Sí, pero no sé si voy a llegar en 2:34 como lo hice en Chicago o en más de tres horas. Sé que me manejo en cierto rango, pero lo que me gusta es la superación, no la competencia. Yo no puedo mirar para el lado, porque compito conmigo no con otros.
Su segunda maratón fue, efectivamente, la de Nueva York, en noviembre de 2013. La revancha. “Es una fiesta, los que están ahí sólo quieren disfrutar. Partes es una isla, cruzas el puente y entras a Brooklyn. Estaba corriendo cuando me di cuenta de la cantidad de gente que había alrededor, de los niños que querían darte la mano… fue ahí cuando decidí olvidarme del tiempo y mirar, ver todo lo que estaba pasando. Y fui pasando por los distintos barrios, disfrutando. Y terminé con un tiempo de 2:49… y entendí que así había que hacerlo”.
¿No quedaste muy mal?
Para nada, y debe ser porque lo hago con otro sentido. En cada kilómetro, en cada paso que doy, voy al máximo de lo que puedo ir considerando la distancia que me queda y estoy seguro de que hago los mejores tiempos que puedo. No creo que el que llegue arrastrándose efectivamente haya dado más que yo.
Lleva cuatro años corriendo y destina tiempo para dos maratones internacionales al año. Además de Nueva York ya ha estado en Boston, Berlín, Buenos Aires y Chicago. Y cada vez se supera a sí mismo. A tal punto que en esta última ciudad se ubicó en el lugar 90 entre 45 mil participantes.
MÁS VALE TARDE
Estar entre los cien mejores del mundo no es gratis. Para lograrlo, Gonzalo entrena cinco días a la semana, martes, miércoles y jueves se levanta a la cinco y media de la mañana, se prepara un jugo de frutas y una barra de cereal. Corre entre ochenta y cien kilómetros a la semana, y combina entrenamiento de velocidad y circuitos.
“El día que más corro es el domingo, parto en Vitacura y llego hasta La Florida y de ahí de vuelta. Muchas veces dan ganas de quedarse en la casa, pero la verdad es que nunca me he arrepentido de salir. La mayor parte del tiempo me despierto feliz”.
¿Recomiendas empezar a correr, aunque sea tarde?
Si uno quiere hacer cualquier deporte, lo mejor es tomar clases. Muchos creen que correr es ponerse zapatillas y salir. Este tipo de deportes, los de resistencia, se desarrollan. Si entrenas de manera muy exigente no estás trabajando tu resistencia aeróbica, al contrario. Si alguien no es muy deportista, hay que partir caminando, después de una semana ir un poco más rápido, hasta que el cuerpo solo va a comenzar a correr, sin estresarse.
¿Hay que pedir asesoría?
Ciento por ciento. Buscar un club de running, donde haya un profesor que te guíe y que te haga una introducción.
Tú mismo ayudas a la gente a través de tu blog…
Sí, quise contar el cambio que todo esto produjo en mí. Decir que se puede correr, vincularse con el deporte y tener una alimentación saludable. Que no es caro ni complejo. Después de Berlín mi señora me sugirió empezar a escribir.
Pero además de contar tus experiencias, tienes hasta un sistema de becas para que la gente salga a correr.
La maratón de Boston es como los Juegos Olímpicos para los corredores. Una vez organizamos una junta de todos los chilenos que habíamos estado ahí. Entonces se nos ocurrió que, además de juntarnos, debíamos darle un sentido a esto y ahí se nos ocurrió crear una beca, para mandar a un chileno a correr a Boston, alguien que tuviera los tiempos, pero no las lucas y que, además, generara un impacto en la mayor cantidad de personas posibles. Nuestro primer ganador se llama Néstor Fernández y va a correr el 2017. Y probablemente yo voy a estar ahí para acompañarlo.