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EDICIÓN | Octubre 2016

Fascinación por los Muros

Exequiel Fontecilla Nieto, Artista de Interiores
Fascinación por los Muros

Las pastas, los estucos, los yesos y los colores ya son parte de su ADN; creció con un padre artista y nunca se imaginó en nada más que esto. Un pintor decorativo que hace de los muros su lienzo, y que humaniza los espacios con brochas y rodillos.

Por Carolina Vodanovic G. fotografía Andrea Barceló A.
Muchos saben de su trabajo, pero muy poco se conoce de él. Artista de la Universidad de Chile, hijo del fallecido acuarelista y arquitecto chileno Exequiel Fontecilla Larraín, hace veinte años comenzó a desarrollar pintura de interiores, decorativa y desde ese día sus muros están presentes en exclusivas casas, departamentos y hoteles a lo largo del país. 
 
Muy de bajo perfil, lo suyo ha sido sólo de boca en boca; sus clientes —“mandantes”, como le gusta llamarlos— lo dan a conocer y se encargan de difundir la hermosa labor que desarrolla. Un arte difícil de graficar, porque se trata de algo muy sutil, pero fácil de encantar. “Lo que yo hago es súper artesanal, bien exclusivo, pensado para cada mandante, por eso mismo me gusta mantener ese perfil bajo”.
 
Sin previo aviso, lo acompañamos en un recorrido por varias de las propiedades que ha pintado y la recepción fue siempre cálida. “Me interesa mucho el vínculo; si no existiera ese lazo se trataría sólo de una transacción comercial y, para ser sincero, no me interesa mucho. Es importante para mí el tema humano, mucho más que la cantidad de metros para pintar y las lucas que hay de por medio. Por eso mismo, trato de no abarcar muchos proyectos… me gusta estar muy presente en cada casa que pinto”.
 
¿Cómo se fue dando este vínculo con el arte?
soy artista desde siempre, nunca tuve otra alternativa, nunca me lo planteé, no jugué a ser nada más. Esto nació por ese interés que te menciono, por ese compromiso con el arte. Quise meterme en las casas, en las familias, en esa área chica, y ser un aporte para la decoración y la arquitectura de las casas.
 
Aporte que tiene, sin duda, el sello de la elegancia, de la exclusividad, muy de la mano con el gusto de la dueña de la casa o la petición de la decoradora, pero siempre respetando la esencia del artista, su propuesta, su intervención.
 
¿Cómo defines el arte que desarrollas?
Más que arte, es artesanía; es un trabajo normalmente de común acuerdo con el mandante, recogiendo sus ideas, sus gustos, o bien con las decoradoras… mis jefas siempre son mujeres (se ríe). Les presento una muestra, en un trozo de madera, y la vemos en el entorno, vamos definiendo dentro de una variedad inmensa, dependiendo mucho de lo que ellas quieran.
 
No importa si es un muro muy protagónico o uno de segundo plano, la dedicación es la misma, sólo varía la intencionalidad: “en las casas hay muros que son más vistosos que otros, más centrales. Y ahí se carga un poco más la intención, ya sea con distintos diseños, colores o materiales. El resto de los muros permanecen más tranquilos, acompañando, son muy bonitos, pero pasan a ser de segundo plano”. 
 
¿La idea es que tus muros reemplacen, por ejemplo, un cuadro?
No, la idea es que vistan un espacio. Si es un muro muy potente, va a reemplazar al cuadro y no va a necesitar nada más. El resto de los muros pueden ir pintados con algo más tranquilo y que funcionen como un fondo, como un papel mural, claro que bastante más noble y bonito… y que el carácter se lo de el mandante con los cuadros y los muebles que coloque. 
 
¿Cuál crees que es la finalidad que cumple tu intervención en un espacio?
Sin duda la de integrar todo el resto de los elementos; quitar el horror al blanco de los muros, al vacío, como decían los griegos. Buscamos darle una atmósfera, un aire a los muros de manera que el resto de las cosas, las cortinas, los sofás, los muebles, vayan integrándose en función de esta pintura, con un resultado súper placentero y amable.
 
