Tell Magazine

Entrevistas » Mundo Empresarial

EDICIÓN | Octubre 2016

Con olor a campo

Macarena Zambrano, Leonora Guerra y Melisa Torres, creadora de Color Local
Con olor a campo

Su sello son los productos recién cosechados, sin agrotóxicos y con el respaldo de los campesinos de la zona. La apuesta de Color Local es rescatar los alimentos que se producen en la región, tratar directamente con la persona que trabaja la tierra y traer a la ciudad hortalizas, verduras, huevos, semillas, etc., como hace muchos años no se veía, evocando los almacenes de antaño, donde la cebolla en escabeche, la harina y las legumbres se vendían a granel.

Por Paz Moraga S. / fotografía Sonja San Martín D.
Entrar a Color Local es como traspasar un portal que nos traslada a los años setenta. Un espacio muy bien pensado, acogedor, donde los colores se mezclan con sus mesones de madera, y olores que sentíamos en las cocinas de nuestras abuelas. Y no es fortuito, así lo pensaron y crearon las tres jóvenes mujeres que están detrás de este local, que más bien es un concepto.
 
Macarena Zambrano, Leonora Guerra y Melissa Torres vienen de ciudades distintas y con intereses profesionales diversos. Macarena, de Lota, relacionadora pública; Leonora, de Santiago, arquitecta; y Melissa, de Valdivia, veterinaria. A pesar de esta diversidad, se encontraron por un interés común que las llevó, desde hace poco más de un año, a comenzar el proyecto de este emporio que, en poco más de dos meses, se ha convertido en todo un éxito.
 
Pero, ¿qué es lo que tiene Color Local que lo hace especial?
Pues bien, las hortalizas, verduras, frutas, legumbres, huevos, frutos secos, miel, papas, pan integral, harina, tortillas, queso, etc., que allí se comercializan, son absolutamente frescos y el trato es directo entre el local y los campesinos productores. Además, todo lo que allí se vende es de temporada, ya que apuestan por el cuidado de la tierra y contar con alimentos sin agrotóxicos. “Todo es de temporada y de la zona. No vas a encontrar tomates en esta fecha, porque el tomate no se da aún. Los alimentos son agroecológicos, vienen directamente del campesino que se sustenta en base a esto, que cuida la tierra y el alimento”. Queremos destacar que como consumidor prefieras comprarle a una persona de nuestra zona, que al retail o al supermercado”, explicaron las gestoras de este proyecto.
 
La mayoría de lo que allí se vende, llega en el día. Por ejemplo, han detectado que los huevos de campo no pueden faltar, porque sus clientes llegan todos los días por ellos. Las acelgas verdes y olorosas, las papas con un sabor distinto, las lechugas de tamaños impensados o la quínoa de productores mapuches de la zona, no pasan desapercibidos. Pero además, Maca, Leo y Meli —como se llaman entre ellas— hacen un gran esfuerzo por rescatar alimentos que ya no están presentes, o son escasos, en las mesas de nuestros hogares. “Estamos tratando de rescatar alimentos que se han perdido, que son patrimonio culinario, como semillas patrimoniales ancestrales, acelgas de diferentes colores, roja, amarilla, blanca; quínoa, producción de una comunidad mapuche, y papas nativas”, explica Macarena.
 
ECONOMÍA SUSTENTABLE
 
Color Local, sin duda, es un concepto de vida. No sólo buscan vender y beneficiar de manera bastante loable a los campesinos y campesinas de la zona, sino que también, como explica Leonora Guerra, fomentan el consumo responsable, por lo que venden todo a granel para no utilizar plásticos. “Incentivamos a las personas que traigan sus bolsas. Pero también, uno de nuestros principales enfoques es reducir la huella de carbono de no traer cosas que vengan importadas, que gasten una gran cantidad de petróleo, que además encarece el producto”.
 
Sus visitantes no sólo se encontrarán con alimentos de primera y segunda necesidad, sino que también podrán acceder a la Librería Tertulia, idea de Melissa Torres, y que escapa de lo tradicional que vemos en la ciudad. En ella, hay libros que fomentan, por ejemplo, el aprendizaje de las aves que habitan Chile, con libros para colorear, textos para aplicar una alimentación saludable o literatura referida a la ginecología natural. “Nuestro objetivo es ofrecer algo distinto a lo que encontramos en las librerías tradicionales. Una lectura enfocada a la sustentabilidad de vida, a cuidarse como mujer y a cuidar donde estás viviendo”.
 
El Almazén de vida es otra de las apuestas, y su responsable es Macarena, quien antes trabajaba con canastas agroecológicas con campesinos. “Esa misma red se unió al emporio con barritas de cereal, té y tisanas, entre otros”. A todos estos sub proyectos, sumaron también productos de cosmetología natural, también desarrollados por productores locales, y allí se pueden encontrar desde cremas hasta champú.
 
NACE COLOR LOCAL
 
El interés por las líneas alternativas de economía, especialmente de la economía solidaria, juntó a estas tres amigas. “Cada una había estado desarrollando diferentes líneas asociadas a esto, y nos reunimos por las mismas ideas”, comentan.
 
Macarena ha trabajado en varias organizaciones sociales, específicamente las relacionadas con comercio justo; Leonora perteneció a Servicio País, realizó un diplomado en Economía Solidaria, su familia siempre estuvo vinculada al trabajo con mujeres tejedoras, pero quizás lo que más la marcó fue su estadía en México donde, además de estudiar, trabajó como voluntaria en algunas ONG, que estaban desarrollando el tema de la economía solidaria desde diferentes líneas. Experiencias similares vivió Melissa.
 
Desde sus conocimientos asumieron que en Chile casi no se escuchaban conceptos, como cooperativismo, fomento del trabajo de la tierra sin agrotóxicos, entre otros. “Nos dimos cuenta de que era una línea justa para todos”. En aquel entonces, Macarena se hizo productora. Necesitaba puntos de distribución constante, pensando también en los demás productores, y en los campesinos y campesinas, que son los más desplazados de la ciudad y con más conflictos para distribuir sus productos. “De ahí nace la idea de formar este emporio, de stock constante, con productos de primera y segunda necesidad, producidos en la zona y sin agrotóxicos”, precisan las gestoras de Color Local, que además han desarrollado actividades de permacultura, huerta urbana y ginecología natural.
 
PROYECCIONES
 
En el corto plazo, Color Local, incentivará a que cada consumidor conozca al productor. Para eso están trabajando en las gráficas del emporio, en generar “mapas” que indiquen de dónde provienen los productos. “Queremos que nuestros abastecedores aumenten en el tiempo, que comiencen a trabajar juntos, organizados y se estrechen los lazos”.
 
Macarena, Leonora y Melissa se han esmerado en crear una experiencia en torno a Color Local, y sus clientes así lo reconocen con frases como “hace mucho tiempo que no sentía estos olores y estos sabores”.
 

"Todos los alimentos son de temporada y de la zona. Los alimentos son agroecológicos, vienen directamente del campesino que se sustenta en base a esto, que cuida la tierra y el alimento"

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación2+1+5   =