Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Noviembre 2016

Correr, más allá del tiempo

Gonzalo Zapata maratonista
Correr, más allá del tiempo

Este ingeniero comercial descubrió tarde que podía correr. Pero eso no lo desanimó. Por el contrario, a los treinta y ocho años es uno de los maratonistas más destacados del país, ha roto todos los tiempos en carreras internacionales y se ha convertido en un promotor de este deporte y la vida saludable. ¿Su único secreto? No mirar el reloj y disfrutar a concho cada corrida.

Por Mónica Stipicic H. Fotografía Andrea Barceló A.

Hace siete meses fue papá por primera vez y Agustín lo tiene absolutamente trastornado. Claro que su llegada no ha alterado en nada la rutina de este padre: se sigue levantando al alba para prepararse un desayuno ultra proteico y salir a entrenar. La única diferencia es que, desde hace algún tiempo, se ha empeñado en encontrar el mejor coche para que su primogénito lo acompañe en el trote.
 
Viñamarino, ingeniero comercial, socio de una empresa constructora, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, exgerente de Everton y creador del blog Correr Corriendo. Esas son algunas de sus cartas de presentación. 
 
Aunque el deporte siempre estuvo presente en su vida, le costó dar con su verdadera pasión. “Jugué mucho fútbol hasta que me aburrí un poco y empecé a buscar otros deportes, probé con el tenis, el paddle, en el invierno a esquiar. Hasta que me trasladé a Santiago por trabajo y empecé a subir de peso”.
 
Con quince kilos más que hoy y con una dinámica que incluía viajes a Viña los fines de semana a ver a la familia y la polola y asados con los amigos, surgió la posibilidad de abrir un restaurante en esa ciudad llamado Rúcula y de trabajar en Everton. Cuando su mujer terminó de estudiar regresaron a Santiago y, por iniciativa de ella, ambos entraron a un gimnasio. La idea era ir todas las mañanas, antes del trabajo, lo cual implicaba un cambio de vida para Gonzalo, acostumbrado a quedarse pegado en las sábanas.
 
“Comencé a levantarme a la seis de la mañana y me gustó. Me sentía mejor, volví a mi peso y cambié mi alimentación. Pero el gimnasio no me fascinaba, así que empecé a meterme en el running. Un amigo iba a correr la maratón de Nueva York y me sugirió que lo hiciera. Yo había soñado con hacer algo así y puse todas mis energías en eso”.
 
No es muy normal empezar a correr con la cabeza puesta en una maratón…
No, pero creo que es súper importante tener un objetivo, aunque no tiene por qué ser una maratón. Con un par de amigos nos empezamos a preparar para la carrera que se iba a hacer en noviembre de 2012, primero con un profesor del gimnasio, pero como no tenía un plan muy claro me lesioné. Es la única lesión que he tenido.
 
“Fue ahí cuando decidí entrar a un club de running y eso me cambió la perspectiva, me hice amigos y empecé a entender que yo entrenaba muy mal, que tenía muy metido en la cabeza que era correr lo más rápido posible, lo más lejos posible, casi como en el Test de Cooper del colegio. Y eso es muy diferente a correr una maratón”.
 
Partió a Nueva York ilusionado, pero la experiencia no estuvo ni cerca de lo que había imaginado. Ese año pasó el huracán Sandy por Estados Unidos y, aunque habían asegurado que la carrera se realizaría y Gonzalo ya estaba instalado en el hotel con su polera y su número, a última hora se decidió cancelar la maratón. “Fue súper traumático, me preparé mucho para ese momento… no lo podía creer. Ahí comprendí que uno no puede planificarlo todo y siempre hay que estar atento a los imprevistos”.
 
DOS AL AÑO
 
Seguro de que esta mala experiencia sólo sería una excepción, Gonzalo siguió entrenando. Y debutó en abril de 2013 en la Maratón de Santiago. 
 
“Soy un convencido de que todos pueden correr una maratón, todos tienen la capacidad de prepararse, pero hay que ser metódico y muy mateo porque la preparación es dura. Yo me sentí cómodo corriendo cuando comprendí lo que era correr”
 
¿Y qué es exactamente correr?
Es disfrutar, salir a comunicarse con el entorno y con uno. Cuando yo corro voy mirando todo lo que pasa alrededor, me muevo a ritmos tranquilos, como si pudiera conversar mientras corro. Una maratón para mí es un premio, por eso cuando la hago no miro el reloj, sólo corro por sensaciones. Para mí es casi una forma de meditar, de conectarse con uno mismo, de pensar y tomar decisiones en un estado que uno no tiene normalmente.
 
¿No corres con música?
No, porque es el minuto para estar conmigo mismo, con las cosas buenas y malas, de enfrentarme a mis fortalezas y debilidades sin pensar en forzar el cuerpo, ni llegar al máximo… sólo así se puede estar corriendo mucho tiempo.
 
