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EDICIÓN | Mayo 2017

¡Puro amor!

Valentina Bahamonde
¡Puro amor!

La lactancia materna exclusiva es una tendencia que desde hace algunos años volvió a ganar terreno. Después de décadas en que la leche de tarro, o fórmula, alimentó a varias generaciones, nuevamente la sociedad revalora lo que significa amamantar. Sin embargo muchas veces el proceso no es fácil y es ahí cuando aparece la figura de Valentina, asesora en lactancia que, en el living de la casa, orienta y ayuda a las mamás para dar pecho. Y las escucha, sobre todo, las escucha.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Rodrigo Herrera

Todo embarazo es un proceso único y mágico, lleno de ilusiones y expectativas. Semana a semana nos imaginamos cómo será ese precioso momento en que veamos la carita de este nuevo ser y cómo lograremos esa conexión casi sublime de alimentarlo con nuestro pecho. Y la mayoría de las veces, esta imagen idílica está muy lejos de la realidad. Nos entregan una hermosa criatura que tratamos nerviosamente de contener, pero no sabemos cómo.

Aparece la angustia, la frustración y la presión social. Se supone que es un conocimiento ancestral y que nuestra condición de mamíferas es garantía de que todo resultará fantástico y a la primera. Pero no. ¿Quién podrá defendernos? Valentina Bahamonde es una de estas chicas superpoderosas que viene al rescate de las agobiadas madres.

Matrona de profesión, desde hace un año realiza asistencia de lactancia a domicilio, además de trabajar en el área de preparto del Hospital Regional.

¿Qué te motivó a dedicarte a estas asesorías a domicilio?

Durante mi vida conocí muchas personas, incluso de mi familia, que no han logrado dar pecho, a pesar de tener muchas ganas. Escuchaba lo complicado que se les hacía y me di cuenta de que no era por otra cosa que por “falta de técnica”.

¿Y no debiera ser algo casi instintivo?

Ese yo creo que es uno de los problemas, porque hay mucha presión de todos lados y la ansiedad juega bastante en contra. En general, dar de pecho no debería ser tan complejo; mis colegas matronas, tanto en el sistema público como en el privado, apoyan a la mamá en el tema de la lactancia, pero aun así falta, porque cada mamá y cada hijo son un universo y necesitan apoyo más personalizado, mucho más completo.

¿Sentiste que era una misión importante?

Me di cuenta de que a veces solo bastaba que la mamá se sintiera escuchada. Entonces de ahí nacieron mis ganas de ayudarlas.

¿Siempre quisiste ser matrona?

Fue un poco casual. Quería estudiar teatro pero no tuve la opción de irme a Santiago y aún no estaba la carrera en la ciudad. Al tener que elegir, busqué algo relacionado con la salud y seguí obstetricia. Cada vez me fui encantando más con mi profesión y ahora soy matrona feliz.

¿Qué fue lo que te enamoró?

Las prácticas, el contacto con las mamitas y ser testigo de ese momento tan hermoso que es un parto. La comunicación con los pacientes es muy importante y siento que en eso se puede aportar con un granito de arena.

¿Sientes que es importante la relación entre la matrona y la mamá?

Estamos con ellas en todos los momentos del embarazo y por eso, en el parto, quizás nuestra presencia les da más tranquilidad. Nos ponemos junto a ellas y tratamos de empatizar con lo que están viviendo, guiándolas, pero sin quitar protagonismo, porque al final las mamás son las que tienen que vivirlo.

 

LACTANCIA EXCLUSIVA V/S RELLENO

Las cifras del Ministerio de Salud muestran que desde la puesta en vigencia del posnatal parental, la lactancia materna exclusiva al sexto mes de vida de los niños pasó de un cuarenta y uno por ciento, en 2011, a un cincuenta y tres por ciento, durante 2016. Sin embargo, en el norte el porcentaje no tuvo el repunte esperado.

