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EDICIÓN | Junio 2011

Detalles en grande

Claudia Campos, licenciada en arte
Detalles en grande

Es una mujer a quien le gusta crear en grande. Sus obras pasan los formatos de los dos metros y su aspiración es llegar a pintar murales, pero ampliando los detalles de la naturaleza. Con una facilidad extraordinaria va aplicando capas de colores hasta hacer una trama cuyo resultado palpa tanto el hiperrealismo como lo abstracto. Su último hito: ganar un premio Fondart para exponer sobre la pintura diaguita, los antepasados que poblaron estas tierras.

Por Laura Valdés P. fotografías Philip Southern A.

Lo primero que uno puede ver al traspasar la puerta del departamento de Claudia son cuadros de múltiples colores apilados y apoyados en las paredes. Grandes formatos que ocupan todo el espacio, mientras en un rincón descansan los pinceles, los acrílicos y un atril.

La luz del día entra a raudales por un amplio ventanal, cuya vista privilegiada muestra la bahía y el mar de fondo. Allí, en esa tranquilidad, Claudia trabaja todos los días para acabar la serie de cuadros sobre la pintura diaguita y que debe exponer en el Bodegón de los Vilos, y los centros culturales de Salamanca e Illapel en los próximos meses. Todo, gracias a un premio Fondart que ganó y que la tiene feliz trabajando en el formato de lo abstracto, algo diametralmente opuesto a lo que siempre se dedicó a lo largo de los últimos años: el hiperrealismo.

<strong>¿Ha sido un desafío ahora hacer estos cuadros?</strong><br /> Sí, porque todos mis otros cuadros eran realistas, en cambio esto es súper abstracto. Pero a la vez, me sugiere muchas cosas. El proceso creativo es más lento porque hay que colocar varias capas de colores, pero me tiene muy atrapada. De hecho quiero comprar cuadros aún más grandes para trabajarlos en formato grande porque da más lectura.

<strong>Ahora último empezaste con este proyecto de los diaguitas...</strong><br /> Sí, viene de un trabajo que hice con una amiga que es arqueóloga, donde dibujé casi cuatrocientos diseños y eso me dio la idea de postular al Fondart, porque ellos piden algo nuevo, creativo, y como los diseños diaguitas no están valorados como se debe, me gané el premio y estoy en esto, creando obras grandes de más de dos metros.

<strong>¿Con qué te sientes más cómoda, con lo abstracto o con lo realista?</strong><br /> Es una mezcla de las dos. Me he dado cuenta de que yo enfoco y desenfoco en mis dibujos. Siempre hay un primer plano destacado y el resto es borroso. Me gustan las dos cosas. Yo creo que después de los dibujos diaguitas voy a hacer una mezcla de ambos.

<strong>JUGANDO CON LA REALIDAD</strong>

Los tonos pasteles de uno de sus cuadros que adornan parte del comedor, son suaves y destacan los pistilos amarillos saliendo entre unos pétalos rosados. Es uno de sus cuadros enmarcados y que adorna parte del comedor. Sobre la mesa hay varios más que muestran partes de plantas, como si un lente macro de fotografía trajera en colores y al papel esos descubrimientos.

<strong>¿Te atrae la realidad?</strong><br /> Sí. Por ejemplo, mira esta concha de caracol de mar. Si observas la línea que parte del centro y continúa hasta el borde te muestra una perfección única y asombrosa. Eso es equilibrio y está en la naturaleza. Por eso me interesa más inspirarme en la realidad que crear algo. Los colores son infinitos, lo mismo que sus combinaciones.

<strong>¿Qué más has dibujado?</strong><br /> Cuando empecé a dibujar hacía paisajes, pero también estaban los detalles. Por ejemplo, tú veías un bosque, pero si hacías una segunda lectura veías que, en realidad, era un ojo. De adolescente siempre me gustaba dibujar figuras humanas, mujeres, dibujaba casas por dentro, inventaba historias, y en eso me entretenía, pasaban las horas y yo seguía dibujando. Primero con lápiz grafito. Durante muchos años siempre utilicé el blanco y negro y en la universidad también, aunque trabajé mucho con carboncillo.

<strong>¿En qué momento empiezas a jugar con el color?</strong><br /> Fue al final de la carrera. Yo estudié cinco años, incluso un profe me dijo que todavía no era tiempo de utilizarlo... pero ahora no volvería al blanco y negro. Estuve demasiados años en eso. Sobre mi cambio al color...  fue la necesidad de experimentar algo distinto. El color es otra cosa. Sin desmerecer el blanco y negro que es muy bonito, pero creo tiene que ver con los estados de ánimo.

<strong>¿Cuándo das este vuelco definitivo a usar la técnica del pastel y los lápices de colores?</strong><br /> Mira, pasé a ver la realidad y no creo que nada sea más creativo que esta. A mí me gustó encontrar en el hiperrealismo los detalles, pintar, dibujar porciones de la realidad y agrandarlos. Por ejemplo, cuando hice mi tesis, y di mi examen de grado, fue sobre la mirada femenina. Se supone que la mujer tiene una forma distinta de mirar del hombre, porque fisiológicamente estamos hechos de manera distinta. Las mujeres, en general, somos más detallistas, más observadoras, es la mirada femenina. Entonces hice una serie de dibujos en gran formato que mostraban esos detalles y allí me volqué al color.

<strong>¿Cuáles son los proyectos que vienen?</strong><br /> Me gustaría exponer en Santiago. Aquí faltan espectadores que aprecien el arte. Falta un lugar que aglutine a todos los artistas; para mí, lo ideal sería hacer murales aquí en la Serena... es que el arte es muy elitista y me gustaría abrirlo hacia la comunidad...

<strong>¿Qué es para ti el arte?</strong><br /> Es una manera de ver la vida. Tiene que ver con movimiento, con estar permanentemente creando. Yo me imagino que voy a continuar creando, dibujando y pintando hasta el día que me muera.

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