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EDICIÓN | Noviembre 2016

El sonido del tallado

Roberto Acosta grabador
El sonido del tallado

El olor a la madera, el sonido del tallado, la tinta y la máquina que prensa una figura que toma vida, forma y color, es el resultado del trabajo de grabado, en particular la xilografía, que poco a poco se abre espacio y se consolida en los centros de arte de la zona de Valparaíso. Así lo demuestra este viñamarino, que a través de su trabajo ha logrado impulsar, innovar y demostrar que todavía se puede jugar con esta técnica ancestral.

Por Astrid Gaete U. / fotografía Teresa Lamas G.
De aspecto sereno, Roberto Acosta nos habla de su experiencia en el grabado y de su pasión por la xilografía, técnica con la cual trabaja desde hace más de diez años y que lo consolida como uno de los artistas dedicados a este oficio en la región. Quisimos conocer su trabajo, que con blancos, negros y olor a madera, dan vida a una amalgama de sensaciones que abren una puerta a otra dimensión, la de pensar una figura al revés y utilizar el sonido del tallado como un mantra.   
 
¿Qué te provoca o evoca trabajar en este oficio?
El año 2003 comencé a dedicarme seriamente al grabado. A propósito de una exposición, que realicé en el 2012, me vinculé con el sonido del tallado, en particular con una visión mística. Ahí surge la idea del mantra, el sonido del tallado, del entintado como pequeñas oraciones o elementos meditativos, eso vinculado con reflexiones en torno a la naturaleza y el paisaje van complementando estos conceptos, que a la larga se vuelven una motivación.
 
El grabado y los mantras, ¿cómo van de la mano?
Los mantras son oraciones que se repiten sin interrupciones, de esta manera se logra un estado meditativo. Esta reflexión la llevé al grabado, ya que la elaboración de una plancha implica asumir un estado muy cercano a la meditación, entonces los sonidos de las herramientas sobre la plancha de manera constante se convierten en un mantra, de ahí salieron varios grabados con este concepto.
 
¿Por qué decidiste optar por el grabado y la xilografía?
La primera técnica de grabado que aprendí fue la xilografía y de inmediato me atrapó, a pesar de conocer después las técnicas de grabado en metal. Hay una complejidad en su elaboración que implica una verdadera traducción del dibujo tradicional en incisiones, es una locura; además, como toda obra en grabado, hay que pensarlas al revés. 
 
SU HISTORIA ENTRE SUS DEDOS
 
Se define como grabador. A pesar de que se vincula con otras disciplinas de las artes visuales, es a través de la xilografía que se ha logrado posicionar como artista. Su soporte ideal es la madera, en la que plasma todo su universo creativo. Uno de sus propósitos ha sido innovar en esta técnica, sin desconocer la tradición europea y oriental de este arte “Al final se trata de buscar un camino por donde uno transite cómodamente”.
 
El trabajo constante y comprometido lo ha llevado a participar en diversas bienales en Francia, Macedonia y Bulgaria. Con una sonrisa comenta que, en algún momento, ganó un premio a la mejor obra gráfica en el arte joven de la Universidad de Valparaíso, entre otras menciones. Pero es su trabajo de investigación el que lo consagra como uno de los artistas visuales especializados en grabado. “La idea de enseñar no siempre estuvo presente, es a petición de algunas personas que querían aprender la xilografía que abro mi taller al público, en el 2007, y comienzo a hacer clases”. 
 
¿Por qué has querido quedarte en la zona de Valparaíso?
No es una decisión que haya tomado, más bien se fue dando así y, en cierta medida, ha sido muy bueno, ya que hay mucho por hacer aquí en torno al grabado. Existen iniciativas valiosas de parte de mucha gente como el Centro de Grabado de Valparaíso, que dirige Víctor Maturana o el Fondo de las Artes de la Universidad de Playa Ancha y su gran proyecto del Museo del Grabado, único en Chile y Latinoamérica. Aún así, el grabado sigue siendo una disciplina desconocida para mucha gente. 
 
¿Cuáles han sido tus vínculos relevantes en la escena cultural?
He tenido el privilegio de trabajar con artistas muy valiosos para el desarrollo del grabado local y nacional; uno de ellos es el francés Loro Coirón, además tener una relación de amistad con él, en varias oportunidades me ha encargado la impresión de algunos de sus grabados. Actualmente trabajo con Javiera Moreira, quien es la creadora del proyecto Casaplan; ella es una de las grabadoras más importantes de Chile y ha sido espectacular trabajar codo a codo con ella. Podría nombrar a Bertrand Cousteau y Nancy Arancibia, de la galería Bahía Utópica, trabajando con ellos todo este tiempo me ha llevado a desarrollar distintas iniciativas con Gonzalo Ilabaca, Lobsang Durney, Jorge Martínez, entre otros.
 
¿Cuáles son tus proyecciones?
Actualmente dirijo el taller de grabado de Casaplan, que permite desarrollar todas las técnicas de grabado. Además, tenemos una manera de gestionar el espacio que nos permite mostrar constantemente nuestras obras, es casi un espacio público de creación, con un modelo privado de gestión que viene a aportar al desarrollo cultural de Valparaíso.
 

"En la xilografía hay una complejidad que implica una verdadera traducción del dibujo tradicional en incisiones, es una locura; además, como toda obra en grabado, hay que pensarla al revés"

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