¿Y es posible resistir 42 kilómetros en un estado de meditación?
Se puede, pero es muy difícil. Los profesionales tienen como meta lograr ciertos tiempos, pero el noventa y ocho por ciento de quienes corremos una maratón no tenemos ningún objetivo. La obsesión por bajar los tiempos no hace bien, produce desgaste, llegas mal a la meta y no disfrutas la carrera. El reloj no determina la forma en que vas a correr, es uno mismo el que se conecta, el que logra hablar con su cuerpo para que él sólo se vaya regulando. Él va a saber el ritmo que hay que ponerle al primer kilómetro pensando que le quedan cuarenta y uno. Decidir correr sin mirar el reloj no es fácil, porque vivimos en un mundo en que todo es cuantificable.
 
Lo curioso es que con ese sistema has logrado tener tremendos tiempos…
Sí, pero no sé si voy a llegar en 2:34 como lo hice en Chicago o en más de tres horas. Sé que me manejo en cierto rango, pero lo que me gusta es la superación, no la competencia. Yo no puedo mirar para el lado, porque compito conmigo no con otros.
 
Su segunda maratón fue, efectivamente, la de Nueva York, en noviembre de 2013. La revancha. “Es una fiesta, los que están ahí sólo quieren disfrutar. Partes es una isla, cruzas el puente y entras a Brooklyn. Estaba corriendo cuando me di cuenta de la cantidad de gente que había alrededor, de los niños que querían darte la mano… fue ahí cuando decidí olvidarme del tiempo y mirar, ver todo lo que estaba pasando. Y fui pasando por los distintos barrios, disfrutando. Y terminé con un tiempo de 2:49… y entendí que así había que hacerlo”.
 
¿No quedaste muy mal?
Para nada, y debe ser porque lo hago con otro sentido. En cada kilómetro, en cada paso que doy, voy al máximo de lo que puedo ir considerando la distancia que me queda y estoy seguro de que hago los mejores tiempos que puedo. No creo que el que llegue arrastrándose efectivamente haya dado más que yo. 
 
Lleva cuatro años corriendo y destina tiempo para dos maratones internacionales al año. Además de Nueva York ya ha estado en Boston, Berlín, Buenos Aires y Chicago. Y cada vez se supera a sí mismo. A tal punto que en esta última ciudad se ubicó en el lugar 90 entre 45 mil participantes.
 
MÁS VALE TARDE
 
Estar entre los cien mejores del mundo no es gratis. Para lograrlo, Gonzalo entrena cinco días a la semana, martes, miércoles y jueves se levanta a la cinco y media de la mañana, se prepara un jugo de frutas y una barra de cereal. Corre entre ochenta y cien kilómetros a la semana, y combina entrenamiento de velocidad y circuitos.
 
“El día que más corro es el domingo, parto en Vitacura y llego hasta La Florida y de ahí de vuelta. Muchas veces dan ganas de quedarse en la casa, pero la verdad es que nunca me he arrepentido de salir. La mayor parte del tiempo me despierto feliz”.
 
¿Recomiendas empezar a correr, aunque sea tarde?
Si uno quiere hacer cualquier deporte, lo mejor es tomar clases. Muchos creen que correr es ponerse zapatillas y salir. Este tipo de deportes, los de resistencia, se desarrollan. Si entrenas de manera muy exigente no estás trabajando tu resistencia aeróbica, al contrario. Si alguien no es muy deportista, hay que partir caminando, después de una semana ir un poco más rápido, hasta que el cuerpo solo va a comenzar a correr, sin estresarse.
 
¿Hay que pedir asesoría?
Ciento por ciento. Buscar un club de running, donde haya un profesor que te guíe y que te haga una introducción. 
 
Tú mismo ayudas a la gente a través de tu blog…
Sí, quise contar el cambio que todo esto produjo en mí. Decir que se puede correr, vincularse con el deporte y tener una alimentación saludable. Que no es caro ni complejo. Después de Berlín mi señora me sugirió empezar a escribir.
 
Pero además de contar tus experiencias, tienes hasta un sistema de becas para que la gente salga a correr.
La maratón de Boston es como los Juegos Olímpicos para los corredores. Una vez organizamos una junta de todos los chilenos que habíamos estado ahí. Entonces se nos ocurrió que, además de juntarnos, debíamos darle un sentido a esto y ahí se nos ocurrió crear una beca, para mandar a un chileno a correr a Boston, alguien que tuviera los tiempos, pero no las lucas y que, además, generara un impacto en la mayor cantidad de personas posibles. Nuestro primer ganador se llama Néstor Fernández y va a correr el 2017. Y probablemente yo voy a estar ahí para acompañarlo.
 

"Una maratón para mí es un premio, por eso cuando la hago no miro el reloj, sólo corro por sensaciones. Para mí es casi una forma de meditar, de conectarse con uno mismo, de pensar y tomar decisiones en un estado que uno no tiene normalmente"

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación7+6+3   =