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EDICIÓN | Diciembre 2016

CON SWING

Lorena Lobo, golfista
CON SWING

Simpática, entretenida, con cuento. Así es la actual campeona sudamericana senior de golf amateur que se realizó en Quito, Ecuador. Desde Granadilla, nos cuenta cómo fueron esos días de juego, que terminaron con varios triunfos para Chile y cómo el golf se ha convertido en parte de su vida. “Olvídate lo que es el sudamericano, es como jugar un abierto multiplicado por cinco. Participaron ocho países, con un total de ciento ochenta jugadoras. Nos vestimos de gala, desfilamos con la bandera. Es súper emocionante estar ahí y representar a tu país”. 

Por Macarena Ríos R./fotografía Daniela López

Está demasiado feliz con la actuación que tuvo Chile en el reciente Sudamericano de Golf Damas Seniors. Y no es para menos: de las cinco categorías participantes, nuestro país ganó como equipo en dos: la segunda —compuesta por Lorena, Marcela Mella, Paulina Naso y Carmen Bustamante—, y la quinta, que se llama “Super Senior” y en la que participan mujeres sobre setenta años. Y como guinda de la torta, Lorena obtuvo el primer lugar gross individual en su categoría.

¿Qué significó ganar?

¡Demasiado! Ver tu esfuerzo reflejado en el resultado y la bandera de Chile flameando, fue súper emocionante.

¿Cómo fue ese último día?

Atroz. La ansiedad me comía.

¿Y cómo lograste controlarla?

Es tremendamente difícil mantener la concentración durante los dieciocho hoyos. Muchas veces la cabeza te juega en contra. Hice un curso de meditación que me enseñó a cómo manejar el estrés a través de la respiración, aunque no siempre me resulta. Pero la noche previa no sé cómo quedarme dormida (ríe).

¿Qué tenía que pasar para que tú ganaras?

Tenía que jugar igual que el día anterior. Esa mañana, me desperté y dije “tengo que jugar estratégicamente, aquí no voy a arriesgar nada”.

Y se la jugó.

 

LA PAZ DE LA TARDE

En eso se ha convertido el golf para Lorena. Nieta del golfista Pompeyo Moren e hija de jugadores, Lorena es hándicap 10 y tiene un back swing que le critican harto porque es muy largo. “Actualmente se juega más corto, porque hay menos rango de error. Pasé un año entero con profesor tratando de acortar el swing pero no pude, así que es lo que hay”, comenta, divertida.

Pero “lo que hay” es tremendo, no solo por su trayectoria, a pesar de haber partido tarde en esto —a los veintitrés años—, sino porque es buena y se nota que lo disfruta muchísimo.

 

¿Cómo llegaste al golf?

Cuando quedé embarazada de Nicolás, mi primer hijo. Yo siempre fui súper deportista y en esa época jugaba tenis, hockey, esquiaba. Mi ginecólogo, que era golfista y sabía que yo era socia de Granadilla, me dijo que mi guagua venía con bajo peso, que me tenía que cuidar, y que por qué no empezaba a jugar golf.

¿Fue difícil?

Como tenía el hockey de base, se me hizo más fácil partir jugando porque le pegué rápido a la pelota y lo hice relativamente bien. Jugué hasta los ocho meses.

Su primer profesor fue Isidoro Valencia, ‘el Choto’. “Lo primero que te enseñan es a no despegar los ojos de la pelota, lo que es súper difícil. Después viene el swing, el movimiento, que tiene que ser armonioso.

¿Cuánto pesa un caddie?

Es fundamental, sobre todo cuando empiezas a jugar. Yo tuve uno por años, el “Guagua”, que también fue caddie de mis hijos.

¿Y ya no?

Lo que pasa es que cuando tú empiezas a jugar mejor, no te gusta que alguien te diga lo que tienes que hacer. Uno tiene que equivocarse sola. En las competencias, como los sudamericanos, es obligación llevar caddie, más que nada para “apurar la cancha”. También funciona como una suerte de guía, porque cuando tú nunca has jugado en una cancha determinada, él te va indicando los obstáculos como el agua, los bunkers o fuera de cancha.

¿Tu primer premio?

Al año de empezar a jugar gané junto a mi mamá un dobles, no recuerdo bien, creo que  la Copa Heather and Holley

¿Cuáles han sido tus competencias más importantes?

Haber ganado el campeonato del Club de Granadilla el 2006 Esa competencia es sin hándicap, es decir, juegan todas contra todas y salí la número uno del club. También he ganado abiertos de verano en Granadilla, Marbella y Santo Domingo. El 2001 jugué la final de la Copa Peugeot en París donde salí tercera. El 2011, gané la Copa BMW en Chile y partí a jugar la final a Phucket, Tailandia. Fue toda una experiencia.

¿Es exigente la preparación de un golfista?

