Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Enero 2017

Salva VIDAS

Claudia Zamora, instructora de autorrescate acuático
Salva VIDAS

Es la primera y única instructora en el norte que está certificada en autorrescate ISR, una técnica que enseña a niños de entre seis meses y seis años cómo comportarse frente a algún accidente acuático. Después de breves sesiones, los más chicos aprenden a mantener la calma y evitar las dramáticas consecuencias de caer a una piscina.

Por Pilar Castañeda A. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

En Chile, cada año mueren ahogados unos doscientos cincuenta niños y en lo que va de 2017 han fallecido dos. Estas impactantes cifras nos hacen reflexionar sobre la importancia de la prevención de accidentes acuáticos y, para eso, necesitamos ayuda especializada.

 “No hay nada más gratificante que trabajar con niños”, asegura la kinesióloga y antofagastina, Claudia Zamora, uno de los seis instructores certificados del país y la única de la ciudad en la técnica de autorrescate infantil acuático, más conocido como Infant Swimming Resource, ISR.

Claudia y su familia vivieron durante muchos años en Estados Unidos. Fue en ese país donde conoció esta disciplina y se encantó con la idea de traerla hasta su ciudad natal, contribuyendo a la educación y prevención de accidentes caseros de este tipo.

Su motivación nació gracias a un inocente video donde Miles Davis, un bebé de unos siete meses, cae a una piscina y sobrevive tras poner en práctica cada uno de los movimientos que se imparten durante el ISR.

El procedimiento, según aclara, cuenta con “más de cincuenta años en el mundo” y fue diseñado por el doctor estadounidense y fundador de la institución ISR, Harvey Barnett.

¿Qué es el Infant Swimming Resource, ISR?

El Infant Swimming Resource, ISR, que se traduce al español como “autorrescate infantil” o “autorrescate acuático”,  busca enseñar a los niños y bebés lo que deben hacer durante un episodio de caída accidental en el agua, para que puedan sobrevivir.

Esta técnica nace tras observar y estudiar el comportamiento de los niños y niñas durante estos accidentes y determinar que enseñándoles algunos movimientos simples salvarían sus vidas.

¿A qué edad los niños pueden aprender ISR?

El ISR va dirigido a niños de los seis meses a los seis años, quienes aprenden herramientas de sobrevivencia frente a una eventual caída. En el caso de los más pequeños, se les enseña a girar y flotar en el agua, mientras que los mayores aprenden nociones básicas de natación, lo que les permite disfrutar el agua de manera segura.

¿Qué te motivó a certificarte como instructora de ISR?

Yo conocí el ISR, en 2010, cuando vivía en Estados Unidos junto a mi familia y me pareció muy interesante, pero no avancé mucho más. Ya de vuelta en Antofagasta, volví a ver ese video viral donde un niño sale de la piscina luego de una caída y me dije: yo quiero hacer esto. Comencé a averiguar y tomé el contacto con la institución Infant Swimming Resource, ISR, viajé a Estados Unidos, me certifiqué y volví a Antofagasta. En Chile, cuando fui a certificarme, había cuatro instructores respaldados por la institución. Hoy somos seis: tres en Santiago, dos en Concepción y yo en Antofagasta.

Eres la única instructora certificada de la zona norte del país…

Sí, lo que enseñamos nosotros, aunque algunas personas digan que es fácil de hacer, requiere una certificación de la fundación, debido a que interactuamos con niños y es necesario conocer las medidas de seguridad adecuadas porque estás trabajando con niños pequeños, con vidas humanas, y si tú me entregas tu bien más preciado, yo te lo tengo que regresar intacto y con una habilidad que le salvará la vida ante una caída accidental. Por eso es importante que a la hora de elegir a un instructor este se encuentre certificado.

¿Cómo fue el proceso de certificación? ¿Se debe cumplir con algún requisito a la hora de aplicar?

No, cualquier persona puede ser instructor. En Estados Unidos no tienen ningún problema con eso, sólo se debe cumplir con el entrenamiento práctico y teórico correspondiente. En el primero, estamos durante la mañana en el agua, mientras que en la tarde estudiamos el comportamiento de los niños, cómo manejar las enfermedades, etc., es decir, con todo lo que tiene que ver con el mismo proceso de la técnica. Cada año, el instructor deberá recertificarse. Es un proceso constante de formación. A lo anterior se suma la participación en conferencias webs, seminarios, además del envío de un video anual donde se da a conocer el trabajo que realizamos con los niños y bebés. Todo es fuertemente fiscalizado por la institución, por lo que se mantiene un nivel de profesionalismo acorde con lo que hacemos: salvar vidas.

EL ORIGEN

Claudia es kinesióloga de profesión e instructora de ISR por opción. Desde sus primeros pasos en la kinesiología, esta joven sintió un fuerte apego hacia los niños y bebés: “Soy mamá, se necesita una sensibilidad especial”, dice. Fue ese fuerte sentimiento el que la empujó a desarrollar lo que es hoy su oficio de tiempo completo.

En la piscina de su hogar se realizan las clases que pueden sobrepasar las cuatro semanas. Cada curso dura como máximo diez minutos, donde el contacto con el otro y el trabajo metódico, personalizado y constante genera grandes frutos. “Es rico trabajar con los niños, ver su avance y saber que ante cualquier emergencia podrán valerse y sobrevivir”, comenta.

¿Es muy complejo trabajar con niños y bebés?

Te tienen que gustar los niños y hay que tener paciencia porque todos los pequeñitos son diferentes, y cada niño va a su ritmo. Por ejemplo, yo voy al agua y el niño que viene conmigo puede estar enojado, o con sueño, o irritable, o contento… entonces, de acuerdo con su estado de ánimo, uno va moldeando la clase. Esta habilidad se va construyendo como una escalera, cada día se le va exigiendo un poquito, por eso el curso dura como mínimo cuatro semanas y las clases son de diez minutos, tiempo en el que se genera el mayor aprendizaje.

Es el periodo de mayor concentración del niño…

Sí, es por eso que mis clases son breves, para aprovechar al máximo el rendimiento y la concentración de los alumnos. No hay que olvidar que son niños pequeños y se fatigan con mayor rapidez.

¿Cuáles son las medidas de seguridad que implementas en cada una de tus clases?

El agua de la piscina debe estar templada entre los veintisiete y treinta y un grados; además, estar pendiente si el niño se fatiga o si presenta distención abdominal… todos los instructores deben cumplir con el protocolo específico que estipula el ISR en cada una de las clases.

¿Y qué tan efectivo es el Infant Swimming Resource?

El ISR es una técnica que busca salvar vidas, hay muchos testimonios documentados donde la utilización de esta técnica ha logrado que niños pequeños puedan sobrevivir a una caída. En mi caso, aquí en Antofagasta, hay dos niñitos que se salvaron usando la ISR que yo les enseñé; esto quiere decir que sí funciona, por lo que uno se siente gratificada pues está aportando con un pequeñito grano de arena al autocuidado de los tesoros más importantes de una familia: los hijos.

 

“Hay que tener paciencia porque todos los pequeñitos son diferentes, y cada niño va a su ritmo. De acuerdo con su estado de ánimo, uno va moldeando la clase”.

“Aquí en Antofagasta, hay dos niñitos que se salvaron usando la ISR que yo les enseñé; esto quiere decir que sí funciona, por lo que uno se siente gratificada pues está aportando con un pequeñito grano de arena al autocuidado de los tesoros más importantes de una familia: los hijos”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+5+6   =