Este es el colegio soñado: gratuito, sin selección, con una infraestructura hecha por el mejor de los mejores, el arquitecto, ganador del Pritzker, Alejandro Aravena y, además, con una calidad de profesores altísima. Ayelén, cuyo nombre significa “alegría a pesar de la adversidad” en mapudungun, impacta por el amor con que fue pensado, el cariño con que lo hicieron y por la visión de educación de excelencia que están impartiendo.
Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.
Ubicado en el camino a San Ramón, Rancagua, este colegio sorprende a primeva vista por su diseño y arquitectura moderna: muros negros con fachadas cubiertas por coligües de mimbre; resalta al entrar la forma circular del patio central, el que tiene a su alrededor las salas, el casino y una biblioteca magistral. Este es un colegio sin rejas, sin inspectores, sin profesores jefes, sin carteles prohibitivos, laico y que está dando que hablar en la educación subvencionada a nivel nacional.
Detrás de esta idea está Constanza Graell (34) y Pablo Ibáñez (35), matrimonio que siempre ha estado vinculado a la ayuda social desde distintos aspectos. “Yo estudié derecho en la Universidad de los Andes, y trabajé por ocho años en colegios, ya sea viendo el tema de acción social u haciendo clases. Siempre me interesó la educación y con Constanza, ten.omo esta"ran optasr a tener una educaciiños sema de acciyuda social desde distintos aspectos. "l. ros negros con fachadas cubieíamos este sueño de que todos los niños sin importar su situación económica pudieran optar a tener una educación de excelencia y que los motivara y ayudara a entrar a la universidad”.
¿Cuál es el lazo con Rancagua?
(Pablo) Recién casados nos fuimos a vivir a Futrono, y fue estando ahí que me llamó Sergio Massai para que me hiciera cargo de sus empresas acá en Rancagua. Nos costó harto porque teníamos una calidad de vida increíble en este lugar, en donde podía compatibilizar mi pega de abogado con el área social trabajando en la municipalidad y paralelamente en un colegio rural. No nos cuajaba la idea de dejar lo que más nos gusta, que es el área social. Entonces en estas conversaciones le dije que queríamos hacer un colegio, para lo que él nos ayudó, y por lo que finalmente estamos hoy aquí.
(Constanza) Por otro lado mi abuelo fue el fundador del colegio Instituto Inglés de Rancagua y a pesar de que mi familia se fue a Santiago cuando yo era chica igual existe un vínculo con esta ciudad, porque mis raíces vienen de aquí.
LOS PRIMEROS PASOS
Para formar el colegio crearon una fundación
El primer paso fue crear, el 2012, la fundación Impulsa con el propósito de que fuera un vehículo para sostener al colegio. Esta nos ayuda con fondos públicos. También nos ayudamos con fondos privados a través de la ley de donaciones con fines educacionales, además de la ley con donaciones con fines sociales, que son los dos instrumentos tributarios mediante los cuales, hoy en día, nosotros estamos teniendo los recursos por empresas y personas naturales.
¿El segundo paso?
(Pablo) Levantar el proyecto e ir a hablar con Alejandro Aravena para ver el tema de la arquitectura del colegio. Y ver el tema del proyecto educativo. Esto fue un proceso súper intenso y largo, el hacer un levantamiento de todos los modelos, métodos y formas de hacer educación. En este tema uno se encuentra con gente en la que la mayoría tiene verdades sobre cómo debiese ser la enseñanza, es difícil encontrar personas neutras, objetivas, todos tienen ya una opinión formada al respecto. Lo que hicimos fue cuestionarnos las cosas que estábamos viendo y la forma de educación que está vigente en Chile y ver qué queríamos hacer.
Entonces, ¿en qué modelo se inspiraron finalmente?
(Pablo) Llegamos a la conclusión de que en Chile la educación pertenecía a un sistema añejo. No queríamos profesores que entregaran contenidos, que dictaran cátedra, sino que entregaran experiencias. Para eso decidimos inspirarnos en el modelo de colegios KIPP de Estados Unidos, los que tienen postulados que van acordes a lo que se necesita a nivel público, un modelo que sacó como conclusión que el mejoramiento de la educación pública no pasaba por tener el mismo tipo de profesorado o infraestructura que en los estratos socioeconómicos superiores, sino que, básicamente, había un tema de carácter y expectativa de los niños. Y es que en las casas y en los colegios no creían que los niños más vulnerables pudiesen llegar a la educación superior, egresar exitosamente y ser profesionales. Esto nos hizo mucho sentido en el tema de inculcar sueños.
¿De qué manera inculcan sueños?
(Pablo) Nos dimos cuenta de que necesitábamos no sólo hacer el proceso de tómbola o no selección que hacemos, sino que también profesores que creyeran en que la historia y el origen de cada niño no determina el futuro. Por lo que la búsqueda de profesores fue intensa. Tenemos un proceso de selección que tarda seis meses y profesores cuyo rango de edad no supera los veintisiete años, por lo que vienen llenos de ilusiones. Lo primero fue nutrirnos de directivos, que son ocho personas, de primer nivel, todos egresados de la PUC, y muchos de ellos con estudios en el extranjero. Nuestro director vivió los últimos seis años en Estados Unidos, estudió educación en Columbia, una de nuestras subdirectoras estudió en Harvard…
¿Cuándo se empieza a armar el colegio?
En marzo del 2014 comenzamos con el movimiento de tierra y las primeras clases fueron el 4 de marzo del 2015.
LAS BASES
¿Cuáles son los pilares del colegio?