TRABAJO EN EQUIPO
 
De la mano de un grupo de maestros que lo ayudan a preparar los fondos, empastar y lijar las superficies —en quienes confía, pero no delega, pues son “extremadamente imaginativos”—, Exequiel va adaptando su propuesta según sea el sello que se quiera dar a cada proyecto. “Hay cierta ambigüedad, porque, por una parte, está el aporte que yo pueda hacer al arte, y por otra, el tener claro que estoy al servicio de la decoradora. Si ella me pide algo clásico, con colores clásicos, lo entiendo y lo interpreto. Creo que la gran gracia está ahí, en saber interpretar lo que me piden, dado que todo debe quedar en armonía para que el resultado sea óptimo”.
 
¿Te han pedido cosas descabelladas?
Sí claro, pero tengo algunas técnicas infalibles para no hacerme cargo de semejantes proyectos. Uno trata de hacer sugerencias y las va tanteando para no ser tan transgresor con la idea del mandante, pero si es muy descabellado intento zafar. Pero no me pasa muy a menudo. He hecho un par de cosas estrambóticas, autorreferentes, pero normalmente me encargan intervenciones súper luminosas, que funcionen con todo, que den tranquilidad al ambiente y, por supuesto, que sean bonitas.
 
Si te aburres de un cuadro lo cambias de posición, lo guardas un tiempo o lo vendes… pero, ¿qué pasa con un muro?
Agarras un rodillo y lo pintas… Hablando en serio, tengo mandantes que tras quince años quieren modernizar un muro o simplemente hacer un retoque, un lift. Siempre me están llamando para hacer mantenciones, pues en las casas normalmente hay humedad, incluso muros que se han visto terremoteados y que debemos rehacer.
 
¿Estás de acuerdo con que hoy en día los pisos, muros y cielos están siendo cada vez más protagonistas del set up de un ambiente?
Sí, hay mayor interés en el tema y basta ver el desarrollo de los papeles murales que, entre comillas, son mi competencia. Se han sofisticado y se han vuelto más complejos; lo mismo para la pintura, se ha vuelto más integral la relación de la decoración con los muros y los pisos. Los cielos, en general, todavía siguen siendo blancos.
 
Si de materiales se trata, Exequiel se identifica con aquellos más nobles, más clásicos, como las pastas, los estucos y yesos. A nivel de colores, la paleta cromática completa, menos el morado. “Simplemente es un tema de gusto, nadie puede pintar un muro morado. Los metales, los bronces, los dorados y los plata se usan en algunos muros y bien hechos son súper elegantes, llenan mucho el espacio y reflejan luz, como un espejo”.
 
¿Qué se viene en revestimientos de muro?
Nada muy complicado, cosas sencillas y muy cálidas. Pensando en materialidad, vienen las pastas con colores, combinaciones con semi brillo y colores cálidos; no vienen revestimientos con texturas, ya no se usan mucho. La superposición de distintos tonos en una superficie con una terminación con barniz adecuada, da la sensación de profundidad, mucho más rica en forma cromática que algo con textura. 
 
¿Papeles o pintura?, ¿compiten o se complementan?
Se incorporan; hay lugares en una misma casa donde puedes colocar papel mural y otro muro lo pintas, queda una combinación perfecta; y no solo papel mural, pueden ser rafias o géneros. La integración de los materiales funciona perfectamente. Hoy se incorpora también mucho el espejo envejecido, antes estuvo muy de moda y ahora está volviendo. No solo aumenta el espacio, además refleja luz y se integra bien, sobre todo en los comedores y en los accesos.
 

"Yo soy artista desde siempre. Quise meterme en las casas, en las familias, en esa área chica, y ser un aporte para la decoración y la arquitectura de las casas"

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