Dentro de las teorías que pueden explicar este fenómeno, una de las más llamativas es que al ser una zona de trabajo, muchas veces las mamitas no cuentan con un entorno que las acompañe en el proceso. 

¿Por qué crees que durante tanto tiempo el relleno era tan protagonista?

Fue una especie de boom más bien social. Las fórmulas están diseñadas para entregar todo lo necesario en cuanto a nutrientes y se consideraba que eso era suficiente. Tenía mucho de componente social también. Pero hoy en día ha vuelto a ponerse en valor lo importante del apego, de los beneficios emocionales de dar pecho.

¿Qué crees que es lo más complejo para quienes están empezando?

Los miles de consejos y comentarios que reciben. Les dicen que la guagua tiene hambre, que les den agua, relleno, tete. Si a eso le sumamos todas las emociones que está viviendo la mamá, entonces es casi lógico que se produzcan tensiones que dificulten aún más el proceso de lactar.

¿Quiénes te piden más ayuda?

Casi siempre son parejas jóvenes las que me buscan. Quizás es porque tengo una página en Facebook, Mamá da de Mamar, que ha funcionado muy bien. Cuando voy a las casas está la pareja, a veces acompañados de sus respectivas madres.

En la asistencia de lactancia puede participar alguien más. Ellos deciden si es la pareja o alguna de las mamás.

¿Qué es lo que más te preguntan?

Generalmente sobre las agüitas: de matico, de anís… Yo sé que antes hasta las recomendaban, pero nuevos estudios indican que no son necesarias e, incluso, que podrían provocar complicaciones.

¿Es muy terrible darles fórmula a las guaguas?

En verdad no se trata de demonizar el relleno. Hay casos en que es necesario y el médico es el que tiene la última palabra. Pero de lo que sí se trata es de informar con base científica y quitar mitos. La lactancia no debería doler y eso se aprende. La postura y el acople pueden adquirirse.

¿El dolor es lo que más hace que las mamás se desanimen de dar pecho?

Sí. Las malas experiencias, la desesperación, el miedo de tener que alimentar una guagua y que no te resulte, que la guagua llore y todos opinen. Es un escenario realmente complicado y, por eso, estoy convencida de que hay que devolver la confianza a las mujeres: ¡sí lo pueden hacer! La lactancia materna exclusiva al final es una decisión muy personal, pero debe ser informada. Además, también se debe saber que siempre se puede volver de la mamadera al pecho.

¿Cómo puede ayudar la familia?

Creo que hay que tratar de ser abierto con las emociones y conversar lo que pensamos y sentimos respecto al tema. El estrés lo único que causa es rechazo y muchas mamás empiezan a sentir dolores tan intensos que prefieren evitarlos y se rinden ante la frustración.

También es importante que la familia se involucre en el embarazo, haciéndose parte del proceso. Muchas veces se hace el esfuerzo de educar, pero no es suficiente. Lo importante es confiar en el instinto y relajarse, porque la guagua se va a adaptar, va a crecer. Todas las leches son buenas, tienen todo lo que se necesita y más. Siempre la leche va a ser perfecta. Si tú no comes adecuadamente, tu cuerpo saca de tus reservas para producir buena leche.

 

¿Crees que existe una sola forma de ser “buena madre”?

Cada uno tiene su manera especial de enfrentar la maternidad. Lo que les digo a todas las mamás es que como vivan el proceso es decisión de ellas. Si ellas lo deciden, siempre está bien.

La maternidad tiene muchas aristas y por eso es un proceso que se vive de la mejor forma posible. 

 

“Las malas experiencias y el miedo de tener que alimentar una guagua y que no te resulte, genera mucha frustración. Por eso, estoy convencida de que hay que devolver la confianza a las mujeres: ¡sí lo pueden hacer!”

“En verdad no se trata de demonizar el relleno. Hay casos en que es necesario y el médico es el que tiene la última palabra. Pero de lo que sí se trata es de informar con base científica y quitar mitos. La lactancia no debería doler y eso se aprende.”

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