titularísimos en nuestro equipo adulto.

<strong>Pero ellos no son los primeros seleccionados del club, ¿verdad?</strong><br /> No. La persona que ha llegado más lejos de nuestro club es Robertino Collao, que fue seleccionado en todas las categorías, jugando incluso por Los Cóndores en la adulta. Tuvo el honor de jugar en Argentina para la despedida de los Pumas, el año 2007, antes de su histórica participación en el mundial. Nuestro actual entrenador, Diego Miranda, también fue seleccionado juvenil y participó en sudamericanos defendiendo a Chile. El otro seleccionado fue Martín Suasnávar.

<strong>¿Ellos son los espejos a seguir?</strong><br /> De todas maneras, de hecho ahora todos los niños quieren ser como Tomás Pinto o Francisco Javier Castro.

<strong>EMPIEZA LA HEGEMONÍA</strong><br /> Guiados por Hernando Arenas, los niños se convirtieron en adolescentes y luego en jóvenes amantes del rugby. Crecieron jugando juntos y también derrotando rivales. Querían más competencia, tenían sed de triunfos y así dieron el salto.

<strong>¿Cuándo empezaron a competir en los torneos?</strong><br /> Recuerdo que cuando estaba en tercero medio, con dieciséis años, nos inscribimos para jugar un campeonato adulto, porque los equipos juveniles que había ya no nos hacían el peso. En ese primer campeonato salimos segundos, perdimos la final contra San Bartolomé. El segundo año ocurrió lo mismo, pero después, ya con el club formado, fuimos campeones y no perdimos más; de hecho, llevamos siete años seguidos campeonando.

Por eso mismo buscaron rivales en otras ciudades, como Copiapó, Viña del Mar o Santiago.

Así se gestó su ingreso al campeonato de la Asociación de Valparaíso, y por derecho propio se ganaron el cupo en el campeonato ADO Chile, de carácter nacional.

<strong>¿Cómo se disputa ese torneo?</strong><br /> Es el certamen donde se miden todos los campeones regionales del país, desde Arica a Punta Arenas. En la primera fase nos tocó enfrentar al campeón de Copiapó y los derrotamos, el siguiente paso es Viña del Mar y, de seguir avanzando, chocaríamos con Antofagasta.

<strong>¿Y en el de la Asociación Valparaíso como les ha ido?</strong><br /> Esta es nuestra tercera participación. La primera experiencia fue el 2009, cuando salimos campeones tras ganarle la final al Sporting en Viña del Mar, en su propia cancha. El año 2010, en el torneo de apertura, perdimos la final ante Viña Rugby Club, y en la clausura también perdimos la final pero frente a Old Mack.

<strong>MÁS ALLÁ DE LA CANCHA</strong>

Hoy por hoy, el proyecto es mucho más que ganar partidos y campeonatos. El Seminario Rugby Club es una institución que trabaja con niños de manera integral, que busca aportar a su formación desde el deporte, y que contempla una activa participación de los padres.

<strong>¿Cuáles son los valores que impulsa el equipo?</strong><br /> Básicamente, los mismos que fomenta el rugby, hablamos de lealtad, compañerismo, respeto y, sobre todo, de amistad. Nosotros en el equipo somos una familia y nos llamamos entre nosotros de esa manera. Por ejemplo, cuando juegan los niños de ocho años estamos todos los adultos allá, o al revés, cuando jugamos nosotros están todas las divisiones apoyándonos. A fin de año organizamos un paseo y actividades recreativas. Un último dato: en el equipo nadie fuma.

<strong>¿Y cómo apoyan el trabajo formativo de los más chicos?</strong><br /> Aquí pasa algo interesante, porque nosotros contamos con profesionales en distintas áreas y rubros, y cuando a uno de los chicos le está yendo mal en algún ramo en el colegio, le ponemos como profesor particular al que tenga más habilidades en esa materia. Cada vez que hacemos reunión de apoderados, les decimos a los padres que no castiguen a los niños prohibiéndoles el rugby, porque el deporte les hace bien, liberan tenciones, fortalecen el compañerismo, nosotros los obligamos a estudiar y que les vaya bien. Mejor que los castiguen con el televisor o la polola.

<strong>¿Hay buenas semillas en el club?</strong><br /> Sí, tenemos una generación de catorce años que es excelente. En un tiempo más, ellos nos van a dejar a todos en la banca. Es el equipo que va a marcar la diferencia, hace mucho tiempo que no veíamos una generación tan buena, porque juegan muy bien, son unidos, tienen buen estereotipo físico, en fin, nosotros a esa edad no éramos tan buenos como ellos. Creemos que en tres o cuatro años más van a estar todos esos cabros en nuestra serie adulta.

