Ingeniero civil industrial y profesor, nacido en Antofagasta, pero iquiqueño de corazón. Se describe a sí mismo como padre de tres hijos, esposo, hermano e hijo regalón, amante de la naturaleza e inmensamente FELIZ, así, con mayúsculas. Junto a su familia trabaja en el área de la educación como director del Colegio Hispano-Británico, desafío para el que se preparó y que le trae inmensas satisfacciones. Casi tanto como su otra faceta: la de viajero incansable y conductor del programa Travesía Norte, que lo pone en contacto con la naturaleza y su paisaje favorito: el desierto.
Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.
Todo empezó cuando, con la idea de salir a recorrer los paisajes del interior y del altiplano, se le ocurrió comprar un jeep. Joseph Morgan Ferger se enamoró de un viejo Toyota Land Crusier del año setenta y nueve, que fue su primer compañero de viajes. Tuvo que convencer a su cuñado para que se embarcara en la primera travesía que realizaría, pues las condiciones del vehículo hacían dudar a todos de que llegaría a destino.
“Lo único que me preocupaba era lograr completar el trayecto sin que el jeep se echara a perder. Mi cuñado finalmente decidió acompañarme y, sin duda, fue la mejor decisión que pude haber tomado. Lo pasamos increíble, nos reímos en cada kilómetro recorrido”, nos cuenta Joseph.
¿Siempre pensaste en hacer un registro de esta aventura?
No, fue totalmente casual. De hecho, mi única intención fue tener un bonito recuerdo y por eso envié las fotos a la revista Off Road, que para nuestra sorpresa publicó tres páginas con el nombre Travesía Norte.
Así nació el proyecto audiovisual que Joseph realiza en Iquique y sus alrededores, mientras en paralelo cumple su labor como director del Colegio Hispano-Británico.
¿Tenías interés por lo audiovisual?
Sí, principalmente, porque creo que es una buena forma de acercar los paisajes y realidades lejanas a las personas. Cuando era pequeño, no me perdía los programas de Jacques Costeau… quería bucear igual que él y recorrer los mares en su barco, el Calipso. Quizás es el mismo sueño de muchos niños de aquella época, que con programas como ese o Vida en la Tierra, descubrimos un mundo desconocido que fue alimentando nuestras ganas de conocer nuevos lugares. Hoy existen muchos programas de ese estilo que nos acercan a parajes lejanos y a culturas diferentes, lo que nos ayuda a conectarnos con otros y a comprender nuestro mundo.
¿Cuándo decidiste embarcarte en este proyecto de manera más profesional?
Cuando me di cuenta de que me sentía muy bien realizando esto, que era una forma de desconexión del trabajo y que, además, podía entregar un mensaje de cuidado al medio ambiente. En primera instancia, la idea era sensibilizar un poco respecto al tema y después animar a la gente para dejar la comodidad de la vida de asfalto y cemento y encontrarse a sí misma con la naturaleza… la verdadera naturaleza, no la de los parques.
¿Cómo vas diseñando las rutas?
Las rutas principalmente dependen de los datos de amigos que conocieron o han escuchado de lugares inexplorados. Es casi como ir “a ciegas” algunas veces, lo que lo hace más entretenido, pero que a la vez requiere tomar mayores precauciones.
En una oportunidad fuimos a conocer unas lagunas que supuestamente estaban a cien kilómetros de Colchane, pero al final era más del doble y en un terreno complicadísimo. No siempre es así, pero hay que estar preparado y como buen ingeniero soy muy previsor y tengo un Plan B, C y D. En los preparativos también considero a mis compañeros de viaje, sus inquietudes, o también la necesidad de comunicar algo que esté ocurriendo que afecte a la naturaleza o al medio ambiente de algún pueblo o localidad. El resto es preparación y logística.
¿Qué lugares has ido descubriendo?
En una primera etapa, mi meta fue documentar todos los lugares que estaban en los mapas con rutas establecidas y caminos delimitados. Una vez cumplido, en una segunda etapa comencé a buscar lugares que no aparecían en los mapas, a los cuales solo se podía llegar mediante indicaciones. Lugares lejanos y tranquilos, lejos del ruido y la contaminación… rincones escondidos y místicos. Finalmente, en una tercera etapa —que es la actual— ya no necesito viajar tanto. A través del descubrimiento interior comencé a ver, realmente “ver”, los mismos lugares que ya conocía, pero de una forma diferente, una forma más conectada con su esencia. Una conexión espiritual, casi mágica. Siento que "salgo de mi cabeza" y miro desde el corazón. La tercera etapa es el redescubrimiento de mi lugar en el mundo.
¿Cuál es tu objetivo al viajar?
