Hace rato que en Chile el surf es un deporte más que cotizado por los amantes del mar. Pero dentro de este hay una disciplina que es sólo para valientes: correr la ola gigante. Y en nuestro país tenemos a uno de los mejores surfistas de esta modalidad, reconocido internacionalmente. Esta es la historia de Reinaldo, el “Chacha”.
Por María José Pescador Fotografías Francisco Cárcamo
Reinaldo (41) ha dedicado su vida al mar. Desde chico que este ariqueño, que hoy reside en Pichilemu, ha perseguido las olas más grandes del mundo para deslizarse con su tabla. Una sensación inexplicable de felicidad y pasión. “De Arica me fui a Iquique por que quería ser surfista profesional. Y de ahí a Pichilemu, donde vivo desde hace cuatro años. Aquí me contrató el hotel Alaya para ser profesor de su escuelita de surf, lo que me ayuda para practicar, mantener el estado físico y buscar nuevos potenciales, sobre todo ahora que el surf es una disciplina olímpica”.
Ha ganado tantos torneos y campeonatos, que no se acuerda de todos. Ha sido varias veces campeón nacional y ha estado dentro de los primeros escaños en diferentes torneos del mundo. Fue su hermano mayor, Marcelo, el que lo metió al agua por primera vez con una tabla. Y fue su entrenador.
¿Cómo llegaste a Pichilemu?
Vine hace cuatro años como invitado a participar en el ceremonial de la Ola Gigante, pero no se pudo hacer por mal tiempo. Entonces me ofrecieron quedarme como instructor en la escuelita; y aquí estoy…
¿Por qué la ola gigante?
Porque la vida, sin querer, me mostró el camino para llegar a la ola grande. Gané un campeonato internacional en Arica el 2008 y me gustó muchísimo.
¿Qué campeonatos importantes recuerdas?
El 2004 gané todos los campeonatos que se hicieron en Chile. El Big Wave Arica, quedé sexto en el mundo en un campeonato de tow-ing –modalidad en que el surfista es arrastrado hacia la ola gigante con moto acuática– en Pichilemu. He ganado tres veces los triales del ceremonial del Punta Lobos Challenge… todo esto entre el 2012 y 2013. Como soy el único en el país auspiciado por Quiksilver, entro como invitado a la final de este campeonato. Estos dos últimos años me he dedicado más a las clases y a buscar la ola grande para correrla.
EL GIGANTE
“Chacha” –hoy casado y con un hijo de año y medio– ha viajado a distintas partes del mundo a varias competencias representando a Chile: Argentina, Ecuador y Brasil a panamericanos y mundiales, a Nicaragua a un Master en su categoría, que es profesional. Y a pesar de que no es muy alto, cuando encuentra una ola grande se convierte en un gigante.
¿Qué edad tenías cuando decidiste dedicarte profesionalmente al surf?
A los dieciocho, en Iquique. Pero siempre quise ser deportista, mis papás lo sabían… Quise ser futbolista, todos querían que lo fuera. De hecho, tengo una base profesional de fútbol, lo que me ayuda a tener siempre un buen estado físico. Pero cuando conocí el surf, mis planes cambiaron.
¿Has tenido accidentes?
Sí y es complicado. Cuando te caes, la ola te tira hacia abajo, muy profundo. Lo más importante es mantener la calma, esperar que todo lo que está dando vueltas, la “lavadora”, como le decimos, se tranquilice. Y tener buen estado físico.
¿Estás entrenando para algo en especial ahora?
Para el ceremonial. Entreno enero, febrero y marzo. En abril empieza la época de ola grande que dura hasta agosto entonces hay que estar preparado. En esas fechas se hace el campeonato, dependiendo de cuando venga la ola. Te avisan una semana antes y con cuatro días de anticipación ponen la bandera amarilla y con dos días la verde. Ambas advierten que hay marejadas. El año pasado, por ejemplo, no pudo hacerse, porque la ola nunca llegó.
¿De qué depende?
Del clima. Hay páginas especializadas donde uno puede ver cómo se vienen las tormentas. Si hay una, significa que atraerá olas gigantes. Y esos son nuestros días.
¿Cuánto tiene una ola gigante?
De ocho a diez metros de altura mínimo…
¿La ola más grande que has surfeado?
Debe haber tenido unos ocho metros y fue acá, en Punta de Lobos el 2008. De esa ola tengo varias fotos, salí primero en ese campeonato y la hazaña salió como reportaje en la revista Surfline, reconocida por ser la mejor del mundo en esta especialidad. Ahí empecé a ser más conocido.
ESTILO DE VIDA
¿Se te ha hecho duro el camino del surf?
No. Porque me he sabido mantener. Hoy tengo una marca que me auspicia y un lugar de trabajo que también lo hace. El hotel me pagó un viaje a Hawai con la idea de traer material fotográfico e ir a conocer la casa de Quiksilver, y me ha ayudado en varias cosas. Además, presento proyectos para hacer cosas que tienen que ver con el surf y me han resultado, lo que ha sido súper gratificante. Por ejemplo, hemos hecho clínicas gratuitas, donde se hace un entrenamiento rápido con un preparador físico y luego doy charlas sobre mi experiencia, algunos tips y enseño ejercicios específicos.
¿Cuáles son los tips?
Motivación, constancia, perseverancia, ganas y ojalá aprender lo básico en alguna escuelita.
¿Algún otro proyecto?
Sí, tenemos con el hotel un proyecto de incubadora, donde la idea es entrenar a chicos que viven en Pichilemu, que tienen entre doce y diecisiete años y tratar de profesionalizarlos. Ahí yo estoy como entrenador. Tenemos veinte chicos y, dentro de esos, varias promesas. Hemos obtenidos excelentes resultados en distintos campeonatos y varios campeones nacionales.
¿Qué se siente cuando entras en una ola gigante?
Trabajo todo el año para eso. La espero con ansias. Es lo mejor, es difícil de explicar… Es una sensación extrema, diferente.
¿En Chile dónde corre la ola grande?
En el norte: Antofagasta, Arica e Iquique. Y acá en Pichilemu.
¿La diferencia entre la ola del norte y la de Punta de Lobos?
En el norte es mas tubular y corta. Acá es más larga, se corre más. Y es fondo de roca, lo que la hace más power.
¿Hasta qué edad el surf puede ser competitivo?
Puedes estar toda la vida haciendo surf. Hay categorías que llegan hasta los sesenta años. Yo tengo cuarenta y uno y estoy en plena carrera.
¿El sueño?
Vivir de diciembre a enero en Hawai, porque allá está todo... los campeonatos, las marcas y la ola grande…Y después venirme a Pichilemu el resto del año y surfear el Punta de Lobos Challenge y hacer viajes hacia lugares en que hay olas grandes, como Puerto Escondido. Hacer charlas por el país y seguir entrenando a chicos para que el surf continúe siendo un deporte importante.
¿El futuro?
Tener mi propia escuela para seguir entrenando niños y ojalá darle un triunfo a Chile en un campeonato mundial de ola grande.
“Cuando te caes, la ola te tira hacia abajo, muy profundo. Lo más importante es mantener la calma, esperar que todo lo que está dando vueltas, la “lavadora”, como le decimos, se tranquilice. Y tener buen estado físico”.
“En abril empieza la época de ola grande que dura hasta agosto entonces hay que estar preparado. En esas fechas se hace el campeonato, dependiendo de cuando venga la ola. Te avisan una semana antes y con cuatro días de anticipación ponen la bandera amarilla y con dos días la verde. Ambas advierten que hay marejadas. El año pasado, por ejemplo, no pudo hacerse, porque la ola nunca llegó”.