El pecho de Sergio Martínez se infla de orgullo cuando relata como el equipo que dirige ha logrado, por seis años consecutivos, coronarse como campeón nacional de waterpolo. No es fácil para un equipo de regiones, que debe sobrellevar barreras de distancias e infraestructura, pero que cuenta con talento del más alto nivel, logrando un juego ejemplar y profesional, que sus propios rivales admiran y califican como imbatible.
Por: Soraya Valdivieso V./ fotografía: Alex Díaz D.
Le dicen Pejerrey porque el agua es su medio natural. Sergio Martínez tiene cincuenta y dos años y desde hace diez se dedica de manera exclusiva a ser entrenador del único equipo de waterpolo que hay en Iquique. Como la mayoría de los habitantes del Barrio El Morro, desde muy niño se enamoró del mar.
Cuando era chico, un grupo de morrinos, que practicaban waterpolo y natación, lo invitaron a formar parte de un equipo de niños del barrio, de entre once y doce años. Era el año 1977 y el objetivo era fomentar la vida sana a través de este deporte que cada cierto tiempo llena de gloria a los iquiqueños.
Pasaron décadas de prácticas, entrenamientos y competencias y Sergio decidió que el deporte de agua con pelota sería el centro de su vida. Así, sin más, decidió tomar las riendas del juego y autoproclamarse director técnico de la selección de Iquique. Hoy no sólo es “DT” del equipo iquiqueño, sino que de la selección nacional de waterpolo.
Lo encontramos en la remodelada piscina Godoy, la que en tiempos anteriores era de agua salada y se encuentra ubicada frente al activo mar.
¿Qué es lo mejor que tiene este equipo?
Son jugadores que se toman esto muy en serio y valoran el waterpolo como deporte y estilo de vida. De haber estado en un país con una política pública de apoyo importante al deporte, habrían sido profesionales de primer nivel.
¿Cuál es el secreto de sus victorias?
Que los chicos han hecho lazos muy importantes, son una familia, comparten anécdotas, conversan y conviven, a pesar de que muchas veces estamos bajo la presión de la competencia. Eso creo que va haciendo que seamos imbatibles. No hemos perdido partidos hace años.
Nuestro vínculo traspasa la lógica de un equipo y se ha forjado gracias a los años en que hemos compartido muchas lindas vivencias.
¿Cómo los ven sus rivales? No debe ser fácil enfrentar a los seis veces campeones nacionales…
Son seis veces consecutivas las que hemos logrado ser campeones nacionales de Waterpolo, aunque también hemos tenido un par de segundos lugares. Sobre los rivales podría decir que existe una gran admiración porque saben del sacrificio que significa para nosotros entrenar. Por ejemplo, el Stadio Italiano o el Club Nacional cuentan con excelentes condiciones, con piscina temperada y buenos auspicios. Nosotros, en cambio, entrenamos en agua sin temperar todo el año y con mínimas condiciones, pero incluso así, logramos los primeros lugares siempre. La prensa nacional tras la sexta victoria escribió: “los iquiqueños alzaron su sexto título consecutivo, defendiendo su poder y jerarquía en el waterpolo nacional”.
¿Cómo se compone el equipo?
El equipo adulto está compuesto por veinticinco jugadores de entre dieciocho y treinta y cinco años, con un promedio de veintidós años. Tres personas forman el cuerpo técnico. Pero el club mantiene tres categorías: adulto, mujeres y menores de quince años.
¿Cómo entrenan?
Todos los días, de lunes a sábado, y descansamos el domingo. Cuando estamos cerca de algún campeonato entrenamos todos los días en la piscina de dos a tres horas y cuando estamos en etapa de preparación, entrenamos tres días gimnasio para hacer trabajo de pesas y tres días natación, juego y piernas. Estudiamos elementos tácticos y técnicos en combinación con las estrategias de juego. Y agregamos peso, trabajo con plomos en el agua, en los tobillos, chalecos con sobrepeso.
¿Qué le diría a su equipo después de obtener esta sexta estrella?
Que son una generación leyenda. Para mí tiene una doble dimensión, una deportiva por el logro en sí y otra que es la histórica, porque aunque muchos lo ignoren, el waterpolo en Iquique tiene una tradición de larga data. Por eso mismo cuando Unión Morro va a jugar, hay grandes expectativas y una vara cada vez más alta. La garra y el profesionalismo de los jugadores son el reflejo de un equipo ganador y con futuro.
¿Cómo describiría este deporte?
Jugar waterpolo es muy exigente y requiere de mucha concentración y tranquilidad para tomar decisiones en poco tiempo. Por eso el ejercicio que podemos hacer en el entrenamiento es una parte, que debe ser complementada con un estilo de vida adecuado. Fuera del agua entramos al mundo de la estrategia, con la clásica pizarra, análisis de jugadas, indicaciones y propuestas de movimientos que cambian la estructura base y nos hacen ganar los partidos. Creo que lo más importante es el sacrificio que hacen los muchachos entrenando muchas horas diarias para una preparación de alto rendimiento donde se les exige llegar hasta las doscientas pulsaciones por minuto, y siendo que muchos estudian, trabajan o tienen familia.
ANTIGUA TRADICIÓN LOCAL
Se dice que “el morrino aprende a nadar antes que a caminar”. La pasión se remonta a los años sesenta, cuando el waterpolo era un clásico en Iquique y se jugaba en el mar. El muelle Arturo Prat era usado como graderías que recibían a gran parte del pueblo que acudía a ver los partidos con toda solemnidad, casi como si fuera un ritual.
Hoy en día, la Municipalidad de Iquique es una de las entidades que presta apoyo al equipo hexacampeón. Sin embargo, la ayuda no alcanza para cumplir con sus compromisos deportivos y son las propias familias las que ponen de su bolsillo para los tres equipos del club. En total son sesenta waterpolistas los que pertenecen al club que, dicho sea de paso, cumplirá noventa y cuatro años de existencia, pues fue fundando el 1 de junio de 1923.
¿Además de la municipalidad, cuentan con más auspicios?
La Empresa Portuaria Iquique nos apoyó y por primera vez en 2016 logramos tener la indumentaria del equipo, también al Agropecuario de Iquique que nos ayudó con algunos pasajes y los hermanos Jeria de Extingue Plagas que también colaboraron. Son escasos los recursos, por eso hacemos un llamado a la empresa privada, para que se acerquen al club, que los representará en forma muy seria.
¿Qué importancia tiene el Club Unión Morro?
El Club Unión Morro brilla no sólo por el waterpolo, sino que sigue siendo líder a nivel nacional. En 2016, nuestra deportista, Francisca Canales Muñoz, logró el primer lugar nacional en natación y fue distinguida como Mejor Deportista por el Círculo de Periodistas de Chile. De nuestro club, siete jugadores son seleccionados nacionales, incluyéndome, ya que fui elegido como entrenador del equipo nacional de waterpolo. Eso es un orgullo y seguiremos trabajando para traer más medallas al norte.
“Nuestro vínculo traspasa la lógica de un equipo y se ha forjado gracias a los años en que hemos compartido muchas lindas vivencias”.
“Son una generación leyenda. Para mí tiene una doble dimensión, una deportiva por el logro en sí y otra que es la histórica porque aunque muchos lo ignoren, el waterpolo en Iquique tiene una tradición de larga data”.