Hace treinta años que viene fotografiando el universo con un lente poco común: el del Observatorio Cerro Tololo. Sus ojos han tenido el privilegio de escudriñar el lado del Hemisferio Sur Celeste muchas noches al año, lo que le valió descubrir una nebulosa planetaria que hoy lleva su apellido. Esta es la historia de un cazador de estrellas.
Por Laura Valdés P. / Fotografía Philip Southern A.
La primera vez que Arturo quedó maravillado con la bóveda celeste fue cuando apenas se empinaba a los seis años, como Lobato, en la rama scout de su colegio. Habían hecho un paseo en las cercanías de Rengo, en la sexta región, y al caer la noche, sus ojos de niño apreciaron un sinfín de titilantes estrellas. Las siguientes excursiones fueron sinónimo de descubrir y aprender las constelaciones y observar un cielo nocturno âsin la contaminación lumínicaâ que hoy existe. Ese fue el comienzo de una aventura fascinante que lo trasladó al Valle de Elqui en el Cerro Tololo, donde nos recibió una mañana de intenso sol y pudimos conocer no sólo las instalaciones del primer observatorio construido en Chile, sino también al hombre que se enamoró de su profesión. âEste lugar es un verdadero paraísoâ, señala con una ancha sonrisa. Y cómo no serlo, si Arturo desde pequeño hojeaba con denodado interés las páginas del diccionario El pequeño Larousse, que su padre le había regalado para aprender acerca de los términos astronómicos. Solsticio, equinoccio, luna menguante, eclipse⦠eran las nuevas palabras que iba asimilando con tanto interés que terminó dando, a los diez años, charlas sobre astronomía a sus compañeros de clases. Y nunca más dejó de hacerlo porque le gusta poder transmitir sus conocimientos con un lenguaje sencillo y claro.
<strong> ¿Qué otros recuerdos tiene de su niñez asociados a las estrellas?</strong><br /> Uno que me dejó muy marcado fue cuando era boy scout. Un 12 de octubre (día feriado) salimos al campo de excursión con la patrulla y al atardecer, a las cinco de la tarde se produjo un eclipse total de sol, similar, en espectacularidad, al de la Isla de Pascua. Ese fenómeno me llevó, definitivamente, a preocuparme de las cosas del cielo y sus misterios.
<strong> ¿Y qué pasó cuando salió del colegio y tuvo que buscar su propio norte?</strong><br /> Estuve en Rengo hasta los catorce años. Nos fuimos a Santiago y me tocó vivir en la casa de un primo, a quien le gustaba también la astronomía y tenía muchísimos libros debido a su profesión; por lo tanto, para mí era un verdadero deleite tener esa información al alcance de mi mano. ¡Eran los libros más famosos de la astronomía! Imagínate que con esos mismos autores, que yo veía tan lejanos en las páginas, pude conversar años después en el observatorio, cuando venían a realizar sus observaciones.
<strong> ¿Pero cómo fue que llegó al observatorio?</strong><br /> Al salir del colegio, mi norte en aquellos años era ser profesor de física y matemáticas. Ingresé al pedagógico de la Universidad de Chile. Pero mientras estudiaba se presentó la oportunidad de trabajar en Cerro Tololo, como Observador para la Universidad de Michigan, y fotografiar todo el Hemisferio Sur Celeste con un telescopio que todavía está en uso, el Curtis Schmidt. En aquellos años se usaban placas fotográficas, en la actualidad se ocupa como detector el famoso CCD (Chargue Couple Divise), un sensor, con diminutas células fotoeléctricas que registra la imagen.<br /> <strong><br /> ¿Qué pasó?</strong><br /> Después de postular con otras personas, logré quedar para ese proyecto de la Universidad de Michigan. Pero poco después, el Observatorio de Cerro Tololo me incorporó a su planta y, desde 1969, estoy aquí. Desde esos años desarrollé mi afición a la fotografía astronómica que no ha cesado hasta el día de hoy.
<strong> Esta afición le ha valido fotografiar eventos importantesâ¦</strong><br /> Durante tantos años he reunido una serie de logros personales que han servido también para el resto. Por ejemplo, cuando se produjo la explosión de la Súper Nova en la nube grande de Magallanes, sin querer tomé un telescopio aquí en Tololo, le puse un film de color y tomé una fotografía del espectro de esa Súper Nova y esa la envíe a una revista especializada Sky and Telescope de Estados Unidos. Ellos vieron la foto e inmediatamente le dieron una interpretación que yo no había dimensionado⦠era la primera fotografía que tomaba alguien de una Súper Nova en colores. Porque antes no se había creado la fotografía en color. Eso me produjo una gran satisfacción.
<strong> ¿Cómo fue el descubrimiento de la Hamburguesa de Gómez?</strong><br /> Haciendo un chequeo de la calidad de la imagen del telescopio apareció este objeto, que hasta el día de hoy, pasa todos los años en la época de invierno. Principalmente por sobre nuestras cabezas, en el núcleo de nuestra vía láctea. Producto de una casualidad, descubrí ese objeto que es una nebulosa pre-planetaria ubicada en el centro de la Vía Láctea, en el sector de Sagitario, que es el lugar más poblado de estrellas y de polvo y gas que existe en nuestra galaxia. Eso fue en el año 1986.<br /> <strong><br /> ¿Cómo se le ocurrió ponerle ese nombre?</strong><br /> El nombre de fantasía es Hamburguesa Gómez, porque da la impresión de ser una hamburguesa vista de canto.
