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EDICIÓN | Diciembre 2016

En Familia

BODEGAS RE

Cepajes blancos fermentados como tintos, un syrah de color amarillo, ensamblajes desde las cubas, injertos de dos cepas. Un espumoso virgen. Un pinot noir vinificado como jerez. En BodegasRe, la última aventura de Pablo Morandé y sus hijos, no solo todo es posible, sino que también, un acierto: Acaban de sacar los mejores puntajes nacionales en cuatro categorías de Descorchados 2017, la guía más importante de vinos chilenos: Mejor Espumante, Mejor Rosado, Mejor Mezcla Blanca y Mejor Carignan.

Por Macarena Ríos R./ fotografías Andrea Barceló

Cada mañana, Pablo Morandé Lavín, el enólogo, el que descubrió el valle Casablanca, el creador del primer late harvest, elegido Personaje del Año por la industria del vino hace un par de años, franquea el portón de BodegasRE, ubicada en el camino Lo Ovalle. Y lo hace en bicicleta. Alto, canoso, de voz profunda y lengua afilada, no ha perdido la ironía con los años.

Aunque podría estar en una etapa más tranquila, de conservar lo que ya tiene, él insiste en arriesgar, con inusuales ensamblajes. “La vida es una aventura siempre y en esto aún más”, dice, mientras caminamos por el emporio y entramos a la cava donde están los vinos en guarda. Es en este lugar donde juegan con cepas tintas como el carignan, cabernet, syrah, sangiovese y garnacha —traídos desde las parras que tienen en San Javier—, y blancas, como el gewürztraminer (“una variedad tan antigua y deliciosa, pero que sin embargo la gente no se atreve a pedir debido a su nombre tan enredado. Mi consuegro le dice Schwarzenegger”), pinot noir, syrah, chardonnay y riesling —cuyas uvas crecen en Casablanca—, que dan como resultado vinos totalmente rupturistas, a pesar de que Pablo Morandé hijo afirme que “los experimentos se han ido pausando un poco”.

¿Cómo es manejar un negocio tan a largo plazo?

Hay que tener mucha paciencia y hacerles entender eso a los bancos también, cuando te preguntan por qué no vendes.

¿Y qué contestas?

Bueno, que no se puede porque el vino está en guarda todavía.

¿Qué más hay que tener aparte de paciencia?

Pasión por el vino y entregarse profundamente.

Y eso es justamente lo que hace en BodegasRE. Entregarse. Reinventarse. Redescubrir y recrear vinos como antes, pero con las tecnologías de hoy. Sorprender.

 

LA BELLEZA DE LOS VINOS

A la entrada de la cava, están las tinajas de arcilla traídas desde el campo familiar, en Cauquenes. Grandes ánforas que montaron sobre tierra y durmientes, recreando las bodegas del pasado y la forma ancestral de hacer los vinos.

“Lo fantástico de esto es que sin querer queriendo, como dice el Chavo, redescubrimos que la forma y el diseño de las tinajas esféricas es algo excepcional para la vinificación, porque los enólogos habíamos trabajado con diseños de estanques cúbicos, cilíndricos, incluso ovales, pero nadie se había aventurado con esto que estaba hecho hace miles de años, desde que el hombre empezó a hacer vinos. Quedamos tan contentos con este sistema, que diseñamos los estanques de la misma forma que las tinajas de antaño”.

Morandé padre se acerca a uno de los enormes estanques en forma de ánfora. “La modernidad es saber qué pasa adentro. Acá hay un visor, que nos indica la temperatura a la que está funcionando, para saber si hay que llamar a los bomberos o a la pompa fúnebre”, bromea.

¿Tus vinos son orgánicos?

No estamos certificados como orgánicos, pero trabajamos orgánicamente, sin ningún sistema de calefacción o de refrigeración. No nos cortamos las venas por llegar a tener certificación, pues para nosotros lo más importante es respetar el medio ambiente y la gente que trabaja en el viñedo. A veces se peca de ser un “ayatollah” en el sentido de transformarse en un fanático de ciertas corrientes de producción, como la orgánica o la biodinámica que está muy en boga, y en el camino más de alguno descuida lo verdaderamente importante que es hacer el mejor vino posible.

¿Cómo es eso de hacer vinos sin recetas?

