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EDICIÓN | Mayo 2011

Volver a empezar

Makarena Pinto, gimnasta
Volver a empezar

Desde temprana edad destacó con luces propias y se le vaticinó un futuro exitoso. Ella se esforzó y comenzó a responder con logros esas predicciones, pero el mal manejo dirigencial la forzó al retiro cuando estaba en el auge de su carrera. El destino no quiso que nos quedáramos sin su talento, y Makarena Pinto volvió para regalarle al país actuaciones destacadas en el mundo de la gimnasia artística. Sobre cómo surgió desde un barrio estigmatizado en Santiago, su futuro y su estrecha relación con La Serena, conversamos con ella.

Por Juan Pablo Díaz U./ Fotografías Philip Southern Amenábar

Tomás González se roba las luces, acapara titulares y con medallas colgadas al cuello pone a la gimnasia en las páginas destacadas de la actualidad deportiva nacional. Claro, él es la cara más visible de una disciplina que tiene a Chile entre lo mejor del continente, y con meritorias actuaciones a nivel mundial.

Si uno tuviese que ampliar la mirada, no podría dejar de apreciar y valorar el trabajo de Makarena Pinto. Hoy con veintidós años, esta joven, nacida y criada en el barrio de Lo Espejo, también recibe elogios con algunos podios en copas del mundo, y un futuro tan promisorio como cuando recién daba sus primeros saltos al interior de un gimnasio.

De paso por La Serena, aprovechó de hacer un alto en su exigente entrenamiento diario para conversar con nosotros de sus expectativas, sus alegrías, pero también de sus dolores en el deporte que llena su vida.

<strong>¿Cómo, cuándo y por qué comenzaste con la gimnasia?</strong><br /> Empecé a los seis años porque era muy inquieta, me gustaba andar saltando y haciendo cosas en la calle. Mi papá tenía un primo que estudiaba educación física y que a su vez conocía a una profesora que enseñaba gimnasia en el Club Palestino, y ahí comencé a practicarla.

<strong>A ver si te calmabas un poco.</strong><br /> (Risas) Esa era la idea inicial. Me gustaba, lo pasaba bien y empecé a competir rápido. De hecho, a los siete años en el club me recomendaron que me cambiara a la escuela de la Universidad Católica porque me veían proyección y ahí tendría más oportunidades.

<strong>¿Te acuerdas de tus primeras competencias o de tu primer gran triunfo?</strong><br /> Sí, me acuerdo de muchas cosas cuando era chica, de ir pasando niveles y de lo entretenido que era. De triunfos, recuerdo un sudamericano infantil, el año 1999, que se hizo aquí en La Serena y en el que salí campeona en barras asimétricas, tercera en suelo y cuarta general. Ese fue el primer gran resultado a nivel de selecciones, porque un año antes había ido a Cuba a un torneo de clubes que se llamaba Gimnastas del Futuro, donde obtuve el segundo lugar en viga y primera en asimétricas. Eso es imborrable porque fue la primera vez que competí en el extranjero.

<strong>¿Siempre fuiste seleccionada nacional?</strong><br /> Sí, he estado en todas las categorías, infantil, juvenil y ahora adulto.

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<strong>DEL SUEÑO A LA PESADILLA</strong>

Cuesta entender que con esos antecedentes, con esa proyección y con una determinación a toda prueba, Makarena fuera forzada a retirarse de la gimnasia competitiva. Cuesta creerlo, pero lo cierto es que la realidad de nuestro deporte da para eso y mucho más. Estuvimos a punto de farrearnos a una campeona, de botar al tacho de la basura años de trabajo y sacrificio, y si bien la recuperamos, también es cierto que los problemas en el camino dejaron consecuencias difíciles de reparar.

<strong>¿Cuándo empezaron los problemas con la federación y cuántos años tenías?</strong><br /> Yo tenía diecinueve años cuando comenzaron los problemas más serios, a fines de 2006 o comienzos del 2007. Querían que practicara con la entrenadora que había de selección y yo no quería trabajar con ella, porque a esa entrenadora nadie la escogió, simplemente fue impuesta y yo ya había tenido varios problemas con ella, y no de bajo perfil, así es que no era como para hacerse los locos.