El trabajo formativo cuenta con el firme respaldo del colegio. Club y establecimiento educacional sellaron un nuevo convenio de cooperación, que incluye el pago de sueldo a todos los entrenadores por parte del Seminario Conciliar, que también facilita la cancha de tierra las veces que sea necesario.

<strong>¿Y cómo lo hacen con el financiamiento?</strong><br /> Salvo algunos aportes de auspicios, todo lo auto gestionamos, y no es para nada sencillo. Por ejemplo, para un viaje, el bus nos sale cerca de seiscientos mil pesos cada día, y a eso hay que agregar si decidimos alojarnos, porque últimamente estamos viajando de noche o de madrugada para ahorrar lo más posible, es decir, viajamos, llegamos, jugamos y regresamos.

<strong>¿Cuál sería el proyecto pendiente?</strong><br /> Nuestro gran anhelo es tener nuestra propia cancha, con un quincho y un estacionamiento.

Aquí se suma a la conversación Alejandro Barrera, el vicepresidente del club. Él confiesa que "hemos buscado harto, llevamos varios años tratando de gestionarlo, pasamos por terrenos particulares, privados, de bienes nacionales, incluso una vez nos donaban un terreno, pero era incompatible porque las dimensiones no nos daban para hacer la cancha".

No por eso se van a dar por vencidos, el mismo Alejandro tira líneas.<em> "</em>Estamos convencidos de que la cancha, una vez puesta, se autofinancia, porque hay muchos equipos compartiendo una única cancha, la del Parque Pedro de Valdivia. Eso significa parar mucho, dosificar para que la cancha pueda llegar a fin de año en condiciones óptimas para el juego".

La demanda ya es alta y va en alza. Ellos mismos ven que todos los años están saliendo equipos o academias nuevas. Un factor relevante es el fenómeno provocado por Los Pumas tras el mundial de 2007, cuando terminaron terceros en una campaña épica. En Argentina, la práctica del rugby aumentó en un trescientos por ciento y a Chile también alcanzó a llegar el <em>boom</em> por la ovalada.

Alguien lo definió alguna vez como un deporte de brutos o de bestias jugado por caballeros.

<strong>A propósito, ¿es mito u obligación lo del tercer tiempo?</strong><br /> Es una gran obligación. De hecho, está en las bases de cualquier campeonato de rugby en Chile, si tu equipo no cumple con el tercer tiempo para agasajar a los visitantes lo van a sancionar. Cuando termina el partido, el equipo anfitrión siempre debe estar esperando al cuadro forastero con un sándwich, un yogur, una bebida o lo que sea. Ahí se conversa con los árbitros y con los rivales, siempre enmarcado en el mayor de los respetos.

<strong>Le dedican bastante tiempo al rugby. Por eso la polola debe ser...</strong><br /> Alejandro: La precisa, la que te entienda porque de lo contrario ella misma va a sufrir. Yo puedo salir todos los días del trabajo, pasar por el gimnasio y después, por muy cansado que esté, ir a verla. Pero los sábados son sagrados para el rugby. Me levanto temprano, voy a ver a las series menores, en la tarde juega la adulta, después te quedas conversando un rato, te puedes ir a la casa a descansar y en la noche de nuevo nos juntamos todos los del equipo... la familia. Por eso tenemos que carretear en lugares grandes, parcelas o casas con patios enormes, porque somos muchos.

<strong>¿Y hay pololas que no funcionaron?</strong><br /> Giancarlo:<em> </em>(Risas) Sí, hay varias que han pasado, porque no se acostumbraron o porque sencillamente no les gusta el rugby.

<strong>Por último, ¿cuáles con las ventajas del rugby?</strong><br /> Que es un deporte masivo, donde se necesitan quince personas para recién armar un equipo, y en el que no sólo sirven los habilidosos o los atléticos. Si eres gordito, sirves; si eres flaco, sirves; si eres bajo también; si eres lento o rápido da lo mismo, hay muchas posiciones y en cada una se requieren estereotipos diferentes. El rugby es hermoso y es para todos.

<strong><em>"Tenemos una generación de catorce años que es excelente. En un tiempo más, ellos nos van a dejar a todos en la banca. Es el equipo que va a marcar la diferencia, hace mucho tiempo que no veíamos una generación tan buena".</em></strong>

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