Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Julio 2011

De Francia con amor

Valerie Vayrac, dueña del Complejo Turístico Los Quiscos
De Francia con amor

Oriunda de Cahors, esta francesa, junto a su familia, llegó al norte de Chile de vacaciones hace ya cinco años. En ese viaje se enamoraron de los paisajes y del estilo de vida de los chilenos. Decidieron radicarse en Guanaqueros y construir cabañas turísticas para recibir a los visitantes con la misma calidez con que fueron acogidos. Su oferta de alojamientos posee una mezcla de hospitalidad chilena y confort francés.

Por Juan Pablo Díaz U. / Fotografías Philip Southern Amenábar

El ocaso acompaña nuestro viaje hasta Guanaqueros. Al llegar a este balneario, ubicado a treinta y seis kilómetros de Coquimbo, divisamos unas cabañas de estilo mediterráneo, construcciones todas de madera que acusan de inmediato que hemos encontrado nuestro destino. <br /> <br /> Patrick, esposo de Valerie, nos recibe con una amplia sonrisa. Caminamos por el suelo de conchilla y de súbito aparece una mujer, con poco maquillaje y de fácil risa: es Valerie, que pronto me cautiva en una conversación envolvente con su hábil labia colmada de ademanes y anécdotas. Recorro el sector adornado por olivos, eucaliptos e higueras junto a esta mujer de carácter fuerte, optimista e incansable, que me relata, en su español afrancesado, que el terreno sobre el cual paseamos era un antiguo cementerio indio. “Elegimos este y no uno frente al mar porque justamente queríamos algo más íntimo. No había ni una piedra, ni un árbol, nada. Ahora se llena de árboles, nosotros pensamos que son los indios que nos enviaron un poco de ayuda”, bromea esta ingeniera comercial, madre de dos hijos, que lo dejó todo en Francia para vivir en estas alejadas tierras.<br /> <br /> El 2005, junto a su familia, vinieron de vacaciones a nuestro país para recorrer todo el norte de Chile. Un mes fue suficiente para enamorarlos de los paisajes y de la gente. Un año después, volvieron por cinco meses, pasaron por Guanaqueros y se quedaron para ver cómo era la vida. “Después de esos meses, toda la familia lloraba en el aeropuerto de Santiago por tener que volver a Francia. Entonces dijimos no podemos no venir a vivir aquí, vamos a vender todo lo que tenemos en Francia, lo más rápido que se pueda, y volvemos a Guanaqueros”. Desde entonces han pasado cinco años. <br /> <strong><br /> ¿Tanto así fue lo que te llamó la atención Guanaqueros?, ¿tenías trabajo en Francia como ingeniera comercial?</strong><br /> Sí, estaba trabajando, mi esposo tenía una pequeña empresa de consultoría. Yo trabajaba en joyería y teníamos tres cabañas en un sitio cerca de un castillo del siglo XI. Teníamos dos tiendas de joyería y las vendimos. Entonces, en el invierno de Francia, cuando no hay turismo, podíamos cerrar todo y venirnos aquí los cinco meses. Después pensamos en estar seis meses en Francia, pero imposible, porque nuestro corazón estaba aquí. Tuvimos mucha suerte porque toda la inmobiliaria estaba muy alta en precios, entonces vendimos todo rápidamente y seis meses después volvimos. <br /> <br /> <strong> ¿Y qué fue lo que más te llamó la atención?</strong><br /> El calor de la gente. Es que los chilenos tienen tiempo para conversar. Nosotros en Europa vivimos muy rápido, no miramos al vecino, la gente pasa y no te ayuda. Aquí, si la gente te ve un poco desorientada, te pregunta. En este lugar, existe lo que nosotros conocimos con Patrick cuando éramos niños, que la gente te ayudaba. En los chilenos encontramos una solidaridad que nos llamó mucho la atención. Esa calidad humana que no tenemos en Europa. <br /> <br /> <strong> ¿Por qué Guanaqueros?