<strong>¿Sientes que querían forzar tu salida y por eso te designaron con ella?</strong><br /> De hecho fue así, porque sabían que había tenido problemas con ella. Ni siquiera fue una elección bien hecha, con votos, sólo la impusieron y nadie sabía las razones o los méritos que, de paso, no los tenía. No podía entrenar con ella por algo ético, personal, por sentirme bien y porque sabía que igual no iba a avanzar con esa entrenadora. No tenía ningún <em>feeling</em>, y como no quise entrenar con ella me sacaron, no pude practicar más en el Centro de Alto Rendimiento.

<strong>Tiene que haber sido bien chocante.</strong><br /> Súper, de hecho recuerdo que un día me fueron a buscar adentro para sacarme. Fue muy triste porque había estado en el CAR toda mi vida y me sacaron casi a la fuerza. Tuve que salirme porque no me dejaban ingresar, no había horarios para entrenar ni tampoco otro lugar adecuado para hacerlo. Finalmente, me retiré porque di la pelea sola y jamás me tomaron en cuenta. Dejé la gimnasia y me propuse entrar a estudiar el 2008, porque ese 2007 lo perdí ya que tenía pensado entrenar y no me lo permitieron.

<strong>¿Y qué empezaste a estudiar?</strong><br /> Educación Física en la Universidad Andrés Bello, y además empecé a hacer clases de gimnasia en el colegio Nido de Águilas. De hecho, el trabajo fue lo que me acercó nuevamente al deporte de mi vida, porque hasta entonces no quería saber nada de gimnasia.

<strong>¿Todos estos problemas fueron cuando estaba Isabel Lazo en la presidencia de la federación?</strong><br /> Sí, en su período fue cuando yo me tuve que retirar, porque no me quedaban más opciones.

<strong>¿Ella favorecía a sus hijas que también practicaban gimnasia?</strong><br /> Así es, de hecho no pude ir al sudamericano de 2007, al que estaba clasificada, y llevaron a las otras niñas. Otra vez viajé a un mundial y resulta que no estaba inscrita, casi me quedé sin competir, entonces, fueron experiencias muy feas. Por si fuera poco, me querían obligar a entrenar con alguien con quien no me llevaba bien. La presidenta favorecía mucho a sus hijas, viajaba a todos lados con ellas hasta el 2009, cuando fueron a un mundial en Londres o al sudamericano de Colombia y les fue mal. Entonces era súper fome ver que otras personas que tenían menos posibilidades que uno fueran a competir.

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<strong>¿Qué ocurrió entonces?</strong><br /> Que ya no era sólo yo la que reclamaba, sino cuatro o cinco más; esto se hizo público y se gestaron los cambios en la federación. Así, a fines del 2009, me propusieron retomar los entrenamientos y me decidí a volver porque siempre sentí que mi retiro había sido forzado, y no con algún logro importante como siempre lo había soñado.

<strong>¿Fue difícil volver?</strong><br /> Sí, porque estaba bien desconectada y ya no tenía el mismo cuerpo, tenía algunos kilos de más y retomar el ritmo fue complicado, principalmente la condición física fue lo más difícil después de dos años sin entrenar. Además, volví entrenando sola, porque recién desde julio del año pasado que tengo entrenador, Julio Cubillos.

<strong>Me decían que él no recibe sueldo, que entrena contigo por amor al arte.</strong><br /> Es cierto, y en ese sentido todavía estamos como en el aire. Desde que él me empezó a ayudar comenzaron también los buenos resultados, principalmente en las Copas del Mundo de Stuttgart y Glasgow, donde obtuve medalla de bronce en salto y quedé décima en suelo. Además, ahora fui a Cottbus donde quedé sexta a muy poco de la tercera, fue un buen resultado porque estaba muy difícil la competencia; y en la Copa del Mundo de Doha, Qatar, saqué plata en salto y décima en suelo.

<strong>LOS ORÍGENES Y LA SERENA</strong>

Las alumnas de la Escuela Chilena de Gimnasia en La Serena, entrenadas por Carolina Alarcón, tienen el placer de compartir prácticas con Makarena algunas veces en el año, y para ella también es un placer, confiesa, porque se escapa por algunos momentos del ajetreo y de su exigente rutina en Santiago.

