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EDICIÓN | Diciembre 2016

Costureando la vida

Emma Shakty
Costureando la vida

Para Emma, el diseño de vestuario le permite manifestar, a través de su conexión con las telas, sus experiencias de vida. Todo lo que siente y piensa queda plasmado en sus creaciones. Por ello, más allá de una prenda, cada una de sus confecciones quiere ser una historia.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Andrés Gutiérrez V.

Se crió en los talleres de confección de su madre, una española-catalana que se avecindó en Chile con su marido peruano. Junto a su hermano Eugenio crecieron en Lo Barnechea, “rodeada de montañas y con una vida tranquila”, como ella misma describe. Emma Dapena Camprubí utiliza su segundo nombre para bautizarse como diseñadora, un camino que eligió de manera natural, pues viene de una familia de artistas que hacían sus vestuarios. Por eso, asegura que, literalmente, el diseño y la confección son parte de su vida. "Vivo entre hilos y telas", nos dice convencida. “Eso generó en mí una conexión maravillosa con mi entorno y es por ello que decidí que viviría a través del diseño”.

 

Estudió Diseño de Vestuario en la Universidad del Pacífico y luego de egresar partió por un año a Milán, para perfeccionarse en alta costura. De vuelta en Chile, trabajó para el reconocido diseñador Miguel Ángel Guzmán, en el Teatro Municipal de Santiago y, luego, como encargada de vestuario en TVN.

 

Después de ese agotador ritmo, decidió ser independiente. “Y fue en ese momento en que lo que era bueno, se convirtió en maravilloso”, declara Emma. “Tomé una pausa y emprendí un nuevo camino, que me condujo a todo lo que hoy tengo y soy. Mi familia es mi motivo y mi mayor inspiración. Mi marido y mi hijo León son lo más preciado”.

 

¿Cuál es tu especialidad en diseño y corte?

La confección a medida. Siempre he creído que ni la ropa de retail ni las importaciones, podrán opacar la exclusividad, los detalles que tiene la confección de ropa a medida, especialmente en ocasiones relevantes como un matrimonio. Mis clientas llegan con una idea, con una ilusión y cuando logramos convertirla en un vestido con calce perfecto, el efecto es soñado. Disfruto cada momento de este proceso creativo en que el resultado es una mujer radiante, feliz y que se sabe única.

 

Para algunos la moda es frivolidad, para otros, un lenguaje ¿cómo la definirías tú?

Como mi vida. No concibo mi día a día sin el diseño o la moda. Y no hablo de gastar cantidades enormes en ropa de marca o costosas carteras o zapatos. Hablo de crear tu propio estilo, disfrutar dando un sello a tu propia ropa. Eso es parte de lo que enseño en mi taller. Creo que la moda se frivoliza cuando se asocia al costo, porque quienes de verdad entendemos el significado de tener estilo, sabemos que hasta jugar con los colores de tu closet y la altura de tus zapatos genera cosas fantásticas.

 

¿Qué características tenemos en el norte para vestirnos?

Creo que son muy conformistas. Si cumple el requisito de cubrirnos, ya está. Sobre todo en los hombres. Las mujeres están atreviéndose y no es raro ver a algunas caminando como si de una pasarela se tratara, con sombreros grandes y vestidos hermosos al viento… eso me encanta y habla de mujeres que cada vez se sienten más dueñas de sí mismas.

 

¿Cómo podemos sacarnos más partido?

Lo primero es querernos nosotras mismas. Tu cuerpo es tuyo y es precioso, solo debemos aceptarlo y no ocultarlo tras la ropa, sino al contrario, lucirlo de la mejor manera posible y sin gastar mucho dinero, más bien reorganizando nuestro closet.

 

CLASES DE CLASE

 

Pero Emma Shakty no solo es conocida por sus diseños, sino además por sus constantes participaciones en desfiles de beneficio, su Escuela de Modelos, y sus talleres de costura.  “Siempre me pedían clases o talleres en los que compartiera lo aprendido en estos quince años de trayectoria. Antes no lo veía como opción, hasta que me decidí y empecé en Santiago con cinco alumnas. De ahí en adelante las clases no pararon nunca más”.

 

¿Cómo fue asumir este desafío de transmitir tus conocimientos?

