La diabetes es una patología de la que se escucha a diario, pero de la que poco se conocen sus alarmantes cifras. Según la última Encuesta Nacional de Salud un 9,4% de los chilenos la padece y datos del INE indican entre el 2000 y 2015 un aumento de fallecidos por esta patología, pasando de 2.501 personas a 4.726, respectivamente.
El 50% de los diabéticos no saben que lo son y el gran error de los chilenos radica en desestimar esta enfermedad, donde muchos no consultan al médico, aunque presenten síntomas sugerentes, olvidando incluso que, si es pesquisada a tiempo se puede mejorar la perspectiva y calidad de vida.
Si bien el diagnóstico se confirma a través de exámenes indicados por un especialista, es importante atender a pequeñas señales que podrían generar sospecha de padecerla, aumento de la frecuencia para orinar, sed insaciable, baja de peso exagerada, hormigueo, calambres, y entumecimiento en manos y pies, etc.
Asimismo, existen antecedentes familiares y alteraciones de laboratorio que pueden considerarse como factores de riesgo para desarrollar la enfermedad, tales como ser hijo de padres diabéticos, madres con hijos que pesaron más de 4 kg al nacer, antecedentes de resistencia a la insulina, obesos, triglicéridos altos y colesterol HDL bajo.
Los pacientes diabéticos corren un gran riesgo de desarrollar infecciones, sin olvidar que la diabetes es una de las principales causas de la enfermedad cardiovascular, daño ocular y ceguera, insuficiencia renal y diálisis y amputación de extremidades inferiores.
Una vez que se ha detectado la enfermedad, el tratamiento es individual, dinámico, flexible y personalizado, definiéndose dieta y tratamiento farmacológico individualmente considerando enfermedades asociadas o complicaciones de la diabetes.
El enfrentamiento preventivo y curativo de esta enfermedad, por lo general, deberá ser interdisciplinario, ya que requiere evaluación y control con diabetólogo, neurólogo, nefrólogo, vascular periférico, nutricionista, psicólogo y podólogo.
Hacer un chequeo preventivo y llevar un estilo de vida saludable que combine una dieta equilibrada y la realización de ejercicios regulares ayuda a mantener a controlar los factores de riesgo de diabetes, como de obesidad.
Si usted está en el grupo de riesgo por tener antecedentes o alteraciones de laboratorio descritas, debería chequearse preventivamente.