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EDICIÓN | Enero 2017

Cultivando el pensamiento innovador

Eitan Fried Grbic, Ingeniero Comercial UAI, Candidato MBA IE Business School, España. Twitter: @EITANFRIED
Cultivando el pensamiento innovador

Estamos frente a infinitas oportunidades y nuevos desafíos en el mundo de los negocios. La mayor conectividad, nuevas tecnologías y una esperanza de vida cada vez más larga, están cambiando la forma de concebir el trabajo y cómo nos relacionamos en sociedad. Ahora más que nunca, resulta fundamental cultivar un pensamiento innovador para la creación sostenible de valor.

Cada vez hay más empresas y, como nunca, su presencia en el mundo y los cambios demográficos están modificando el poder económico. Hombres y mujeres de negocios necesitan adaptarse a los nuevos tiempos y deben resolver problemas con alto grado de inteligencia cultural. Para aprovechar efectivamente las oportunidades, es importante evolucionar y desarrollar un pensamiento innovador donde se busque crear valor a lo largo del tiempo, a partir de las diferencias existentes y escenarios cada vez más inciertos.
 
Un cambio hacia esa dirección fue el principal motivo por el que hace un año empecé a realizar estudios de postgrado. Ahora que acabo satisfactoriamente esta etapa, vuelvo a Chile habiendo vivido una experiencia increíble de crecimiento personal que me permite afrontar el futuro con otra mirada. Creo que el poder desenvolverse de manera exitosa en este mundo cambiante y globalizado, implica evolucionar hacia este pensamiento innovador, que deja de lado los convencionalismos y  los viejos patrones.
 
Ese pensamiento innovador es el que tuvo Henry Ford, hace muchos años, cuando revolucionó la industria del transporte tras generar la producción en cadena. También pensaron así los fundadores de Airbnb, al crear la empresa de alojamientos más grande del mundo sin poseer una sola habitación. Muchos emprendedores anónimos han cultivado ese pensamiento y se han atrevido a cambiar sus modelos de negocios, desarrollando nuevas formas de crear y capturar valor.
 
Desarrollar un pensamiento innovador tiene que ver con ser más creativo. Implica cuestionar el statu quo, adoptar puntos de vista diferentes y ponerse en diversos escenarios. Requiere atreverse a ser distinto y buscar una transformación interior para evolucionar acorde a los nuevos tiempos. Considera, por cierto, ampliar las propias fronteras y abandonar la comodidad para descubrir los límites de nuestras propias capacidades. Y no es algo reservado para unos pocos privilegiados, ni que se debiera afrontar de forma individualista. Tiene que ver con creer en los héroes cotidianos y desear ver que los demás prosperen. Y para desarrollar ese pensamiento innovador, la diversidad es el fertilizante más potente.
 
No obstante, como las nuevas ideas y formas de pensar no caen del cielo, las mentes que las generan necesitan cultivarse. En la experiencia vivida en el campus donde estudie, encontré una diversidad auténtica, más allá de la representación de banderas de todos los rincones del mundo. Fue ese crisol de los conocimientos, culturas y experiencias de mis compañeros y profesores los que me permitieron, bajo mucha presión e intensas jornadas de trabajo, comprender otras formas de ver las cosas y detectar oportunidades donde nunca antes las había visto. 
 
Me siento un afortunado, por lo que agradezco una vez más, la oportunidad que tuve de salir del país para crecer en un ambiente de aprendizaje con tal nivel de diversidad. Para quien no tenga esa posibilidad estoy seguro de que aquí, en nuestra región, si quiere y lo busca, puede encontrar ambientes tanto o más diversos. Es un asunto que va mucho más allá de la cantidad de nacionalidades de las personas con las que uno quiera compartir. Tiene que ver con las distintas vivencias, escalas valóricas y conocimientos. Por eso, para cultivar el pensamiento innovador, no basta con tolerar y respetar la diversidad. Se hace necesario comprenderla, y abrazarla, de tal forma, que permita generar un ambiente de crecimiento y creación de valor.
 

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