</strong><br /> Porque nos gustó mucho el pueblo chico, con ambiente familiar. En Francia vivimos en pueblos pequeños también. Los niños andan en la playa, caminan por todos lados y no les pasa nada. O si se caen en bicicleta en la calle, hay una mamá que los recoge. En Europa eso no pasa. Aquí, realmente hay una calidad de vida… —Valerie hace una pausa y con sus ojos castaños mira el cielo como buscando la palabra—... extraordinaria.<br /> <br /> <strong> ESPÍRITU FAMILIAR</strong><br /> <br /> Son doce cabañas, completamente equipadas, repartidas en casi dos mil metros cuadrados de superficie. Hay para ocho y seis personas. En la fachada de cada una, se aprecia una lámpara de greda; al interior, las redes y las conchas adornan las habitaciones. En temporada baja reciben alrededor de mil ochocientas personas, y en temporada alta casi tres mil. Gimnasio, hamacas, y hasta jacuzzi al aire libre para ver las estrellas, son parte de lo que ofrece esta familia francesa. Valerie me revela que su objetivo era “tener el espíritu de estar en familia en vacaciones. Nuestra idea era tener ese calor humano que hay en Chile, pero acá. Queríamos hacer algo para devolver la mano porque aquí hemos recibido mucho”.<br /> <br /> <strong> ¿Cómo surgió la idea de crear un servicio como éste?</strong><br /> Lo teníamos un poco en Francia, más chico eso sí. Al principio, pensamos en hacer un hotel, pero un hotel nos pareció que no permitía un contacto más cercano con la gente. Y entonces nos propusimos hacer cabañas familiares, que estuvieran en círculo y mirando hacia adentro, para así obtener algo más acogedor. Cuando llegamos hace cinco años, el pueblo no estaba igual, no había cabañas en el centro del pueblo, todas estaban a la orilla del mar o a la entrada de Guanaqueros. Nosotros queríamos traer a los turistas adentro del pueblo para que vivieran con la gente, porque como fuimos tan bien recibidos, deseábamos repetir esa experiencia. Así, lo que podemos hacer es traer europeos en temporada baja para que conozcan Chile, conozcan esta región y generen negocio para otra gente del pueblo. <br /> <br /> <strong> Cuéntame acerca del Capital Semilla. ¿Cómo llegaste a él?</strong><br /> Por otro empresario que conocí. Nosotros ya teníamos las cabañas funcionando. Con ese empresario de Guanaqueros fuimos a unas reuniones con el Sernatur y en una oportunidad hablaron del Capital Semilla. Yo dije, bueno, voy a postular, pero tenía vergüenza de hacerlo porque en Francia no estamos acostumbrados. Normalmente, en Europa el gobierno ayuda a las empresas muy grandes, pero a las chicas no. Y aquí en Chile, los microempresarios si saben buscar oportunidades, las pueden encontrar en Sercotec o Sernatur, como es nuestro caso en el área de turismo. Estaba muy sorprendida de la ayuda. Lo que nos gustó de Chile es que cuando fuimos a hacer nuestro proyecto con Sercotec, además de la plata, nos dieron capacitación, y tú dices: oh, ¡qué fantástico!<br /> <br /> <strong> ¿Qué te ha permitido hacer el Capital Semilla?</strong><br /> Nosotros pensábamos siempre en hacer una inversión con un porcentaje de la ganancia, es decir, una cosa nueva cada año. Aquí teníamos un agua muy dura, con mucho sarro, entonces pensamos en un filtro que limpia el agua, un jacuzzi y el gimnasio. Ese fue el proyecto. Pensábamos implementar esto en tres o cuatro años. Y el Capital Semilla nos permitió hacer las tres inversiones de una sola vez. Así, el 2010 aumentamos en un cincuenta por ciento la ocupación durante la temporada baja, y en lo que va de esta temporada baja aumentamos a un ochenta por ciento. Entonces, realmente fue una ayuda muy grande. <br /> <br /> <strong> Tu empresa está orientada al público europeo. ¿Cómo ha sido la recepción?