Daily Basics, Karam y Laura son las marcas de Lifelon S.A, empresa familiar que se instaló en la zona a fines de la década de los treinta y que hoy se atrevió a innovar con distintas prendas de las mejores materias primas. Pantis, mini medias, calzas, camisetas, shorts, polerones, poleras y ropa interior son parte de sus productos, pero con detalles y diseños que van mucho más allá.
Por María Inés Manzo C. / Fotografía Mariela Sotomayor y gentileza de Lifelon S.A.
La historia de esta empresa familiar comenzó entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando Selim Karmy llegó desde Palestina, en 1924, junto a sus dos hermanos y se instalaron en Viña del Mar —aproximadamente entre 1936 y 1940, en 3 Norte con 5 Oriente— con una fábrica textil para la confección de medias de seda, muy famosas en esa época. “Con el paso de los años surgieron dificultades y la sociedad se separó. Así quedaron por un lado mis tíos con Karmy y Compañía y mi papá, por otro, con la fábrica Selim Karmy. Luego mi papá le cambia el nombre a Industrias Lifelon, él quería colocarle Life Long, porque hacía pantis de vida larga, pero en aquella época las empresas no podían tener nombres en inglés. Después estas empresas se traspasaron a sus primogénitos, es decir, a mi hermano y mis primos, cada uno apoyando el trabajo de sus padres”, nos cuenta Juan Ignacio Karmy, gerente de Lifelon S.A
En 1985, el setenta por ciento de su producción era para la empresa americana Sara Lee, hasta el año 2001, donde se vieron, por fuerza mayor, en la necesidad de dar un giro. “¿Escucharon alguna vez de la famosa media huevito de los ochenta? Nosotros se la fabricamos directamente a estos estadounidenses, por más de quince años, pero lamentablemente ellos desaparecieron de la noche a la mañana y nos dejaron con toda la producción. Incluso teníamos un nuevo proyecto en marcha y habíamos comprado maquinaria especial el año anterior. Se fueron del país por una decisión estratégica donde sacaron a Chile de su clúster latinoamericano, sin previo aviso. Fue una terrible experiencia, no sólo para nosotros, sino que tuvimos que despedir a muchas personas”.
¿Cómo lograron reponerse?
No fue fácil, pudimos habernos rendido, porque no cualquiera pasa una crisis tan grande. Comenzamos a fabricar para otras marcas como Moletto, Gacel, Avon, Kayser, Flores, entre otros, porque necesitábamos resurgir. Poco a poco logramos empezar a fabricar sólo para nosotros y sacamos la marca Daily Basics, que acompañó a Laura, una marca que teníamos de antes, pero enfocado a un público más popular.
¿Cuáles fueron los principales cambios?
Pasamos de ser una empresa muy chiquita, donde hacíamos todo en familia, a tener técnicos, tejedores y capacitar al personal, incluso los llevamos al extranjero. Agrandamos nuestro taller, porque cuando producíamos para Sara Lee era todo era en serie y es imposible automatizar productos totalmente distintos. Además, con el cambio de materiales, mucho más delicados, aumentamos la mano de obra en producción y packing. Por ejemplo, la ropa interior tiene encajes, detalles, texturas y cortes especiales.
Eso influyó directamente en aumentar a los empleados…
Así es, el rubro textil consume mucha mano de obra y por uno de nuestros productos pasaron más de quince personas. Eso es positivo, pues le damos trabajo a más gente, lo cual también repercute positivamente en sus familias. Actualmente, tenemos entre ciento cincuenta a ciento ochenta empleados en planta, administración y locales comerciales.
¿Qué los diferencia de la competencia?
Hemos ido creciendo e innovando con productos distintos y exclusivos que van más allá de la panti básica (hoy tienen diseño y texturas), como camisetas, ropa interior, ropa pre y postparto; líneas deportivas y reductivas que necesitan mayor confección. Estamos enfocados en un público que busca y exige calidad. Además, como política tenemos nuestras propias tiendas y vendemos directo, sin intermediarios.