<strong>¿Cómo se genera esta relación con La Serena?</strong><br /> Lo que pasa es que yo estaba sin club, porque la UC cerró como escuela. Como conocía a Carolina Alarcón, ella me invitó, me inscribí y desde el 2005 que pertenezco a la Escuela Chilena de Gimnasia.

<strong>¿Fue una buena decisión?</strong><br /> Sí, porque me han ayudado mucho, vengo a entrenar, lo paso bien, las niñas son muy simpáticas y, por supuesto, también compito por la escuela, en los torneos que el mismo club organiza y a nivel de federación.

<strong>Además debe ser rico escapar un poco de Santiago.</strong><br /> Obvio, cambia el aire, el ambiente, el estrés y sobre todo salir de la rutina.

<strong>¿Y te gusta La Serena?</strong><br /> Mucho, además que mi pololo es de La Serena (risas)

<strong>¿Cuántas veces tienes que venir?</strong><br /> Este año ya llevo tres veces y me deben quedar unas tres más, incluyendo la competencia que organiza la escuela en agosto.

<strong>¿Qué te depara el calendario en términos de competencia?</strong><br /> En mayo voy a la Copa del Mundo A en Moscú, porque llegó la invitación desde la Federación Internacional como un premio por lo que hice el año pasado. Después me voy a San Petersburgo a competir.

<strong>¿Cuáles son tus proyecciones?</strong><br /> Este año son los Juegos Panamericanos, y nuestro objetivo es ir a pelear una medalla. Lo otro es mejorar en el <em>all around</em> y tratar de quedar entre las cuarenta mejores en el Mundial.

<strong>¿Soñar con los Juegos Olímpicos es muy difícil?</strong><br /> Uno siempre sueña con eso, porque es el lugar donde uno siempre quiere estar. Sí es difícil pensar en los próximos Juegos Olímpicos porque no he tenido una preparación constante, pero quizás para el 2016 sí se puede hacer, claro que falta preparación y apoyo.

<strong>¿Qué te faltaría, si pudieras pedirlo?</strong><br /> Auspiciadores para poder hacerle un sueldo a mi entrenador, porque él tiene que trabajar y por eso no puede estar conmigo entrenando todo el día, como debiese ser. Lamentablemente, es la realidad de muchos deportistas.

<strong>¿Cómo es tu día a día?</strong><br /> Lunes, miércoles y viernes entreno en doble jornada, luego entro a la universidad a las siete de la tarde y salgo a las diez de la noche. Los martes y jueves sólo entreno en el turno de la mañana, porque después hago clases en el Nido de Águilas y de ahí me voy a la universidad.

<strong>¿Y llegas a la casa a estudiar?</strong><br /> No, a dormir (risas). El sábado también entreno y el domingo lo tengo libre.

¿<strong>Te proyectas como profesora?</strong><br /> Me gustaría ser entrenadora de gimnasia más que profesora de educación física. Disfrutaría mucho formando niñas desde pequeñas y sacando alguna campeona, tal vez que ella cumpla el sueño de uno, de llegar a los Juego Olímpicos o sacar medallas en los mundiales.

<strong>Tú saliste de un barrio estigmatizado de Santiago, ¿sientes que tu caso sirve de ejemplo para muchos jóvenes?</strong><br /> Si uno quiere, tiene las ganas y busca como salir de un lugar "malo", puede hacerlo. Es difícil, claro, porque hacer gimnasia, por ejemplo, es caro, pero mis papás siempre se las ingeniaron para ayudarme, mi mamá me acompañaba a todos lados, llegábamos a las diez de la noche en micro y con algo de temor de que nos pasara algo.

<strong>¿Es más difícil para alguien del barrio?</strong><br /> Sí, porque tiene que levantarse más temprano, tiene que golpear más puertas y hacer más sacrificios. Cuesta, pero no es imposible, porque si se quiere se puede.

<strong><em>"Este año son los Juegos Panamericanos, y nuestro objetivo es ir a pelear una medalla. Lo otro es mejorar en el all around y tratar de quedar entre las cuarenta mejores en el mundial".</em></strong>

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