(Constanza) Tenemos tres pilares fundamentales: los conocimientos propiamente tal, las habilidades blandas y los valores. Aqu es lo que quieren ser cuando grandes. n una oportunidad real de conocer las distintas profesiones que existen y que desde chicoí se enseñan los tres por igual. Los valores y las habilidades blandas son cosas concretas, es algo definido, no abstracto, se miden. La idea es que los niños tengan un objetivo en estos temas, los que se manejan a la par con los conocimientos. Esto es lo que distingue al colegio y es lo que le da la base al niño para poder ser arquitecto de su propio futuro e ingresar a la educación superior.
¿Cuál es la diferenciación que ustedes tienen en cuanto a malla curricular?
(Pablo) Tenemos los ramos propios del ministerio, pero además impartimos dos horas a la semana de talleres, realizados por cincuenta profesionales. Yo mismo hago un taller que se llama Sociedad y Justicia, que va totalmente enfocado en la educación cívica. Tenemos un sicólogo que hace Sicología de la personalidad y Sicología positiva, hay un agrónomo que hace clases de cómo hacer un invernadero, hay otro agrónomo que los lleva a un taller en donde los niños salen a andar a caballo al campo, hay un arquitecto, ingenieros civiles, entre otros… La idea de estos es que los niños tengan una oportunidad real de conocer las distintas profesiones que existen y que desde chicos puedan saber qué es lo que quieren ser cuando grandes.
¿Cuántos niños hay por curso?
(Pablo) Son cuarenta y cinco alumnos por curso. Pero aunque son muchos la gracia es que aquí no existen profesores jefes, sino que profesores mentores. Cada curso tiene tres profesores mentores. Por lo tanto, tenemos un profe por cada quince niños.
¿Con cuántos niños empezaron, cuántos tienen ahora, y cuántos en la lista de espera?
Empezamos con más de seiscientos, que era lo necesario para iniciar el colegio como privado subvencionado. El 2016 tuvimos ochocientos cincuenta alumnos y para este año tendremos mil alumnos con una lista de espera de más de mil niños…
¿Los niños del colegio vienen con una carga emocional familiar muy fuerte?
(Pablo) Puedo decir que en mis años trabajando tanto en colegios públicos como en los más ABC1, son los mismos. Drogas más caras en uno, más baratas en otros. Abusos más tapados en unos, abusos menos tapados en otros…Sí puedo decir que en este segmento las cosas se hablan sin tapujos. Las carencias afectivas de los niños son transversales.
LA AYUDA
¿Cuáles son las empresas que los han ayudado?
(Pablo) Tres entidades son las principales, sin dejar de lado a muchas otras: empresas Massai que nos dio el primer empujón y no podríamos haber hecho el colegio sin ellos. Empresa Valent BioSciences, que nos donó el patio central, el que estuvo a cargo de la Fundación Patio Vivo, y la Fundación Educacional Hernán Briones que nos donó todo el proyecto de biblioteca que estamos haciendo con la Fundación Había una Vez. Todo lo hemos querido hacer con los mejores porque creemos que los niños se lo merecen.
¿Qué les gustaría que pasara?
(Pablo) Nos encantaría que el sector privado entendiera que hay que hacer un esfuerzo en conjunto. Uno normalmente se encuentra con gente que reclama por el gobierno de turno, contra las políticas de Estado y aquí no se trata de estar de acuerdo o en contra de estas políticas, se trata de entender que en este país hay una desigualdad tremenda y que acortar las brechas de esa desigualdad viene de la mano en conjunto del sector público y privado. Nosotros pensamos que desde ese punto el sector privado tiene una responsabilidad tremenda y, en general, el rancagüino o las personas de la región ven a Santiago como una solución para todo, desde ir a comprar a un mall hasta los aportes que hacen las empresas.
¿Cuál es el llamado entonces?
(Pablo) Queremos contarle a la gente que aquí hay un proyecto educativo potente que apunta a cambiar a la región de O’Higgins y, por lo mismo, queremos hacerle un llamado a los empresarios de la zona para que dejen su huella acá, porque los niños que van a salir de este colegio son niños que van a trabajar en esta región y muchos quizás en sus empresas, tal como lo deben hoy hacer algunos de sus papás. Aquí las empresas que han aportado vienen con sus trabajadores a ayudar, y darle ese espacio al trabajador de tu empresa es darle un sentido a esta persona para que vea que tiene valor lo que está haciendo, y que las lucas que gana el dueño o su jefe, con todo respeto, no son para comprarse un mejor helicóptero si no que para dejar huella en su región. A ellos queremos decirles que aquí hay un proyecto y que no es por falta de alternativas que en su empresa no se esté haciendo responsabilidad social. www.colegioayelen.cl
(Pablo) “Llegamos a la conclusión de que en Chile la educación pertenecía a un sistema añejo. No queríamos profesores que entregaran contenidos, que dictaran cátedra, sino que entregaran experiencias. Para eso decidimos inspirarnos en el modelo de colegios KIPP de Estados Unidos, los que tienen postulados que van acordes a lo que se necesita a nivel público”.
(Constanza) “Aquí las empresas que han aportado vienen con sus trabajadores a ayudar, y darle ese espacio al trabajador de tu empresa es darle un sentido a esta persona para que vea que tiene valor lo que está haciendo y que las lucas que gana el dueño o su jefe, con todo respeto, no son para comprarse un mejor helicóptero si no que para dejar huella en su región”.
(Pablo) “Tenemos tres pilares fundamentales: los conocimientos propiamente tal, las habilidades blandas y los valores. Aqu es lo que quieren ser cuando grandes. n una oportunidad real de conocer las distintas profesiones que existen y que desde chicoí se enseñan los tres por igual. Los valores y las habilidades blandas son cosas concretas, es algo definido, no abstracto, se miden. La idea es que los niños tengan un objetivo en estos temas, los que se manejan a la par con los conocimientos”.