No hay receta, puede existir un paso a paso, pero todos los años son diferentes, todas las uvas son distintas, tu estado de ánimo tampoco es el mismo cuando estás haciendo el vino, por eso todos los vinos son distintos. Cada año es un desafío personal, de equipo, de lograr hacer lo mejor posible con lo que nos llega”.

¿Qué es la belleza del vino?

La belleza del vino la buscamos desde la viña, desde los maulinos con sus chupallas y sus caras llenas de esperanza y alegría. Cuando llega la uva la trabajamos con el mismo cariño. Y cuando terminas el proceso de vinificación te encuentras con vinos realmente lindos, con una profundidad, una densidad y trascendencia en su apariencia que hacen que sean bellos. Tenemos una diversidad impresionante de colores en nuestros vinos. Tenemos blancos que son amarillosos, verdosos, rosados, naranjas. Y unos tintos que también son rosados para terminar con otros densos y oscuros, como el alma de no te voy a decir quién…

 

BODEGAS RE

No solo de vinos vive BodegasRE. Aceites de oliva, bálsamos de vinos, licores de frutas y hierbas —estos últimos bajo el nombre REliquia—, complementan este emprendimiento familiar, con ensamblajes espontáneos de la mano de su hijo Pablo y el trabajo turístico y de ventas de Piedad, la tercera de sus hijas. “La Macarena está en proceso de crianza”, explica.

¿El vino más jugado?

Yo te diría que aquí todos nuestros vinos son jugados, diferentes, únicos. Por ejemplo, hicimos el REdoble, un vino con un concepto diferente, porque es una planta con dos variedades (carignan y garnacha), algo nunca antes visto en Chile, que se está comercializando y ha tenido mucho éxito. Nosotros buscamos ir siempre más allá, traspasar los límites.

¿Y en ese “traspasar los límites”, a qué han llegado?

A hacer vinos blancos macerados en sus pieles como se hace con los tintos, como el Enredo, por ejemplo, de color naranja, elegido mejor vino revelación. O el RENoir Virgen, elegido por segundo año como el mejor espumante, que todavía conserva las levaduras de la segunda fermentación dentro de la botella.

¿Virgen?

Ese concepto lo inventamos nosotros, por supuesto, porque la palabra “virgen” no existía en ningún léxico del vino. Buscamos el sabor natural del vino con presencia de levadura, lo que le da una connotación muy diferente en relación al producto convencional.

¿La gran mayoría son ensamblajes?

En vinos blancos sí, pero más que ensamblajes, en vinos tintos son “cofermentaciones”, es decir, se mezclan dos variedades de uva, en lugar de mezclar los vinos terminados. Esa es una diferenciación con respecto a otras viñas. En chile tenemos una escuela bastante clásica y tradicional donde eso no se acostumbra, no tiene cabida. Aquí sí.

¿Bodegas RE es un sueño cumplido?

Uno tiene que tener varios sueños en la vida y este era uno. Simboliza una suerte de reencuentro con la historia, de reencuentro con los ancestros, con lo que ellos hacían, es una suerte de respeto a la historia, a las tradiciones. Creo que es válido mantener siempre  la vigencia y la fuerza como para poder hacer estas cosas y al mismo tiempo emprenderlas con la familia. Que esto no sea solo un negocio sino una forma de vivir, de transmitir, de devolver lo que uno ha recibido en la vida.

¿Cómo es trabajar con la familia?

Normalmente es diferente a trabajar en equipos profesionales. No se produce ese contrapunto tan incisivo como cuando se es familia y eso implica admitir que el otro también tiene la razón, no solo en términos técnicos, sino en cuanto al concepto y la filosofía. Y también uno va entendiendo que de cierta forma va pasando el bastón de la posta a la generación que viene, que es en las mejores manos a las que uno puede aspirar.

¿Qué ha sido lo más difícil?

El tiempo para asimilarlo, para lograr que la gente captara lo que estábamos haciendo aquí, y que fuera capaz de aceptar estos vinos tan diferentes a los que estaban acostumbrados y a un precio mayor.

¿Qué te dicen tus amigos?

Los que ya me conocen están siempre preguntando ¿qué hay de nuevo, viejo?

 

“A veces se peca de ser un “ayatollah” en el sentido de transformarse en un fanático de ciertas corrientes de producción, como la orgánica o la biodinámica que está muy en boga, y en el camino más de alguno descuida lo verdaderamente importante: hacer el mejor vino posible”.

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