Hace tres años dejó la agitada vida capitalina y con su esposo e hijos se radicó en La Serena. La joven actriz, reconocida por sus roles en las teleseries 16, Amores de mercado, Lola, Gatas y tuercas, Pura sangre y El hombre de tu vida, afirma que pese al escaso campo laboral de los actores en esta zona, siente que puede ser un aporte en el mundo teatral y ya está dando sus primeros pasos. En el 2017, Paola Giannini hará su estreno en la región con un montaje junto al Teatro Puerto.
La decisión fue rápida. Un proyecto laboral de su marido hizo que la actriz armara las maletas y dejase toda una vida en la capital, para trasladarse, en marzo del 2013, a La Serena. Junto a su pequeño hijo Samuel (9) y con la sensación de que aquí empezaría de cero, Paola Giannini (40) afirma que con este cambio ganaba calidad de vida y tranquilidad para su familia. A los pocos meses de llegar, nació su segundo hijo Daniel (3) y optó por dedicar todo su tiempo a la crianza. “Me acomoda el ritmo de La Serena… esa cosa “apapayada” ¡me encanta!”, enfatiza Paola, mientras sonríe y revuelve relajadamente su té.
Antes de su partida no tenía proyectos en televisión, solo algunas conversaciones con productores, pero nada concreto y su Compañía de Teatro Milagros, donde trabajó cerca de ocho años, ya estaba en su etapa final. En definitiva, la actriz afirma que en ese momento, no tenía mucho que perder.
Su última teleserie fue Lola, en el 2008, y entre las más recordadas por sus diferentes roles figura Amores de mercado, donde interpretó a la humilde vendedora, Myriam Astudillo. Luego participó en Pura sangre y los más jóvenes la recuerdan por su actuación de una joven bulímica en la primera teleserie juvenil 16. Años después actuó en Gatas y tuercas, interpretando a una ambiciosa Karla Ulloa. En el 2013, se estrena El hombre de tu vida, una serie de Canal 13, donde Paola sacó aplausos con su rol de Camila, una pediatra en situación de discapacidad y que conquistaba el amor del protagonista.
En la pantalla grande, Paola Giannini participó en dos películas de autor: De jueves a domingo, dirigida por Dominga Sotomayor, y con un rol protagónico en El circuito de Román, del director Sebastián Brahm.
¿Extrañas la actuación?
¡Sí, siempre! Extraño estar más activa.
¿Volverías a Santiago por alguna razón?
Solo por mi pega, porque a mi papá lo veo siempre cuando viajo para hacer series o reemplazos de compañeras en obras de teatro. Tomo algunos proyectos, porque de lo contrario tendría que vivir en Santiago.
¿Qué tipo de proyectos?
Cuando ya vivía en La Serena tuve una pequeña participación en la serie Valió la pena. Viajé también para grabar la serie El hombre de tu vida y Príncipes de barrios. Ahora acabo de terminar una serie que es del Mundial del 62… no recuerdo que más, pero voy y vengo.
¿Has rechazado propuestas importantes?
Sí, proyectos entretenidos en teleseries y teatro… incluso roles protagónicos, pero ¡ya fueron! Es que por los niños no puedo aceptarlos. Ahora, eso es lo que me achaca un poco, el que aquí exista tan poco campo para los actores.
¿A qué lo atribuyes, escasez de espacios o falta de público interesado?
Creo que a la gente le falta mucha voluntad y se compromete poco en hacer, en moverse, en ir en busca del arte. Cuando hablo del Palace de Coquimbo me doy cuenta de que hay mucha gente que no lo conoce y este centro cultural es ¡hermoso! con unas salas exquisitas y donde siempre están pasando cosas entretenidas. En Ovalle hay un teatro maravilloso y la gente no se mueve, está estancada o simplemente no lo tienen incorporado en su cultura… creo que es como remar contra la corriente y me siento sola en esto.
Es que la actividad cultural de provincia es muy diferente a la capital
Al principio fue chocante, pero este último año, con un poco más de actividad, conocí a los actores del Teatro Puerto donde también hago clases. En el 2017, vamos a hacer una obra donde participaré, por primera vez, como actriz en un montaje regional y siento que con esto se me está abriendo un mundo. Ahora, no sé cuánto dure, pero tengo la voluntad de hacerlo porque me encantaría ejercer mi profesión, formar parte del teatro local y generar nuevos espacios.
Tu llegada puede ser un buen aporte
Ojalá sea así, porque muchas veces llegan a esta zona obras más comerciales y que son entretenidas de ir a ver, pero en lo personal me gusta otro tipo de teatro y, en ese sentido, el Palace de Coquimbo es mucho más alternativo.
EDUCAR LAS EMOCIONES
La incorporación de Paola Giannini en el mundo del arte ha ido de menos a más, sin embargo, la respuesta del público no ha sido del todo gratificante. “En abril de este año comencé a impartir talleres de teatro para adultos, en el Centro Tribu Tierra en La Serena. Esta idea surgió porque la gente me lo pidió y hubo bastante interés. Ingresó harta gente, pero también se han ido muchos. El teatro es una disciplina en equipo, si alguien falta a una clase repercute en todo el sistema y al final, por la falta de compromiso del resto, se terminan yendo los que sí quieren aprender y eso ha sido complicado”.
