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Columnas » Rodrigo Barañao

EDICIÓN | Noviembre 2016

La historia del uniforme de cocina

Chef / rbaranaog@gmail.com
La historia del uniforme de cocina

Hoy en día tenemos tecnología de punta en nuestras cocinas y vestimenta adecuada y  siempre limpia. Los cocineros tenemos una tenida para cada día, antiguamente era una para la semana… ¿se imaginan? Además, contamos con zapatos que nos ayudan a la postura, calcetines para las várices y pantalones que no absorben las grasas.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano tuvo que aprender a alimentarse. Algunos comían raíces, otros cazaban o se dedicaban a la pesca. Durante su evolución, descubrieron el fuego y aprendieron a cocinar con la poca ropa que los cubría.
 
Gracias la evolución de las comunidades y la expansión de la cocina por el mundo, en el siglo XVI los grandes cocineros de Europa eran perseguidos y muchas veces ejecutados debido a su libre pensamiento. Los únicos que defendían a estos grandes cocineros eran los sacerdotes que les daban las mismas vestimentas que usaban ellos, pero de color gris para diferenciarlos. Se les atribuye a los franceses los grandes descubrimientos en la cocina. Careme, Escoffier y Benoist, por nombrar algunos, se caracterizaron por los tremendos aportes y descubrimientos culinarios, como las salsas madres y hornos con regulación.
 
Ya para el año 1800, Careme actualizó las vestimentas para usar en la cocina, diseñando primero ropa blanca para ver la limpieza de cada uno de sus cocineros. Las chaquetas las ideó con botones a los dos lados para poder cambiar de lado la chaqueta cuando esta se ensuciara. Luego idearon las pecheras y mandiles para siempre tener la chaqueta brillante. Además se empezó a confeccionar la ropa de algodón, ya que era más resistente a las altas temperaturas de las cocinas, lo que evitaba las quemaduras cuando salpicara salsas o agua caliente.
 
Después fueron perfeccionando los pantalones, los zapatos y los gorros, que según la altura de este era el rango del cocinero.
 
Hoy en día tenemos tecnología de punta en nuestras cocinas y vestimenta adecuada y  siempre limpia. Los cocineros tenemos una tenida para cada día, antiguamente era una para la semana… ¿se imaginan? Además, contamos con zapatos que nos ayudan a la postura, calcetines para las várices y pantalones que no absorben las grasas. 
 
Y hablando de los franceses, en el año 1933 don Henri Bragard, dueño de una de las fábricas más grandes de ropa de cocina, ofrece uniformes con las mejores telas y máxima comodidad en la cocina, perfeccionando con los años los diseños. Hoy, luego de ochenta y tres años, son los mejores uniformes a nivel mundial. Creo que no hay chef en el mundo que no tenga, por lo menos, una chaqueta Bragard, ya que gracias a su algodón egipcio, dura para toda la vida. Yo todavía tengo la mía cuando me inicié en esta maravillosa aventura que es la cocina, en 1993.
 
Para los amantes de la cocina, Bragard llegó a Chile. Los invito a ponerse sus maravillosas chaquetas y verán como todo fluye en la cocina, gracias a su comodidad. contacto@bragard.cl 
 
Un abrazo y escriban,
 

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