El desentendimiento paterno y el constante asedio durante su escolaridad, han formado el complejo perfil de este artista. La marginación y el rechazo han alimentando su trabajo, construido a partir de aquellas cosas descartadas del mundo del arte. Este estado de incomodidad fecundo ha propiciado una búsqueda permanente en los lugares más incómodos.
Bradford trabaja con diversos materiales rescatados de la calle, transformándolos en collages e instalaciones a escala real. En ellos, da cuenta de redes sociales espontáneas, como economías subterráneas, comunidades de emigrantes o apropiaciones de espacios públicos abandonados, propios de centros urbanos. Su trabajo está claramente sustentado en su experiencia personal, como en la tradición de la pintura abstracta afroamericana y clásica del siglo XX. Sus videos y collages desarrollados en múltiples capas de papel, también hablan de multitudes que caminan, tanto por manifestaciones de derechos civiles de la década de los sesenta, hasta temas actuales como la migración. "Siempre digo, si lo que necesito no está aquí, solo tengo que hacerme disponible para el universo; y entonces retomo la marcha en busca del papel correcto, que seguro reconoceré cuando lo vea”, señala Bradford.
Pickett’s Charge se encuentra en el Museo Hirshhorn, Washington DC, hasta el 12 de noviembre o en hi.si.edu, la nueva guía móvil de arte del Hirshhorn.