¿A pesar de esto, piensas continuar con los talleres el próximo año?
Lo tengo que evaluar. Ahora me están pidiendo talleres de teatro para niños. En enero del año pasado hice un taller de marionetas con una diseñadora y resultó bien bonito, pero no sé si lo haré de nuevo. También me interesa el nicho de los jóvenes porque siento que se lo tomarían más en serio, tienen más inquietud por aprender.
Pero también llegas a ellos con tus clases en Teatro Puerto
Sí, hago clases de realismo al segundo año de esta escuela de teatro… Una apoderada del colegio de mis niños es actriz y postuló al FONDART con una obra que ella escribió y me invitó a participar como actriz, estoy a la espera de qué va a pasar con esto.
¿Y tú has escrito alguna obra?
No, solo he adaptado cinco obras con distintas temáticas y todas se han hecho.
¿Te reconocen en las calles serenenses?
¡Sí! y me da risa porque la gente me dice “en qué teleserie la vi”.
¿Estudiar teatro siempre fue tu primera opción?
Siempre me sentí perdida respecto a qué estudiar, lo que sí sabía era que me interesaba el arte. Cuando era niña jugaba a grabar las teleseries y después hacía los roles. Con el equipo de música hablaba sobre la voz de la actriz y me respondía el actor (risas). Siempre me gustó el escenario y participaba en actividades que hacíamos cuando veraneaba en Algarrobo; eso sí, nunca hice nada en el colegio porque me daba vergüenza. Era muy tímida y lo fui superando con el tiempo. Finalmente, entré a estudiar arte en la Universidad Finis Terra en 1994 y allí me di cuenta de que me gustaba el teatro. Al año y medio hice un taller de teatro vespertino y ¡aluciné!
Ir al teatro es para ti un hábito
Voy cada vez que puedo. Me gusta ir al Cine Centenario a ver teatro chileno, hace poco vi Rara, ¡preciosa! pero no había nadie. Disfruto con el acto de asistir al teatro, al cine, a exposiciones y siempre aprendo algo.
Para mucha gente no lo es
He aprendido a ver y siento que la gente no ve. Educar el ojo, las emociones y la comprensión es importante. Apreciar desde los sentidos te conecta con tu entorno, con el ser humano y ves cosas que te marcan. Finalmente, uno se va refinando con el arte y siento que te hace ser mejor persona.
SIN APEGOS
Cuando Paola tenía un año y diez meses de vida, su madre falleció producto de un accidente. Ella y su hermano Cristián, crecieron junto a su padre, Guillermo Giannini. “Toda la etapa de la infancia fue difícil para mí, no fue un periodo alegre para nada. De mi madre no tengo ningún recuerdo y a mi papá le costaba mucho hablar de ella. Cuando tenía dieciséis años fue la primera conversación que tuvimos sobre mi madre… “
¿Y para ti como ha sido la maternidad?
Difícil, fíjate. Soy súper culposa. Siempre tuve miedo y cuando quedé embarazada le dije a mi marido “no sé cómo hacerlo” y la verdad, es que él siempre me está reforzando.
¿Cuáles eran tus temores?
Creo que la falta de imagen. Sentía una gran incertidumbre y no sabía cómo iba a resolver ciertas cosas de mamá… Yo soy súper independiente así que dije “me tengo que poner en el rol de madre y punto”. Conversé mucho con mis amigas, también.
¿La familia es tu gran pilar?
Sí, hoy me dedico a ellos, pero los niños van creciendo y no es bueno desprenderse de uno mismo.
¿Qué opinas de las nuevas producciones de teleseries?
Es un formato que funciona y la gente disfruta de las teleseries. Me parece bien porque mis colegas tienen trabajo y se adquiere más experiencia. Ahora, las teleseries han cambiado harto, me gusta más lo que se hacía antes, creo que se ha ido economizando en su tratamiento.
¿Ves alguna?
No, nada. No veo televisión… a veces solo las noticias.
¿Tampoco te enteras de la farándula?
¡No, para nada! Es que no la entiendo…
¿Cine, teatro o teleseries?
El teatro de todas maneras ¡me encanta!
¿Sientes que hoy estás en el escenario ideal?
Sí, me acomoda y lo paso bien. Cuando tengo que viajar por trabajo lo agradezco, porque es como estar de vacaciones (risas). Salgo a caminar, me reencuentro con compañeros y hago las cosas que me interesan, voy al teatro, a exposiciones, a cafecitos ricos. Estoy feliz con mi vida en La Serena, pero no tengo apegos. La vida es un camino que hay que seguir.
“En el 2017 vamos a hacer una obra donde participaré, por primera vez, como actriz en un montaje regional y siento que con esto se me está abriendo un mundo”.
“Disfruto con el acto de asistir al teatro, al cine, a exposiciones y siempre aprendo algo”.
“Toda la etapa de la infancia fue difícil para mí, no fue un periodo alegre para nada”.
“Estoy feliz con mi vida en La Serena, pero no tengo apegos. La vida es un camino que hay que seguir”.