Las compras navideñas están muy arraigadas en nuestra cultura y tienen un significativo impacto en la economía. Según el estudio de Consumo Navideño 2015 de Deloitte, el 40% de los encuestados piensa gastar más de $175.000 en compras navideñas y el 38% declara que compraría más de diez regalos. No hay duda de que las compras se disparan en época de Navidad. Más allá de lo positivo o negativo de este boom consumista, es una buena oportunidad que todo emprendedor y pequeño comercio no quiere dejar pasar.
Recuerdo que para las últimas dos navidades en Arborea, emprendimiento de ropa confeccionada con algodón orgánico que desarrollamos con dos amigos, nos preparábamos con bastante anticipación. Incorporábamos el tema navideño en nuestra estrategia de venta y marketing digital, concurríamos a ferias y hacíamos promociones especiales en nuestro e-commerce. Todo el esfuerzo valía la pena, ya que las ventas se multiplicaban, pero muchos clientes eran antiguos y nos resultaba muy difícil atraer a nuevos.
Pese a los esfuerzos que hacen todos los emprendimientos y pequeños comercios para atraer nuevos clientes en estas fechas, y durante el año en general, deben lidiar con otro tema cultural de los chilenos que es la preferencia y fidelidad por el mall y las grandes tiendas. El estudio ya mencionado indica que las tiendas por departamento siguen siendo las favoritas de los chilenos para las compras navideñas, pues el 78% pretende comprar al menos parte de sus regalos ahí, prefiriendo aún visitar la tienda física respecto de la compra por internet.
Razones para preferir comprar en grandes tiendas hay muchas, como la comodidad, múltiples ofertas en un mismo lugar, facilidades de pago y precios más competitivos. Pero los chilenos tampoco estamos muy dispuestos a probar cosas nuevas, a invertir tiempo en conocer otros productos y arriesgarnos con las compras en general. Aquellos que sí se atrevan a probar con un emprendimiento o comercio local estarían apoyando directamente la innovación, las oportunidades, las familias y la economía local.
Las pequeñas empresas se focalizan, por lo general, en resolver problemas, satisfacer necesidades y crear productos que no siempre son de interés de las grandes cadenas que apuntan a las masas de consumidores. El desarrollo de productos con valor agregado y la innovación es lo que se estaría apoyando. También se estaría reconociendo la actividad emprendedora como tal, dando oportunidades para que pequeños, pero importantes agentes de la economía, puedan validar sus propuestas y tal vez ganar nuevos clientes.
Esos agentes son generalmente jefes de hogares que tienen detrás a una familia. Muchos se dedican a eso por la flexibilidad que les permite cumplir con otras responsabilidades familiares, lo que no se logra con trabajos tradicionales y rígidos.
Por último, se estaría apoyando la economía local, pues lo gastado recircularía mucho más en el entorno donde se realizó la compra antes de perderse en la economía general. Es en esa comunidad, donde el vendedor se desenvuelve, y es en ese ecosistema donde está gran parte de la cadena de valor. Por todo lo anterior, si aún no has hecho las compras de fin de año para tus seres queridos, ya tienes algunas razones por las cuales animarte a probar con un emprendimiento o pequeño comercio. Además, te puedes llegar a sorprender: la mayoría son de gran calidad y están hechos con un cariño especial.