Piero Nicolini es diseñador industrial de profesión y practica ejercicios relacionados con el equilibrio. Uno de ellos es el slackline, afición que conoció hace diez años y en donde se usa una cinta que se engancha entre dos puntos fijos, generalmente árboles, y se tensa para balancearse, saltar y hacer trucos. También practica otros deportes como escalada, calistenia y últimamente realiza ejercicios acrobáticos mediante un elemento denominado rueda cyr.
“Cuando chico viví en todos lados y pasé por una infinidad de colegios. Por ende, siempre tuve que enfrentarme a lo que significa relacionarse con compañeros nuevos y adaptarme al entorno. Por lo mismo, me pasa que cuando estoy mucho rato sentado o en un mismo ambiente, me termino aburriendo; siempre tengo que estar innovando o buscando algo que me enamore y me permita evolucionar. Y así, por cosas del destino, mi vida se cruzó con el slackline”.
¿Cómo fue que conociste este deporte?
Tras salir del colegio entré a estudiar diseño industrial al Duoc de Viña del Mar. Luego de un semestre decidí irme a Santiago a continuar la carrera por un mayor desafío profesional. Un día, fui a una fiesta al aire libre en el Parque Intercomunal de La Reina y una amiga llevó un slackline. Ahí me fijé en cómo ella se equilibraba y, como me pareció entretenido, le pregunté si podía probarlo. Me pasé toda la tarde hipnotizado arriba de la cinta. A pesar de que al principio me caí un montón de veces y no lograba avanzar más de dos pasos, al final del día, con perseverancia, pude caminar de un extremo al otro y hacer un par de saltos. Fue un avance tremendo, pues lo que una persona logra en un mes, yo lo conseguí en una tarde.
¿Cuál es la edad ideal para comenzar a practicar slackline?
El slackline no tiene una edad determinada para comenzar a practicarlo. Idealmente, entre más pequeño te subes a la cinta mejor. En mi caso, lo conocí a los dieciocho años y claro que me habría encantado haberlo conocido antes, a los doce o trece años. Pero resulta que cuando lo conocí era un deporte que recién estaba llegando a Chile, por tanto, nadie conocía los trucos que hoy en día se pueden hacer. En ese tiempo, el slackline consistía básicamente en equilibrarse, caminar, darse la vuelta y saltar de pie. Hoy este deporte ha evolucionado tanto en Chile que hay personas capaces de hacer mortales triple en la cinta. Pero para eso se requiere mucho entrenamiento y perseverancia.
EL ORIGEN
El slackline se divide en cuatro disciplinas. La más popular es el trickline, donde se realizan saltos y trucos de destreza arriba de la cinta. Otra modalidad es el waterline que, como su nombre lo indica, es lo mismo que el trickline, pero la diferencia consiste es que se realiza encima del agua. La tercera vendría siendo el longline, donde el principal objetivo es cruzar de un lado a otro de la cinta realizando distintas posturas de equilibro. Por último, el highline es la modalidad más extrema, pues se realiza sobre cintas que se encuentran a más de veinte metros de altura. Incluso algunas personas lo realizan sin arnés u otro tipo de seguridad de por medio.
A Chile, el slackline llegó aproximadamente en 2004, aunque no hay una fecha exacta. Rápidamente la disciplina se fue masificando a lo largo y ancho del país. Viña del Mar no fue la excepción y, de la noche a la mañana, un sinnúmero de personas comenzó a practicarlo en plazas y parques de la Ciudad Jardín. Sin embargo, al poco tiempo la municipalidad lo prohibió por temor a los daños que se le podía hacer a los árboles. Pero los amantes de este deporte en Viña no bajaron los brazos y se organizaron para seguir adelante. Así, tras mucho trabajo de por medio, a comienzos de 2012, dieron vida de manera legal al club deportivo, social y cultural Libera Tu Mono, emplazado en la Playa del Deporte de Las Salinas. Allí practican e imparten clases gratuitas de slackline y otros deportes relacionados, a tal punto de llegar a organizar un par de campeonatos nacionales e internacionales de la disciplina. Por supuesto, Piero es miembro fundador de Libera Tu Mono.
¿Qué ventajas tiene la práctica del slackline sobre otros deportes?
Además de mejorar el equilibrio, la práctica de slack entrega un montón de valores. En ese sentido, la característica más importante tiene que ver con trabajar la tolerancia a la frustración. La primera vez uno se sube a la cinta y se cae mil veces antes de poder caminar los primeros pasos. Lo mismo sucede cuando intentas hacer los primeros trucos. Quizás vas a fallar una, dos, hasta cien veces. Pero si eres perseverante, tarde o temprano vas a progresar y finalmente lograrás sacar ese truco que tanto te deslumbraba. Lo importante es nunca rendirse.
AMOR POR LA ENSEÑANZA
A nivel internacional se han realizado varios mundiales de slackline. Estos campeonatos generalmente se desarrollan en Europa y hace poco se incluyó como parte de los X Games de Estados Unidos. Desafortunadamente este deporte no tiene tanto respaldo en nuestro país, por lo que se hace bastante difícil competir internacionalmente. “En Chile se han realizado varios sudamericanos con muy buenos resultados para nuestros deportistas. Sin embargo, a nivel mundial aún nos falta mucho por progresar.
Piero, junto con otros amigos, hacen talleres gratuitos a colegios, empresas o a cualquier persona interesada que se acerque al club deportivo, cultural y social Libera Tu Mono. “Una de las cosas que más he observado cuando hago talleres a los más pequeños, es que entre ellos mismos se ayudan para que el que está en ese momento arriba de la cinta logre avanzar y cruzar. El slackline fomenta el trabajo en equipo, el compañerismo y el respeto. Personalmente considero que es el deporte ideal para los niños con hiperactividad, porque es un excelente ejercicio para se enfoquen en su objetivo, que en este caso es cruzar la cinta sin caerse.”
El hecho de ofrecer talleres de este deporte hizo que Piero se fuera abriendo camino, al punto de ser invitado a un par de programas de televisión para mostrar sus destrezas. “Como a mí me gusta fomentar el slackline tuve la posibilidad de participar en el programa Apuesto por ti de TVN, donde la prueba consistía en cruzar una cuerda de sesenta metros de largo a una altura de diez metros y afortunadamente pude conseguirlo. También me invitaron a Talento Chileno de Chilevision, donde hice una rutina en base a equilibrio, saltos y trucos. A raíz de esto es que un productor del Gran Circo de Ruperto se contactó conmigo y me ofreció unirme a su equipo para hacerme cargo de una rutina permanente.
¿Y qué significó para ti esa experiencia?
Fue algo espectacular. Estuve dos años compartiendo el slackline a lo largo de Chile. Recorrí desde Arica hasta Chiloé mostrando mi show para que la gente pudiese conocer y encantarse con este deporte y con la infinidad de cosas que se pueden hacer arriba de una cuerda. Personalmente, fue un tremendo orgullo seguir la huella de mi padre y haber tenido la posibilidad de incursionar en algo tan maravilloso y mágico como lo es el mundo circense.
¿Cuál ha sido tu máxima proeza en el slackline?
Yo creo que mi máximo logro fue haber sido pionero, junto a un amigo francés, en abrir la ruta de highline en la Roca Oceánica de Concón. Nunca nadie había hecho slackline ahí y ahora se hizo súper popular, a tal punto que viene gente de todo el mundo a hacer el desafío de la Roca Oceánica.