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EDICIÓN | Noviembre 2016

Con ustedes, Los MILLENIALS

La nueva generación digital
Con ustedes, Los MILLENIALS

Deben su nombre a que se hicieron grandes cuando debutó el nuevo milenio. Para algunos no son más que un montón de niños malcriados; para otros, una generación que sabe vivir, empoderada y astuta. ¿Cómo son nuestros jóvenes y para dónde van? Aquí algunas respuestas.

Por María Jesús Sáinz N. / fotografía Andrea Barceló A.

Es común escuchar en conversaciones de adultos, sobre todo mayores de cincuenta años, ciertas quejas sobre los jóvenes de hoy. Que son flojos y malcriados; que solo exigen derechos, pero no reconocen ningún deber; que no quieren crecer, ni tener jefe, ni asumir responsabilidades; que no tienen respeto por nada ni toleran la más mínima frustración.
 
Los conocen bien, pues se enfrentan a ellos a diario en sus trabajos e incluso en sus casas. Sean sus hijos, sus colegas, sus alumnos o sus subordinados, la convivencia no está siendo fácil. Mientras su propia generación, llamada X, cree en valores como el trabajo, hacer carrera o forjarse un futuro, los millennials solo quieren hacer lo que los haga felices.
 
Pertenecen a una camada nacida entre el ochenta y el dos mil, aunque fácilmente extensible a algunos años antes, que creció en la abundancia, la sobreprotección y el exceso de oferta, y que por estas razones parece no entender a sus padres y abuelos, que han pasado una vida trabajando, ahorrando y siendo responsables.
 
Ernesto Prieto es publicista y tras años trabajando con millennials se ha vuelto especialista en esta generación. Parte la conversación enumerando características positivas. Y no son pocas: “Son emprendedores, líderes, empoderados, innovadores, rupturistas y gozadores”, dice sin pausa.
 
Esa es una gran carta de presentación…
Y no sólo eso. Estamos hablando de nativos digitales que, además, son ágiles en el aprendizaje. Son grandes agentes de cambio y tienen características súper positivas como que saben trabajar en equipo y generar relaciones horizontales.
 
En su trabajo como coach se enfrenta a jóvenes con todas estas virtudes y con una gran energía para lograr sus objetivos. Dice que la frase que mejor los define es: “Es más importante disfrutar el camino que llegar al destino final”.
 
Es una filosofía fantástica…
Claro que sí, pero la pregunta es ¿a costa de quién lo hago y con qué consecuencias voy a disfrutar ese camino?
 
¿De los padres?
Ya no es extraño ver jóvenes de más de treinta años que siguen viviendo con sus papás. Y cuando se hagan mayores, ¿quién va a financiarlos?. 
 
¿Qué dicen ellos?
Más de la mitad declara que quiere vivir de un emprendimiento propio y, en general, buscan trabajar en proyectos con sentido. Todo eso está muy bien, pero cualquier camino laboral que tomen requerirá de mucho trabajo. Y ellos dicen que no quieren pasarse la vida trabajando. Hay una incongruencia.
 
En las organizaciones el choque generacional se vive a diario. Los millennials no parecen transar sus principios y, al ver las exigencias del mundo empresarial, suelen renunciar a sus puestos. Por su parte, las grandes empresas parecen no estar dispuestas a ofrecer trabajos más flexibles. “Para bien o para mal, la generación existe. No va a cambiar. Hay que convivir con ella de alguna manera y retroalimentarse de sus fortalezas… que son muchas. Hay que llegar a acuerdos”.
 
Si eso no se consigue ¿qué puede pasar?
Si las empresas y los millennials no se ponen de acuerdo, aquí puede haber una generación perdida en lo laboral. Pienso que esto va a abrir una ventana para la generación X, pues las organizaciones van a necesitar colaboradores y probablemente busquen perfiles más senior. 
 
EN BUSCA DE UNA EXPLICACIÓN
 
Daniel Halpern dirige el primer Think Tank de nuestro país dedicado exclusivamente a lo digital. Ubicado en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, se dedica a estudiar y ofrecer soluciones a todos los desafíos que surgen de esta sociedad hiperconectada. “Chile tiene la mayor conectividad de la región. Esta industria crece cuatro o cinco veces más que el país. Eso está perfecto y es fantástico. El acceso no es el tema; el tema es el uso”, explica.
 
En los tres años que lleva a cargo de Tren Digital han hecho publicaciones sobre cómo las nuevas tecnologías afectan las relaciones interpersonales y han estudiado el tema en parejas, familias, colegios y organizaciones.
 