Solo disfrutar del paisaje y reconectarme con la naturaleza. Volver a ser niño, jugar, soñar, que mi gran preocupación sea si me voy quedando sin combustible, sin distracciones. Estar, plenamente, cien por ciento en el lugar donde estoy. Cuando logras esto, es magia pura. Hay tres estados de conciencia: vigilia, dormir y soñar. Se puede lograr un cuarto estado por segundos o fracciones de segundo: se trata de la iluminación, la conciencia pura. Lograr alcanzar este estado es hoy el motivo de mi viaje.
¿Cómo podrías describirnos este estado?
Es un sentimiento de abandono de uno mismo por un rato. Imagina que estás escalando una montaña o descendiendo por un sendero desconocido o navegando por los rápidos en una balsa precaria, o simplemente ver la puesta de sol en un valle rocoso sin más ruido que tu respiración y el viento. No puedes pensar en las preocupaciones diarias, es como un descanso de ti mismo.
¿Algunos consejos para aventureros?
Cuando tienes espacio para llevar cosas, no hay problema, lleva todo lo que creas que vas a necesitar… pero algo muy distinto es un viaje en bicicleta o un trekking, pues ahí tienes que ser muy cuidadoso con el peso y el volumen de lo que llevas. Por lo demás siempre ser precavidos, ninguna medida de seguridad sobra. Ante las dudas, revisar una y otra vez el equipo de viaje y, por supuesto, entregar la mayor información posible sobre tu ruta de viaje a tus cercanos. Así en caso de alguna eventualidad sería más fácil el rastreo. El resto es disfrutar el viaje, aprender a observar, lo externo y lo interno, las formas y la esencia de las mismas. Si vas apurado, con un check list de todo lo que debes hacer y fotografiar, mejor no vayas. Al final va a ser como si no hubieses ido, tu viaje no son las fotografías, sino lo que quedó en tu corazón. Finalmente, por supuesto: cero huella, cero rastro. Si en tu vehículo cabía todo la comida que llevabas, con mayor razón cabe de vuelta tu basura.
¿Qué recomendarías del norte?
Difícil pregunta. Me gusta todo del norte, el altiplano, la costa, sus playas, su gente y especialmente Iquique, que es una ciudad muy amigable, cada vez más linda, con una costanera espectacular donde la gente puede hacer deporte a diario, especialmente al aire libre.
EN LA TELE
Su programa de televisión, Travesía Norte, nació como un complemento de este espíritu aventurero de Joseph. “Lo fuimos creando poco a poco, sin ninguna pretensión, y pensando siempre que era un pasatiempo y que dejaría de hacerlo si ello significaba algún tipo de estrés”, nos señala. Hoy por hoy, el programa puede verse en Youtube , Facebook, Instagram, Arica TV, Antofagasta TV, Iquique TV, RTC TV, Nor TV, Calama TV y fue transmitido por Canal 13C en su primera temporada.
¿Qué quieres transmitir en cada capítulo?
Me basta con que las personas se sensibilicen y aprecien y cuiden el maravilloso paisaje que tenemos en el norte, que dicho sea de paso, debido a la escasez de agua sobrevive gracias a un equilibrio casi mágico que debemos respetar y cuidar si queremos que las futuras generaciones lo conozcan.
¿Han evolucionado o sufrido transformaciones de acuerdo al feedback del público?
El programa ha ido cambiando de acuerdo a mi evolución personal. En un principio, estaba más centrado como documentalista, pero hoy por hoy, sólo me mueve el contacto con la naturaleza, el mostrar la belleza del paisaje, poder trasmitir la paz y alegría que se vive en estos lugares. Afortunadamente, como es una afición y no un trabajo, he tenido la libertad de ponerle mi sello, sin tener las limitaciones que me podría poner un auspicio o una empresa con una determinada línea editorial o críticas. Las críticas más duras, pero finalmente las que más me ayudan, vienen de mi familia ¡y me retan harto!
¿Eres de quienes apenas termina un viaje se concentran en el que viene?
No para nada, y pese a que como ingeniero me gusta planificar mucho, esto de los viajes es para mí más bien espontáneo. Para mí lo más importante es el camino que se recorre, disfrutarlo al máximo y que sea recorrido con amor hacia los demás y con respeto a la naturaleza; el logro de alguna meta, es algo completamente secundario.
“Las rutas principalmente dependen de los datos de amigos que conocieron o han escuchado de lugares inexplorados. Es casi como ir “a ciegas” algunas veces, lo que lo hace más entretenido, pero que a la vez requiere tomar mayores precauciones”.
“Para mí, el desierto, el altiplano o el mar siempre serán los mejores escenarios, y es porque me siento especialmente conectado con ellos. La verdad me siento casi parte del paisaje, como si fuese un grano de arena o tal vez un cactus del desierto”.