Los quiero invitar a hacerse las preguntas: ¿quiero hacer regalos?, ¿puedo hacer regalos? Si se responden como yo, que no quieren o no pueden hacer regalos, mantengan esa opción con coraje y validen su elección, a pesar de todo. Si decidieran comprar, háganlo con alegría, con entusiasmo, ojalá sin endeudarse, e intentemos todos privilegiar la entrega afectiva de un regalo con sentido
He tenido un año difícil, no podría decir malo, pero si difícil, intenso. Hablaba con Pedro Engel que este año del mono no ha parado de moverse y me tiene agotada. Cuando parece que todo vuelve a la calma, de repente salta y cambia todo otra vez.
Varias veces he escrito que noviembre es un mes que no existe y he reclamado para que me dejen vivirlo en paz sin tener que estar en todas partes anticipándome a la Navidad, aunque falte mucho tiempo para vivirla.
A raíz de esto es que me puse a pensar si quería, podía o tenía energía para hacer regalos de Navidad este año. Muchas veces me he hecho esa misma pregunta, ya sea por razones económicas o emocionales y he tomado la decisión de no comprar y estar tranquila en esa fecha.
Este año tomé la misma opción. No compraré regalos de Navidad e intentaré dar mucho cariño a los que amo, pero sin tener que comprar nada. Es muy loco lo que pasa cuando uno toma esa opción, porque la reacción de la familia, en primer término, es de asombro y reclamo y cuesta harto mantenerse en esa determinación sin generar conflictos.
Creo que un ejercicio de libertad de los seres humanos es poderse hacerse preguntas, aunque cada vez lo practiquemos menos y tendamos a funcionar en "modo automático", lo que evidentemente le sirve al sistema económico establecido.
Por eso, en este espacio los quiero invitar a hacerse las preguntas: ¿quiero hacer regalos?, ¿puedo hacer regalos? Podrán responder como quieran, pero por lo menos plantéenselo. Si responden como yo, que no quieren o no pueden hacer regalos, mantengan esa opción con coraje y validen su elección a pesar de todo. Si decidieran comprar, háganlo con alegría, con entusiasmo, ojalá sin endeudarse e intentemos todos privilegiar la entrega afectiva de un regalo, tiene más que ver con el verdadero sentido que tienen estas fiestas.
Que tengan una hermosa Navidad, centrada en la libertad profunda de cómo quiere ser vivida.