EL SALTO
“Antiguamente había más de treinta fábricas textiles, muy grandes, en Chile y hoy quedamos sólo tres. Sobrevivir en estos tiempos y con toda la importación es un orgullo. Nos sentimos muy felices, porque evolucionamos nuestras marcas para mantenernos en el mercado y lo logramos con éxito”, cuenta Juan Ignacio Karmy, quien trabaja en la empresa junto a sus hermanos Eduardo e Isabel.
Desde 1991, la empresa se encuentra en el sector de El Salto —que junto a otros empresarios son parte de la Corporación por el desarrollo del barrio El Salto—, cuentan con más de ciento ochenta máquinas italianas, entre automáticas y manuales de última tecnología que renuevan constantemente. Además, sus materias primas son traídas desde Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia, respondiendo a los altos estándares internacionales.
Sus tiendas están ubicadas en Viña del Mar, Santiago y Concepción, y parte de sus sueños es la expansión por todo el país, que por mientras se logra a través de su tienda online (www.daily.cl).
DAILY
“Con mi hermano pensábamos que si en Chile no éramos conocidos como marca teníamos que trabajar en un nuevo segmento, para un nuevo público. Laura hoy se vende en locales mayoristas y distribuidores, para comprar por volumen y para competir con los asiáticos que nos perjudican mucho, al igual que la venta callejera. Pero Daily es un producto de nivel más alto, de nicho, donde pusimos mejores materias primas, no trabajamos con nada de China, aunque sea un treinta a cuarenta por ciento más barato para nosotros y no tranzaremos en ello”, señala Juan Ignacio.
¿Cuáles son los productos favoritos?
En invierno, que es nuestro fuerte, las calzas gruesas; las poleras y camisetas de abrigo que sirven de ropa interior y de exterior se pueden usar tan solo con un chaleco. Son cómodas y no se mojan con la transpiración, lo que evita que el cuerpo se enfríe como pasa con otro tipo de prendas.
¿Qué se viene para esta temporada primavera verano?
Este año apostamos por la ropa interior y es muy innovador, porque tienen encajes italianos, trasparencias, muchos tirantes, fibras europeas de nylon y parches de las entrepiernas con nano partículas de plata (antibacterial). Además, los sostenes tienen la facilidad de sacar las copas, ya que hay mujeres que las necesitan para moldear el busto y otras que no. Por otro lado, volvió la panti red, ciento por ciento italiana. Viene mucho color en mini medias, shorts, bodies y vestidos faldas; y poleras de algodón frescas y cómodas, pues ha sido diseñado para que queden sueltas al cuerpo.
¿Cuándo nace Karam?
Mis primos tuvieron que cerrar su empresa y mi papá pudo comprar, en vida, lo que para él fueron sus inicios empresariales —que incluía a la marca Karam—, y él me hizo prometerle que iba a sacar esa marca a la venta. Pero yo no quería hacer pantis bajo ese nombre y comenzamos con la línea reductiva y maternal. Esta última surgió cuando mi mujer quedó embarazada de mellizos y le diseñé, junto a un especialista, un calzón que le afirmara el vientre y con una zona de apoyo lumbar. Ahí me dije que si le servía tan bien a ella, podría ayudar a otras mujeres. Tenemos una amplia gama de productos pre y postparto y ahora lanzaremos pantis especiales para el embarazo. La idea es ir cambiando con la mujer y satisfacer sus necesidades, que no son las mismas que hace veinte o cuarenta años atrás.
“Hemos ido creciendo e innovando con productos distintos y exclusivos que van más allá de la panti básica como camisetas, ropa interior, ropa pre y postparto; líneas deportivas y reductivas que necesitan mayor confección. Estamos enfocados en un público que busca y exige calidad”.
“Antiguamente, habían más de treinta fábricas textiles, muy grandes, en Chile y hoy quedamos sólo tres. Sobrevivir en estos tiempos y con toda la importación es un orgullo. Nos sentimos muy felices, porque evolucionamos nuestras marcas para mantenernos en el mercado y lo logramos con éxito”.
“Este año apostamos por la ropa interior y es muy innovador, porque tienen encajes italianos, trasparencias, muchos tirantes, fibras europeas de nylon y parches de las entrepiernas con nano partículas de plata”.