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EDICIÓN | Noviembre 2016

La puesta en valor del patrimonio

Por Leonardo Mellado, docente de Pedagogía Media en Historia y Geografía en la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad San Sebastián. Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica. Máster en Museología de la Universidad de Valladolid, España.
La puesta en valor del patrimonio

Poner en valor es volver a reconocer o reconsiderar simbólicamente un valor patrimonial, y hacerlo implica una serie de acciones que pueden resumirse en investigación, conservación y difusión.

Cada vez que hacemos referencia al concepto de Patrimonio cultural estamos también hablando de la llamada “puesta en valor”, término usado para expresar la idea de que se deben generar las condiciones y medios para hacer que se valore algo que en algún momento tuvo un uso o una significación especial. Muchas veces ese algo no se encuentra presente o ha perdido sus atributos distintivos.

Poner en valor un bien patrimonial, considera una serie de acciones que pueden resumirse en tres: investigación, conservación y difusión. Estos puntos son de vital importancia cuando comprendemos que un bien patrimonial es poseedor de valores que van más allá de aspectos económicos o personales, pues el patrimonio cultural representa valores sociales, colectivos o comunitarios. En otras palabras, se constituyen en símbolos, tangibles e intangibles de una identidad común.

Un caso en que este ejercicio se ha desarrollado coherentemente es en el mural “El ayer y hoy del hombre”, realizado en 1966 por Gregorio de la Fuente, cuando era director de la Casa de la Cultura de Ñuñoa y que estuvo escondido, bajo capas y capas de pintura, tras años de olvido en el anfiteatro griego que remata el parque Juan XXIII.

Gregorio de la Fuente (1910-1999) fue un destacado artista chileno, reconocido principalmente como uno de los más importantes muralistas nacionales del siglo XX. Entre sus obras destacan los trabajos pintados como frescos en las estaciones de ferrocarriles de Los Andes y La Serena, así como el de la ex Estación Central de Concepción, considerado tesoro del Barrio Cívico y declarado Monumento Histórico Nacional el 8 de septiembre de 2008.

Luego de algunos intentos infructuosos de los propios vecinos, organizados en la Asociación Parque Patrimonial Juan XXIII de Ñuñoa, de rescatar una obra que vivía en el recuerdo de algunos, la restauradora italiana Marta Rebora, junto a un equipo compuesto por Millale Cordero y Julio Acuña, ejecutaron la investigación, que ayudó a reconstruir la forma, materialidad y técnica de la obra (cloisonner); la restauración y el mejoramiento del mural del anfiteatro griego del Parque Juan XXIII, gracias al apoyo del FONDART 2016 y el patrocinio del municipio, pero también de los vecinos y descendientes del artista, quienes por medio de talleres comunitarios y participativos sobre patrimonio, compartieron elementos y herramientas para cuidar y valorar el mural y, a su vez, contrarrestar su posible deterioro futuro.

Tras meses de duro trabajo, la pieza fue presentada completamente restaurada el 8 de octubre de este año, recobrando para la ciudad una obra de arte perdida. Sin embargo, 24 horas después de su entrega, el mural fue atacado con un tag (especie de firma realizada en spray), dando cuenta que el patrimonio está permanentemente expuesto. Esto nos sirve de alerta para entender que la puesta en valor es un ejercicio de largo aliento, que debe traducirse en un compromiso social transversal y al que debemos sumarnos todos. De lo contrario, seremos también responsables por omisión, de la pérdida de todo aquello que constituye nuestro patrimonio.

 

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