<strong> Me imagino que está el nombre patentadoâ¦</strong><br /> Cuando se hace un descubrimiento, se entregan las coordenadas, se realiza una investigación profunda del objeto con diferentes telescopios e instrumentos donde se les ve la polaridad, la cantidad de luz, los elementos químicos que tiene el objeto, la distancia, si el objeto se aleja o se acerca, si está rotando en una cierta dirección, todo eso se integra a una publicación. Luego se envía a Estados Unidos para su distribución alrededor del mundo y luego te llaman por teléfono para una conversación directa con la persona que tiene que catalogar todos estos objetos nuevos y él te pregunta qué nombre quieres ponerle. Entonces, como había muchos nombres extranjeros, me pareció más fácil ponerle un nombre chileno, y pensé en mi apellido que es simplemente Gómez. Y quedó como objeto Gómez o nebulosa pre-planetaria Gómez y el nombre de fantasía Hamburguesa Gómez.
<strong> Sé que la NASA tuvo que pedirle permiso una vezâ¦</strong><br /> Sí, la NASA, a través del telescopio espacial Hubble ây esto es muy divertidoâ, me pidió permiso para que ellos pudieran fotografiarla. Por supuesto que no me negué. Uno de los astrónomos, que es el doctor Bond (le decimos 007), que trabaja con el telescopio espacial Hubble y que nos visita constantemente aquí en Tololo para hacer sus observaciones, fue quien estuvo a cargo de encauzar el tiempo de observación, el día y la hora en que iba a ser usado el telescopio para fotografiar esta nebulosa planetaria. Todo está en los archivos de la NASA y uno puede ver cómo se tomó en la dirección de Internet que tienen en NASA Heritage.
<strong> EVOLUCIÓN</strong>
La gran curiosidad de Arturo por observar el cielo hizo que a los ocho años le sacara a su padre los lentes ópticos que él guardaba de noche en su velador. Mientras su progenitor dormía, su creatividad de niño se las ingeniaba para fabricarse un rudimentario telescopio. El ocular era una lupa superpuesta en los lentes donde podía ver claramente los cráteres de la luna. Hoy, los grandes e imponentes telescopios de Cerro Tololo âhan sido la prolongación de mis ojos para observar las maravillas del Universoâ, señala muy contento. Además, en estos años ha podido sostener interesantes conversaciones con astronautas astrónomos como Carl Henize, uno de los primeros en ir al espacio, Steve Hawley, quien trabajó en Tololo y luego postuló a la Nasa, viajando posteriormente a la Estación Espacial Internacional, y Takao Doi, un japonés que también ha viajado varias veces a esa estación. Además, en las instalaciones de Cerro Tololo, que es parte de los observatorios de AURA en Chile, como Gemini y SOAR, Arturo ha podido compaginar perfectamente su vida
<strong> ¿Cómo lo logró?</strong><br /> Yo estaba soltero cuando empecé a trabajar en Tololo y continuaba viviendo en Santiago. Tenía entonces un régimen de viajes y turnos, que continúa hasta el día de hoy. Cuando conocí a mi actual señora, viajaba todas las semanas y ella, afortunadamente, me aceptó. Ya llevamos prácticamente treinta años de casados y no nos ha ocasionado ningún problema. Ha sido realmente maravilloso este sistema de vida de una semana libre con mi familia en Santiago y una semana de trabajo acá en el observatorio. Tengo dos hijas y un varón, mi señora es ortodoncista, estudió en la Universidad Católica. Todos somos felices y vivimos intensamente mi semana de estadía en Santiago. Somos muy unidos
<strong> ¿Qué proyectos hay?</strong><br /> Yo ya estoy terminando mi período laboral y, afortunadamente, la empresa me ha pedido que continúe porque aún tengo buena salud. Me gusta lo que hago y no me siento cansado con los viajes, para nada. Con esa energía estoy en la actualidad participando por algunos años más de este centro científico que es espectacular.
<strong>Aparte de la fotografía usted viene colaborando, hace varios años, como columnista en algunos medios, entre ellos nuestra revista. ¿De dónde viene esa pluma?</strong><br /> Me gusta mucho comunicar, entonces lo que voy pensando, lo voy escribiendo. Me gusta ser claro y sencillo para explicar las cosas para que la gente entienda. Desde chico me gustó conversar y expresar mis ideas y pensamientos. Arturo Gómez nos muestra, en este punto de la entrevista, la maravillosa vista de cerros y valles que rodea el observatorio. No es difícil entender que en este lugar privilegiado de la naturaleza él siga sintiéndose cómo en el paraíso.
<em><strong>âProducto de una casualidad, descubrí una nebulosa pre-planetaria ubicada en el centro de la Vía Láctea, en el sector de Sagitario, que es el lugar más poblado de estrellas y de polvo y gas que existe en nuestra galaxiaâ.</strong></em>