Las piedras han acompañado la vida de Montserrat Wohlk desde su infancia, cuando las recolectaba, limpiaba y contemplaba, hasta ahora, que son parte de las joyas que día a día crea en su taller.
Por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.
La orfebre Montserrat Wohlk puede pasar horas en su taller, fundiendo, limando, lijando, puliendo, recortando y presionando para conseguir joyas de diseño único. Es un trabajo que no la cansa ni aburre, porque desde que estudió Diseño Industrial en la UBB, sabía que su camino de aprendizaje la llevaría a las piezas de orfebrería.
Al salir de la universidad, Montserrat supo de la orfebre Gabriela Harsanyi. Se inscribió en sus clases, y estuvo viajando por tres años entre su natal Coronel y la capital para aprender todo sobre técnicas y materiales. También fabricó joyas, enseñó a otras alumnas y vendió sus primeras piezas. En Santiago, además, aprendió la técnica japonesa Mokume Gane, fundición de distintos metales, logrando un diseño que imita las vetas de la madera. Antiguamente, se utilizaba para hacer las espadas de los samuráis.
MATERIALES
Entre los elementos que Montserrat utiliza, destacan las piedras. Desde pequeña le llamaron la atención sus colores y formas, por lo que las piedras naturales, preciosas y semipreciosas, son su caballito de batalla. A estas les suele agregar plata, y también combina acrílico y plata, y madera y plata.
Aros, anillos y collares se desarrollan en las manos de esta diseñadora. Su proceso creativo parte en un papel, donde realiza un bosquejo de su idea, basado en unos cuantos conceptos inspirados en el cosmos, la belleza, la naturaleza y el microcosmos. Luego, recorta, suelda, engasta, lima, lija, pule y presiona, para obtener lo que desea. “Me inspiro en mi propio trabajo. Desde cada pieza veo nuevas soluciones, y van creciendo las series, se van alimentando con las de antes. Con una idea puedo hacer muchas piezas. Las series no me aburren, porque todas son piezas únicas. Nunca serán iguales, porque siempre les hago variaciones”.
Le encanta el contraste que ocurre entre la madera y la plata. Ella ocupa espino y acacia, un árbol de fibra corta y dura, que permite terminaciones muy finas. “La mezcla genera color. Antes era muy purista. He ido haciendo combinaciones más atrevidas. Ha sido un camino muy gratificante en busca de la armonía visual. Creo en la conexión con las piedras. Me permiten fluir y ser”.
SOLUCIONES
Y su diseño no sólo tiene que ver con los conceptos, también deben dar una solución constructiva, porque la estructura tiene que sostenerse en un cuerpo. “Hay que relacionar la pieza con el dedo, la oreja o el cuello, lo que también establece un parámetro. El anillo, aro o collar debe ser cómodo. Esta reflexión también me inspira, porque debo ser creativa para aportar mi solución”.
En todo caso, Montserrat se siente alejada de la teoría del diseño industrial, en la medida que esta entrega una metodología para dar una solución que responde a la lógica. Ella no se siente cómoda en esta justificación de cada paso que da en sus creaciones, solo crea en respuesta a los sentimientos y emociones que desarrolla al ir avanzando en el proceso creativo de sus joyas.
¿Qué significan para ti la madera, la piedra y la plata?
Son la materia prima que me permite darle vida a mis joyas.
¿Qué buscas al crear una joya?
Disfrutar de todo el proceso, descubrir y aprender algo nuevo de lo que estoy haciendo. Finalmente, generar armonía, sorprender y sorprenderme.
¿Qué sientes cuando a los demás les gustan tus creaciones?
A veces, sorpresa, cuando por fin una pieza encuentra su dueño, al producirse un encantamiento. Es un momento mágico de alegría y satisfacción interna, pues mi trabajo ha llegado a su fin último. Por ejemplo, pueden pasar tres o cuatro años, y un anillo no se vende, y de repente llega alguien y le queda perfecto. Yo digo “encontró a su dueño”. Cuando llega alguien y se siente identificado con la joya, quiere decir que el otro se conectó con lo que hice.
¿Cómo sería tu joya favorita?
Las favoritas serán las que me lleven por nuevos caminos, las que logren encantar y confortar de alguna forma a su portador por el lazo emotivo que evoca.
¿Cuál es el aporte de tu carrera de diseño industrial a tus creaciones?
Una visión amplia de las posibilidades que tengo para desarrollar en el camino de diseño de joyas que elegí. También, las herramientas necesarias para dar soluciones, tanto en los procesos productivos como en las necesidades estéticas de lo que esté desarrollando.
Montserrat tiene clientes fijos en Concepción, Antofagasta, Santiago, Valdivia, Puerto Montt y Puerto Varas. Desde 2013 se presenta en muchas ferias, desde Concepción al sur. La próxima: Ventana Creativa, junto a otros diseñadores y artistas visuales, entre el 21 y el 23 de diciembre, en la Alianza Francesa.
“Creo en la conexión con las piedras. Me permiten fluir y ser”.
“Pueden pasar tres o cuatro años, y un anillo no se vende, y de repente llega alguien y le queda perfecto. Yo digo ‘encontró a su dueño’”.