Si quieres ser bueno, sí. Creo que es fundamental complementar el golf con otra disciplina, en mi caso, practico yoga tres veces por semana. Nosotras, que somos amateur, practicamos muchísimo durante los dos meses previos al sudamericano.

 

EL SUDAMERICANO DE QUITO

Este es fue su tercer sudamericano, desde que pertenece a Dasech (Damas Senior de Chile). Por hándicap, le correspondía la segunda categoría junto con Marcela Mella, Paulina Naso y Carmen Bustamante. Las primeras tres forman parte del Club de Golf Granadilla y Carmen, al Club de Golf Los Lirios, en Rancagua. “Fueron tres días de competencia. El primero íbamos terceras y con muchos palos de diferencia, pero le pusimos tanto empeño con mi equipo que logramos remontar hasta que triunfamos. Hace años que Chile no ganaba un sudamericano por equipo en la segunda categoría”.

¿Cómo era la cancha de Quito?

Preciosa, estratégica y desafiante, porque tenía muchos obstáculos de agua (lagunas, riachuelos) y todos los greens estaban rodeados de bunkers (arena) pero en forma exagerada y eso fue lo más complejo, porque es muy difícil sacar la pelota cuando el bunker tiene poca arena.

¿Y con qué palo lo puedes hacer?

Con uno específico que se llama sand.

¿Cuáles son los que más usas?

El peach, que es el que siempre ocupo de las cien yardas para abajo y el drive, que es la madera 1 con la que parto.

La vista en Granadilla, el club de golf más antiguo del país, es insuperable. “Mira a quién me encontré”, dice Lorena, mientras caminamos hacia el hoyo 11 buscando la mejor foto para la entrevista, “el Choto”, y saluda cariñosa a un hombre enjuto, de mediana estatura, con el rostro curtido por el sol. “Necesito que me diga cómo está mi swing”, le pide, y levanta los brazos con gracia haciendo amago de pegarle a la pelota con el drive. “Baja más ese hombro y sube un poco el antebrazo”, le aconseja el Choto. “¡Usted sí que debe tener anécdotas!”, comento. “¿Quiere una?”, pregunta y mira a Lorena. “Una vez estaba ella jugando golf y llega uno de sus hijos y me dice Choto enséñame el swing de mi mamá, ¡no el de mi papá!”.

¿Tus hijos te acompañan?

Ellos son secos, muy buenos, incluso Felipe llegó a ser seleccionado nacional cuando chico. Para el día de la mamá siempre les pido, como regalo, que juguemos los cuatro juntos. Lo pasamos súper bien ¡y son unos partidos a muerte!

¿Quiénes son tus referentes?

La sueca Annika Sörenstam y las chilenas Paz Echeverría y Nicole Perrot.

¿El secreto para ser un buen golfista?

Ser perseverante, practicar mucho y no creerse el cuento. En este deporte hay que ser humilde.

 

LA COFRADÍA

Mamá de Nicolás (30), Felipe (27) y María Fernanda (24), esta viñamarina es conocida por sus coloridos looks, sobre todo, los jockeys. Cada martes camina ocho kilómetros y juega durante cuatro horas y media su deporte “favorito”. Los jueves generalmente parte a Santiago a jugar los llamados Interclubes, Club de Clubes y los campeonatos de la Dasech y los sábados, si puede, también juega. “El golf es lo máximo”, asegura.

Como integrante del Club Granadilla, ha ido a jugar a Argentina, Colombia, Perú y Estados Unidos. “El próximo año queremos ir a Uruguay”.

¿Qué privilegias, la práctica o la técnica?

Mi golf es más intuitivo, pero sin duda que hay que practicar mucho.

¿Qué se viene ahora?

Ahora parte la temporada de abiertos. Y durante todo el verano se jugará el Tour del Pacífico, que son los abiertos de verano y en el que participan todos los clubes que tienen cancha en la costa: Cachagua, Marbella, Santo Domingo y Granadilla.

¿Qué es el golf para ti?

Un estilo de vida. Te entrega principios, te entrega valores, honestidad, compañerismo y fair play.

¿Qué satisfacciones te ha dado?

Dejando de lado los logros deportivos, te diría que la amistad. Mis amigas del golf son amigas de la vida y te aseguro que a la que le preguntes te va a contestar lo mismo. Somos súper unidas.

¿Como una cofradía?

Absolutamente. Siempre se dice que los mejores negocios se hacen en una cancha de golf. Y las mejores amistades también. El grupo de Granadilla es como una familia para mí y el club es como mi segunda casa. 

 

“Mis hijos son secos, muy buenos, incluso Felipe llegó a ser seleccionado nacional cuando chico. Para el día de la mamá siempre les pido, como regalo, que juguemos los cuatro juntos. Lo pasamos súper bien ¡y son unos partidos a muerte!”.

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