</strong><br /> El problema que tenemos es que los europeos quieren conocer Santiago, San Pedro de Atacama, Patagonia o Isla de Pascua. Y después se van. En la guía turística no existimos casi. Entonces, cuando decimos a los extranjeros que necesitan por lo menos cuatro días en Guanaqueros, miran en internet y dicen, pero qué vamos a hacer allá, si no hay nada. Son un poco escépticos. Y después, cuando llegan aquí, no quieren irse. Hay varios que compraron terrenos o casas y que vuelven porque quedan entusiasmados. <br /> <br /> <strong> MUCHO POR HACER</strong><br /> <br /> Valerie no se cansa de decir que queda mucho por hacer en el balneario, que las oportunidades para emprender en Chile son infinitas, que para disfrutar de Guanaqueros la lista es interminable. “Cuando los europeos vienen —extiende su mano sobre la mesa, como si la comida estuviera servida— y tenemos aquí lleno de ostiones, machas, erizos y piure, miran y dicen… Ah, ¡qué sabroso!, ustedes tienen de todo en América del Sur. Para ellos es extraordinario”. <br /> <br /> <strong> ¿Cuáles son los planes? </strong><br /> Cada año tener un servicio nuevo para sorprender a los clientes, tanto nuevos como antiguos. El próximo verano, Patrick va a tener una lancha que se llama Parasail, y que arrastra un paracaídas que te hace subir cincuenta metros. Acá es una novedad. Patrick tiene quince años de experiencia en Francia con esto y ahora será pionero en Chile.<br /> <br /> <strong> Como emprendedora, ¿cuál es tu sueño?</strong><br /> Valerie suspira y con su mirada barre la habitación: si yo sueño… me gustaría vender mis cabañas, ahora que funcionan bien, a un europeo o a un chileno; lo importante es que sea alguien con corazón para continuar esta idea. Después, implementar todos los otros sueños que tenemos. Queremos realizar muchas cosas de deporte náutico porque en la bahía no hay nada. Bueno, en verano tú puedes andar en kayak, pero es todo. Nos gustaría dedicarnos a eso y tener empleados todo el año, porque la idea es que la gente viva del turismo los doce meses y con un servicio de buena calidad. <br /> <br /> <strong> En internet, ¿cómo los encuentran?</strong><br /> Pueden visitarnos en<a href="http://www.losquiscos.cl" target="_blank"> www.losquiscos.cl</a>. Y el mail es <a href="mailto:losquiscos@losquiscos.cl">losquiscos@losquiscos.cl</a>. El correo es algo que facilita mucho las cosas en Chile. Tenemos un link con <a href="guanaqueros.cl" target="_blank">guanaqueros.cl</a> que funciona muy bien también.<br /> <br /> <strong> ¿Qué es lo que más te gusta de tu vida aquí en Guanaqueros?</strong><br /> Ver a mis hijos felices. Porque tienen una niñez que si bien no la valoran ahora, la van a valorar después. Cuando tú ves los caminos, la cordillera, el sol, y todo este amplio espacio… te da una sensación de paz. Me da vergüenza, un poco de superstición decir que somos todos felices aquí porque… ¡ay!, toco madera —ríe a carcajadas—; es que yo, mi esposo y los niños, somos felices. Realmente, tenemos la sensación de que encontramos el lugar donde queríamos vivir. El lugar que nos corresponde. <br /> <br /> <strong><em> “El problema que tenemos es que los europeos quieren conocer Santiago, San Pedro de Atacama e Isla de Pascua. Y después se van. En la guía turística no existimos casi. Y después, cuando los europeos llegan aquí no quieren irse”.</em></strong>

 

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