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EDICIÓN | Junio 2011

“Me aburre ir al teatro”

Luis Gnecco, actor
“Me aburre ir al teatro”

"Para mí el humor tiene que ser más corrosivo y eso a nadie le gusta, no lo financian. El humor es un gran instrumento para hacerte reflexionar y la sociedad en que vivimos no permite esa forma de ironía. Entonces, lo que queda son programas muy superficiales y agringados como El club de la comedia, con risas forzadas".

Por Maureen Berger H. Fotografías Vernon Villanueva B.

Nunca se sabe con qué comentario va a salir el actor Luis Gnecco, irreverente e irónico, sobre y también fuera del escenario. Estudió cuatro años de biología, pero optó por el teatro cuando se dio cuenta de que le resultaba fácil. Su trayectoria humorística en programas como De chincol a jote o El desjueves y su reciente obra de teatro Defendiendo al cavernícola, hicieron que los realizadores de La Ofis, de Canal 13, lo quisieran como protagonista, pero un mal horario perjudicó el rating. Pese a todo, este año continúa en el mismo canal en la comedia nocturna Soltera otra vez; está en pleno rodaje de Pérez, filme producido por Boris Quercia; y en las tablas es parte de la obra Las heridas del viento (Sala La Comedia de Santiago), que a fines de año se estrena en Buenos Aires, Argentina, montaje que también presentó en el Festival de Teatro del Duoc- UC Viña del Mar.

¿Cómo llegaste al teatro?
De chiripa. Todo en mi vida es un poquito así, creo. Nunca he tenido una cosa muy determinada; si me gusta una obra, finalmente hago otra. Yo estudiaba en la Escuela de Fernando González; en 1984 me tocó hacer un papel en Amadeus y me fue muy bien. Estaba aburrido en biología, así que me quedé con el teatro, aunque tampoco terminé esa carrera. Porque era una lata, los profesores eran fomes.

¿Es cierto que no vas a ver las obras de tus colegas?
Soy mal espectador de teatro, me aburro, así que no voy. No me gusta salir de la casa, ese es el problema. Cuando lo hago encuentro todo malo, soy muy crítico.

En televisión partiste en teleseries y pronto te perfilaste al humor...
Sí, a mediados de los ochenta me daban papeles más livianos, siempre me asociaron más a la comedia. Al poco tiempo ya integraba De chincol a jote.

¿Te sentías a gusto en esos programas?
Sí, pero también me aburrí. Las rutinas eran muy repetidas. Nos iba bien, pero yo era un poco externo y mantenía distancia. Después estuve un poco más comprometido con Desjueves, pero también se agotó. Las cosas tienen un tiempo corto, cuando no se comienzan a nutrir son fomes y uno empieza a marcar el paso.

¿Hoy en día este género tiene espacio en la televisión?
No. Para mí el humor tiene que ser más corrosivo y eso a nadie le gusta, no lo financian. El humor es un gran instrumento para hacerte reflexionar y la sociedad en que vivimos no permite esa forma de ironía. Entonces, lo que queda son programas muy superficiales y agringados como El club de la comedia, con risas forzadas.

¿Qué pasó con La Ofis?
Ese programa me gustaba, pero lamentablemente cayó en manos de un psicópata, un loco pinta monos que era el director de programación, Vasco Moulián. Todo se fue al carajo, incluso el Canal 13.

¿Por qué sigues en ese canal?
Porque su oferta me pareció más atractiva que la de otros canales. Formo parte de Soltera otra vez, una comedia nocturna centrada en los personajes de Paz Bascuñán y Cristián Arriagada. Creo que en Canal 13 hay crisis permanentes. Entiendo que se está reorganizando todo con el cambio de dueños. Es importante que se haya ido la Iglesia Católica, que no tenía nada que hacer ahí. En el cable funciona bien la monja que habla, pero no en un canal público.

A propósito del cable, ¿estarás en Prófugos?
Sí, este año se transmite por HBO. Estuvo bien, entretenido. Ahí yo hago de malo, cosa interesante.

¿Te gustan esos roles? La gente está acostumbrada a reírse cuando te ve...
Sí, me gusta hacer ese tipo de roles y también me gusta hacer de cómico.

¿Y cómo te sientes en la obra teatral Las heridas del viento?
Genial, interpreto a un señor homosexual que conoce a un hijo (Pablo Brunetti) que busca a su padre. En el fondo, son dos personas que se juntan y que buscan solucionar una soledad.

Háblame de Pérez, que del teatro pasará a la pantalla grande...
Pérez nació como una obra teatral escrita y dirigida por Elisa Zulueta. La protagonicé con

Antonia Santa María y Natalia Grez y está siendo llevada al cine con el mismo elenco. En la producción está Boris Quercia y la dirige Álvaro Viguera. Cuenta la historia de un padre (yo), que recibe a su hija Roma (Antonia) en una cabaña del sur, y trata de reencontrarse con ella, a pesar de los conflictos que surgen con su novia de menor edad (Natalia). Fueron varios los directores de cine que la vieron en las tablas y comentaron que servía para el cine.

En otro tema, ¿te interesa la política?, tal como Cristian García Huidobro que se metió bastante ahí...
García Huidobro es un payaso, pero él no se metió en la política. A él lo ocuparon, le pagaron para tener un poco de prensa. Entiendo que estaba muy acabado después de salir de un proceso de rehabilitación... Así es que no veo que su parada sea seria. Yo me relaciono mal con los políticos, ellos tienen un discurso, un estilo de pensamiento absolutamente calculador y controlado. A mí me gusta el descontrol.

A propósito de descontrol... ¿Tu peso varía tanto por los papeles que te toca interpretar?
No, tiene que ver con que soy un chancho. A veces me da por hacer dieta o por ejercitarme, pero ligerito me da lata... me aburro.

 

 

 

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