Arquitecto, moldeador, quizás un artista que supo fusionar su pasión por el surf, su talento artístico, sus estudios y comenzar un gran emprendimiento, ser Shapers: fabricar tablas de surf, para lograr que muchos vuelen sobre las olas. Aquí nos cuenta el secreto de su éxito y cómo gracias a esto ha recorrido el mundo.
Por María Paz Macaya O./ fotografías Francisco Cárcamo P.
A los trece años recibió de regalo su primera tabla de surf. Desde esa época del colegio en San Javier, empezó a arreglar tablas, botes, tablas de snowboard, de sus amigos, las propias y datos que le llegaban por ahí. Aprendió por ensayo y error, usando pegamentos cada vez más fuertes hasta llegar a usar materiales más específicos como resina y otros. Lo hacía porque le gustaba, y también porque juntaba su plata.
Raggi empezó con un taller de reparaciones, en sus tiempos libres, pero tenía ganas de arriesgarse y comenzar con sus propios diseños. Esas ganas que tenía guardadas desde el colegio, cuando quería estudiar diseño. En esa época sus papás no lo apoyaron y entró a estudiar arquitectura a la UC. Para no quedarse con las ganas, Nicolás Raggi se fue de intercambio a Italia, mientras estudiaba.
“Estuve en Milán, en las mejores escuelas de diseño industrial y me metía de oyente a las clases de diseño naval, porque no podía tomarlas por curriculum. Ahí me quedaron muchos conceptos de hidrodinámica, de presiones, de coeficientes de roce, cosas que no tenía por donde saberlas. Estos conceptos quizás no se pueden aplicar a una tabla de surf porque son para embarcaciones más grandes, pero uno sabe que hay cosas que afectan. Y cuando estoy en el taller, siempre sé que hay que respetar esas leyes”.
Regresó a Chile, y empezó a diseñar tablas. Primero como un pequeño taller de reparaciones que se hizo conocido entre su grupo de amigos. “Dependiendo de la época era lo que hacía. En verano eran arreglos de surf y en inverno eran reparaciones de snowboard y ski, porque diez años atrás en invierno nadie surfiaba. Y opté finalmente, por lo que más me gustaba, las de surf”.
Se fue corriendo la voz, y su trabajo aumentó. Nicolás, como buen estudiante, tenía una entrada extra para realizar su hobbie: ir a surfiar a la playa el fin de semana.
SHAPERS: ¿UN NUEVO OFICIO?
Raggi se tituló y trabajó un año en Santiago en una oficina de arquitectos. Después, volvió a San Javier, donde vive actualmente, y donde ha trabajado como independiente, haciendo proyectos de locales comerciales, loteos y viviendas. También, viaja a otras regiones, por sus trabajos de arquitecto, donde siempre busca una playa para su deporte favorito.
Así, Nicolás entre medio de sus proyectos de arquitectura y sus reparaciones, se atrevió, se quitó las ganas y diseñó su primera tabla, le fue bien y empezó con los pedidos. “Las aprobaciones y ejecuciones de los proyectos de arquitectura demoran y son lentos, tiempo que aproveché en diseñar tablas….”.
Aunque Raggi ya lleva más de veinte años arreglando tablas, decidió constituir su taller como empresa formal recién a finales del año dos mil nueve, y llamarlo “Raggi”, como su apellido (rayo en italiano). “Esto, me ayudó mucho porque estaba con incertidumbres en lo profesional, mi carrera no me llenaba vida profesional”.
¿Qué tienen en común ser arquitecto y ser shapers?
Como arquitecto uno crea cosas, pero nunca las ejecuta. A mí siempre me ha gustado hacer cosas con las manos, además de crear. Ser shapers me permite hacer las dos cosas. Es un complemento que me ayuda a relajarme, a pensar o de repente a no pensar tanto.
¿Cómo trabaja el rubro de los shapers?
Entre los shapers de Chile existe cierto nivel de secretismo, entre cómo trabajo y cómo hago las cosas y eso atenta contra la cultura del surf. Porque la única manera de crecer es ayudándonos entre nosotros, ya que estamos todavía muy lejos en comparación a otros países como Brasil o Perú. He tenido la oportunidad de viajar a varios países, no sólo para surfiar, sino también para aprender y conocer a fabricantes de tablas más desarrollados y en otros lugares hay una cultura mucho más abierta.
¿Cuál es la situación de Chile?
Me atrevo a decir que soy la primera generación de shapers chilenos. En estos momentos los que hemos nacido acá somos muy pocos. Porque los shapers que están fabricando tablas, actualmente, en el país han venido de afuera. Mucha gente prefiere tablas estandarizadas fabricadas con máquinas que valen casi lo mismo que una hecha por un local. Pero la diferencia de una tabla hecha a mano, es que tú pides la que más te acomode, el color que te gusta o puedes ir a ver cómo se hace. El nivel de desarrollo nacional, estamos casi a la par en comparación con lo que viene de afuera.
¿Por qué el surf en Chile es diferente?
El surf aquí es muy distinto al de cualquier otra parte del mundo porque tenemos que pelear contra la corriente de Humbolt. Es como una motobomba que tira agua, como un río que siempre está, y por eso hay que entrar con la herramienta apropiada, sobre todo en el sur. Las tablas que fabrico están diseñadas para surfear en un ambiente con mucha corriente y también las hago para olas grandes.
¿Cómo son las olas de las playas de Chile?
Tenemos la ventaja de que si has surfeado las distintas olas de Chile, puedes surfear en cualquier parte del mundo. Tenemos olas fáciles hasta de clase mundial, muy difíciles.
TRABAJO, CAMARADERÍA Y SURF
En el último tiempo Raggi está dejando de lado la arquitectura por un tema de rentabilidad. “Ser arquitecto independiente, renta menos que las tablas, y sacando números, por las horas de trabajo que requiere un proyecto de arquitectura, contra lo que pagan, gano un tercio de lo que gano haciendo tablas de surf. Me demoro mucho menos y me pagan contra entrega. En los proyectos de arquitectura tengo que andar siguiendo a la gente para que me paguen una vez que están hechos”.
¿Cuántas tablas fabricas al mes?
No tomo muchos encargos porque como sólo trabajo en ellas, no tengo ayudantes, si me veo con sobre pedidos no las puedo hacer. Máximo cinco o seis tablas por mes.
¿Cómo te has dado a conocer como marca de shapers?
Ya con la ventana de Facebook tengo suficiente para trabajar solo, y no tener que delegar a nadie más. No está en mis planes ampliarme, porque se transformaría en un negocio y dejaría de fabricarlas yo, que es por lo que hago esto. Perdería el sentido y terminaría administrando una empresa.
¿Cuáles son las tablas más pedidas?
Yo creo que están volviendo un poco las tablas retro, de los años ochenta. Son con mucho volumen. Por otro lado, el estilo de ahora es para un surf más recreacional para lo que son erfectas este tipo de tablas con líneas antiguas, a las que se les puede dar algunos toques de innovación. Son fáciles de remar, facilitan tomar olas, son más resistentes. Además tienen mucha flexibilidad, porque las puede usar una persona que ya sabe o a su vez una persona que está aprendiendo.
¿Cuál es tu tabla ideal?
Difícil pregunta, porque todavía sigo haciéndola… (se ríe).
“El surf aquí es muy distinto al de cualquier otra parte del mundo porque tenemos que pelear contra la corriente de Humbolt. Es como una motobomba que tira agua, como un río que siempre está, y por eso hay que entrar con la herramienta apropiada, sobre todo en el sur”.