¿Las redes sociales y el auge de las nuevas tecnologías son lo que explica el surgimiento de esta generación?
Lo que ocurre es que la tecnología hace que estructuremos nuestro pensamiento. Las personas determinan qué son capaces de hacer de acuerdo con, por ejemplo, lo que el teléfono les permite, o a dónde ir según si tienen o no automóvil. Eso siempre ha sido así.
 
¿Qué cambió entonces?
Yo tengo la teoría de que esta es una generación “template”. Un template es una planilla. Todos los softwares funcionan así. Uno básicamente pone una serie de datos y este automatiza el proceso y te saca un output.
 
¿Las redes sociales funcionan así?
Sí. En Facebook pones qué estás haciendo, en Twitter en qué estás pensando, en LinkedIn dónde estás trabajando, en Instagram qué estás viendo. Todo es un gran template. Y entonces Facebook te recomienda con quién juntarte y LinkedIn qué oferta laboral ver. Tú no tienes que hacer nada.
 
¿Y está mal?
Eso está perfecto. Lo que está mal es que en Wikihow, que es una página para hacer preguntas, la consulta ¿cómo saber si estoy enamorado? tiene ciento cuarenta y cinco mil pistas. Eso es mucho. Entonces hay un fenómeno más profundo. Todos partimos preguntándole a Google dónde está el restaurante más barato, pero cuando tú traspasas la frontera de algo que es íntimo, personal, típicamente humano y haces preguntas trascendentales como ¿cómo saber si Dios existe? a una red social, hay un cambio paradigmático. Esta generación está tratando de automatizar procesos que son netamente humanos. 
 
¿Y eso qué consecuencias pueden tener?
El mundo template está haciendo que las personas dejen de pensar por sí mismas, y resulta que no puedes dejar que un algoritmo procese pensamientos íntimamente humanos. Saber si Dios existe no está en el plano racional, sino en el esfuerzo que cada uno ponga por resolver la pregunta. Lo mismo, enamorarse. Esta es una generación que se acostumbró a preguntarle a las redes sociales lo humano. Y eso es una nueva cultura.
 
UN ESPACIO MILLENNIALS
 
En la entrada del Campus San Joaquín de la Universidad Católica se emplaza el edificio del Centro de Innovación Anacleto Angelini. La construcción, diseñada por el premiado arquitecto chileno Alejandro Aravena, representa muchos valores de esta generación. El aspecto de la construcción es innovador, el edificio es eficiente en términos energéticos y el diseño de los espacios en su interior busca propiciar el encuentro entre los más de doce mil emprendedores que han pasado por los programas de innovación y emprendimiento que son desarrollados en él.
 
Su director, Conrad Von Igel, conoce muy bien a los millennials. Los ha visto siempre como uno de los públicos objetivos del centro y sabe bien cómo aprovechar las características que la diferencian de otros grupos humanos para desarrollar proyectos innovadores, útiles y al servicio del país.
 
¿Cómo ha sido trabajar con jóvenes nativos digitales?
Ellos tienen naturalizada una forma de ver y actuar con la mente enfocada en el mundo de posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y en desafiar las maneras tradicionales de aproximarse a los problemas. Tienen menor resistencia al cambio y su energía es inspiradora.
 
¿Y cómo se traduce eso en innovación?
Al tener a su alcance las posibilidades de generar redes con personas de cualquier parte del planeta, también tienen una visión mucho más amplia y menos sesgada de las alternativas que existen para desarrollar proyectos novedosos y relevantes para la sociedad. 
 
En muchas empresas las jefaturas se quejan de esta generación. ¿Cuál es la experiencia que ustedes tienen?
Sin duda, estamos pasando por una etapa desafiante en todo sentido. Estamos viviendo el cruce de dos generaciones que fueron formadas y educadas de maneras muy diferentes. A pesar de las diferencias, ellas tienen en común un presente lleno de oportunidades, en todos los ámbitos de la vida.
 
¿Y cómo se consigue unir ese presente común?
La meta es conjugar y enriquecerse de las diferencias. Nuestra experiencia concreta es que cuando estos jóvenes trabajan en cosas que les apasionan, los resultados son increíbles.
 
Todos partimos preguntándole a Google dónde está el restaurante más barato, pero cuando tú traspasas la frontera de algo que es íntimo, personal, típicamente humano y haces preguntas trascendentales como ¿cómo saber si Dios existe? a una red social, hay un cambio paradigmático”, señala Daniel Halpern de Tren Digital.

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