La obra de Álvaro Huenchuleo ha transitado desde lo abstracto hasta lo figurativo, en un camino donde destacan sus pinturas inspiradas en obras literarias y la descripción de paisajes rurales, siempre aplicando técnicas mixtas.
Por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.
Desde pequeño, Alvaro Huenchuleo tuvo inquietud por el arte, por lo que antes de titularse de la Escuela de Arte de la UDEC, ya pintaba óleos abstractos. Con los años fue incorporando lo figurativo en un devenir de ambos lenguajes durante una década. Actualmente, desarrolla investigación plástica en torno a la representación del paisaje, ya sea de manera presencial o mediante fotografías, y con predominio del lenguaje figurativo. “Y me costará dejarlo, porque aún me queda mucho por descubrir”, señala.
En tercer año de su carrera, ya definía su estilo particular, hacía exposiciones y participaba en concursos. En los años 1999, 2000 y 2001, obtuvo varios premios y exponía en Concepción y Santiago. Entre sus mejores galardones sobresale el primer lugar nacional en el concurso de pintura Contra viento y marea, en 2004. Todos estos reconocimientos le sirvieron para validarse como pintor y reafirmar su decisión de seguir en el camino del arte. Desde 2007, ofrece talleres personalizados a grupos, donde transmite sus conocimientos, pero siempre desde la perspectiva de lo que quiere aprender el alumno para que él mismo encuentre su camino en la pintura.
Huenchuleo ha ganado varios proyectos FONDART, destacando, en 2011, Geoarqueología de los muros. Aquí el artista plástico realizó las pinturas que nacen a partir de la lectura de Cipango, obra poética de Tomás Harris, escogiendo tres apartados que hablan del límite y origen de Concepción. Este documento se plasmó en un libro de cincuenta y tres páginas, donde se fusionan la literatura y la pintura.
Otro proyecto similar, pero de menor envergadura, desarrollado en 2013, se llamó Concepción, lugares pendientes, donde Huenchuleo se inspiró en la obra de ocho poetas y escritores, que aportan sentidos y simbologías, también referentes a la ciudad de Concepción. “Siempre documento e investigo mi trabajo. Ambas publicaciones tienen la fortaleza de relacionar literatura y visualidad, además de ayudar a la construcción de la identidad local. Se hace visible la zona”, aclara.
También, ejecutó su primer proyecto FONDART, en 2002, denominado Galería en movimiento. Esta propuesta de difusión registró la obra de compañeros de generación, consideradas novedosas y de calidad en la escena penquista de esos años.
¿Cómo nace tu interés por el arte?
Mi interés por el arte nace a principios de la década del noventa. Comencé pintando óleos, y no he parado hasta la fecha. Visitar constantemente la Pinacoteca y museos de Concepción, despertó mi voluntad para ejercer este oficio.
¿Cómo ha sido la experiencia de mezclar la literatura con la pintura?
En los dos proyectos FONDART, Geoarqueología de los muros y Concepción, lugares pendientes, se desarrollaron instancias de inspiración a partir de la lectura de poesía referida a la ciudad de Concepción. Fueron una serie de imágenes que luego se resolvieron en las telas y proporcionaron nuevas lecturas para comprender y conocer la historia, no solo de esta ciudad, sino la génesis de la historia de América Latina.
¿Tu pintura es contingente o contemplativa?
Actualmente, mi trabajo se ha vuelto contemplativo. Quizás de soslayo aparecerían aspectos contingentes a la representación del paisaje al tratar la temática de paisajes con aguas, por ejemplo, en el cual se visibiliza su escasez en la actualidad. Aun así, este tipo de imágenes pasarían a la retina del espectador en forma casi subliminal. Eso correspondería a que todo este tiempo he buscado un carácter sugestivo en mi trabajo.
¿Cuál es tu paleta de colores?
Mi paleta no se adecúa a una predominancia acerca de cuestiones formales, en este caso cualidades prefijas en los aspectos cromáticos. Para mí, el motivo o la temática indican cuál es la predominancia del carácter que otorga una elección de colores a la hora de elaborar una pintura.
¿Qué te inspira?
La visualidad siempre me ha interesado como fenómeno de descripción y conocimiento de la realidad. Esa motivación impulsa el desarrollo de mi trabajo en la disciplina de la pintura.
¿Cuáles son tus planes?
A partir de este año desarrollaremos, junto a un colectivo, un nuevo proyecto de creación titulado Puelche, ejercicios de campo. Este consistirá en realizar una crónica a partir de investigaciones de campo donde nace el río Biobío hasta su desembocadura, en cuatro estaciones. Llevaremos a cabo salidas a terreno para configurar las maneras particulares de visualizar la representación del paisaje. El registro de la obra producida en este periplo, más la descripción del proceso creativo de este, se documentará en un cuaderno de viaje. Además, montaremos dos exposiciones en Concepción, que replicarán en su manera de disposición del montaje, la experiencia visual de este proyecto. También, queremos, para este 2017, organizar muestras en el extranjero.
“Comencé pintando óleos, y no he parado hasta la fecha”.
“La visualidad siempre me ha interesado como fenómeno de descripción y conocimiento de la realidad”.