EN BUEN CHILENO. DOMINGO 10:00 HORAS EN C13.
Hasta no hace mucho, la política chilena se enorgullecía de su probidad. Ante algún caso internacional de corrupción se remarcaba que la situación acá era distinta. Ahora que sabemos que sólo disimulaban mejor —y así lo ha puesto en evidencia el periodismo de investigación—, es legítimo aspirar que una estación histórica como Canal 13 configure espacios de debate con equilibrio y representatividad. Por lo mismo, la nueva temporada de En buen chileno resulta desconcertante.
En el arranque del programa, en agosto del 2016, bajo la conducción de Iván Valenzuela, la alineación incluía a los periodistas Pilar Molina y Patricio Fernández, el economista Luis Larraín y el abogado Jorge Burgos. En el nuevo ciclo salieron los dos últimos —Larraín, un liberal de derecha, y Burgos, histórico DC—, e ingresaron el ingeniero comercial Sergio Melnick y la profesora Mariana Aylwin.
En el papel, los equilibrios se mantienen. Melnick fue ministro de Pinochet y la exministra, una demócrata cristiana. Sin embargo ambos están en posiciones más a la derecha en sus respectivos círculos. Si se suma que Pilar Molina integró el directorio de TVN en representación UDI, solo queda Patricio Fernández como una especie de contrapeso desde la burguesía progresista.
En buen chileno no solo soslaya nuevas fuerzas políticas e ideológicas que se desmarcan de la clásica lectura derecha/izquierda muy propia del siglo pasado —movimientos que hoy cuentan con representación parlamentaria y puestos edilicios—, sino que con un panel donde tres cuartas partes tienen afinidad ideológica independiente de la tendencia, la discusión está destinada a moverse en círculos, a lo sumo.