Al principio de mucho nerviosismo. Tenía miedo de no saber explicar lo que sé con palabras sencillas. Pero lo asumí como siempre enfrento los retos: con mucho cariño. Analicé lo que se entregaba en otros talleres, donde se entrampan con horas y horas de moldaje y quise realizar algo distinto, enseñar un poco de alta costura a mis alumnas, dejando de lado los moldes e impulsándolas a crear sobre la tela en un maniquí. Fue muy ambicioso, me demandó mucha energía, pero la respuesta de mis alumnas fue fantástica. Además, quedan muy motivadas porque finalizan cada taller con una prenda terminada: vestidos, chaquetas, traje de baño, vestidos de gala, lo que ellas quieran y sin tanto rollo.

 

¿Qué te hizo moverte de Santiago a regiones?

Hubo dos razones. La primera es que hace unos años fui invitada por un productor de moda regional para mostrar mis colecciones en un desfile en Antofagasta. Me fue muy bien y cada vez tenía más clientas y más invitaciones. Pero la segunda es la más importante: el amor. En uno de esos viajes conocí a mi actual pareja, que es de Antofagasta. Por eso siempre estoy en el norte. Y si mi vida iba a dividirse entre Santiago y Antofa, entonces me expandí. Hoy trabajo como diseñadora y con mi taller de moda, además de "Estudio Shakty" que es mi agencia y escuela de modelos que en Santiago funciona hace más de cuatro años y  hace casi un año en Antofagasta. Actualmente tenemos alrededor de cincuenta alumnas mayores llamadas #Shaktygirl y treinta y cinco chiquititos que van desde los cinco a los diez años llamados #Shaktykids.

 

 

¿Fuiste voluntaria de la Fundación Trascender para desarrollar talleres en la cárcel de mujeres?

La ayuda social siempre ha estado presente a lo largo de mi carrera. Siempre he estado dispuesta a ayudar en lo que sea a quien sea. Por eso, cuando Fundación Trascender me contactó, no lo pensé dos veces y me puse a disposición para aportar. Mi labor fue en el Centro Penitenciario de Mujeres, donde desarrollan un taller de confecciones muy lindo.

 

¿Cómo fue la experiencia?

Este voluntariado me permitió conocer mujeres con realidades distintas, lo que fue enriquecedor. Aunque éramos diferentes, podíamos conectarnos y sin duda es una oportunidad que recomiendo a cualquier profesional. No hay cansancio ni nada que se compare con la sensación de ayudar y poder mejorar por algún momento, o quizás para siempre, la vida o condición de otra persona. A veces más allá de dictar una clase, solo con un abrazo y “un todo va a estar bien” es suficiente.

 

¿Cuál es la reacción de las mujeres al verse capaces de concretar un proyecto?

Maravillosa. Ahora cada una es capaz, por ejemplo, de confeccionarse su propio traje de baño forrado, bien terminado y, por sobre todo, a medida, lo que les da más seguridad. También recuperan confianza o encuentran una vocación. Muchas de mis alumnas han decidido comprarse máquinas de coser con el objetivo de emprender y generar un ingreso en el hogar. Para todas ellas y sobre todo para mí, este universo de hilos y telas es maravilloso.

 

¿Cómo surgió tu veta social?

Mi vida ha estado marcada por situaciones muy fuertes. En un periodo de dos años perdí a mi madre, mi padre y mi hermano, que fallecieron de manera consecutiva por distintos tipos de cáncer. Apenas con veinticuatro años me quedé sola, con muchas decisiones importantes que tomar en mi vida y sin poder recurrir al consejo de los que más quería. Pero eso no me debilitó. Hubiera sido muy fácil derrumbarme y aunque en algún momento sentí que todo me sobrepasaba, quise canalizar todo esa pena y transformarla en ganas de avanzar como ser humano, no conformarme nunca. Así he intentado vivir mi vida.

 

¿Algunos datos para el 2017?

Flores, colores pastel y accesorios. La moda wind, donde lo que llevas puesto da la sensación que una ráfaga de viento lo podría elevar, será lo mejor. En todo caso, no me rijo por estereotipos porque creo que la moda es personal y solo sirve como guía para luego acomodarla a nuestro gusto que, recalco, para mí es lo más importante. 

 

“Creo que la moda se frivoliza cuando se asocia al costo, porque quienes de verdad entendemos el significado de tener estilo, sabemos que hasta jugar con los colores de tu closet y la altura de tus zapatos genera cosas fantásticas”.

 

“No hay cansancio ni nada que se compare a la sensación de ayudar y poder mejorar por algún momento, o quizás para siempre, la vida o condición de otra persona. A veces más allá de dictar una clase, solo con un abrazo y “un todo va a estar bien” es suficiente”. 

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