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EDICIÓN | Octubre 2016

Cambiar, Renovar y Restaurar

Decoración e interiorismo
Cambiar, Renovar y Restaurar

Reacomodar, cambiar de posición, pintar pisos y muros, renovar tapices con viejas telas del armario, restaurar muebles olvidados, darle color a los sillones con cojines estampados y vida a los espacios con plantas. Es posible renovar y darle una nueva cara a la casa, sin gastar grandes sumas de dinero. La idea es que en invierno, también se puede redecorar. Aquí algunos consejos.

Por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.
La primavera es una época del año especial para darle un cambio de look a la casa, y esto se puede hacer fácilmente sin necesidad de gastar mucho, sino que más bien reacomodando muebles, retapizando y usando la imaginación, utilizando cosas que tenemos guardadas, y que sin saber podemos usar para darle nueva vida a los espacios del hogar. No tire a la basura ese mueble viejo, ni ese abrigo pasado de moda; con buenos datos y la ayuda de un experto, darle nueva vida a los interiores de la casa es fácil.
 
En Rancagua, quien se ha dedicado a decorar casas, restaurantes y emporios es el decorador Joaquín Bravo (ww.joaquinbravo.com). Como ambientador nos muestra tres casas a las que dio un nuevo aire simplemente cambiando los muebles de lugar e implementando ciertos secretos.  
 
MODERNA
 
Un ambiente moderno es el que se le quiso dar a esta casa ubicada en el centro de Rancagua. Aquí el trabajo fue de remodelación, restauración, decoración y paisajismo. A la entrada de la casa se le dio un nuevo aire pintando la puerta de un tono amarillo jaspeado, a un lado se dispusieron distintas plantas y, al otro, se colgó a modo de cuadro una plancha de acero que tenía abandonada la dueña de casa en la bodega. 
 
El hall de entrada fue una ampliación en donde destacan las baldosas Córdoba del suelo en tonos celestes, el óleo de la pared de un amarillo suave, y un mueble que era un escritorio y al que se le puso una base de mármol y se le cambiaron las manillas. Sobre este varios floreros con plantas y flores de estación, un candelabro de madera y un antiguo medidor de agua hecho lámpara. Todo lo que se tenga y se quiera transformar en objeto decorativo y además funcional, lo hace el diseñador rancagüino, Carlos Rueda, a pedido. 
 
En medio del hall se instaló la base de la antigua mesa de comedor de los dueños de casa y que también estaba abandonada en el patio; hoy se usa para dejar las llaves. En una esquina un ficus en macetero de loza que realza y da vida al espacio al estar instalado arriba de una silla. En la otra esquina, la puerta del baño de visitas, que fue parte de la remodelación, y a un lado un sillón tapizado con felpa roja con un cojín con estampado de pez para darle modernidad, y una mesa esquinera con un florero con espigas.
 
En el living destacan las cortinas con diseño de rayas blanco y negro, tela comprada en el barrio Independencia de Santiago, a mil quinientos pesos el metro. Un sillón de cuero con cojín estampado con la figura de un teckel con anteojos. A un lado, un mueble que llama la atención: se le aplicó un toque de guinda al albayalde para darle modernidad y color al lugar. Este era un antiguo lavatorio, al cual se le puso una base de madera y puertas para esconder el equipo de música.  
 
Para poner los pies un pequeño puf en felpa azul petróleo, más allá otro también tapizado en felpa con relieve. Al frente, el sillón tiene varios cojines de piel, hechos con un antiguo abrigo de la dueña de casa. A un lado, un velador con marquetería y, encima, una lámpara Kartell. Aquí la modernidad y lo antiguo se funden a la perfección: a una antigua máquina de coser se le puso un vidrio y ahora es una mesa decorativa. La vida la dan las plantas de interior y suculentas de bajo riego y poco cuidado. Al otro costado, un sillón art decó, comprado por quince mil pesos en una demolición y tapizado con una tela floreada de no más de mil quinientos pesos el metro cuadrado. 
 
Como la idea era ampliar los espacios, se cambió el típico color rojizo del piso de batuco, por el blanco. Esto provoca que la visión del lugar sea más grande y  se vean los techos más altos, para darle énfasis a los objetos y muebles del hogar. Por otro lado, los muros se pintaron con una mezcla de color blanco con pigmentos de tonalidad menta.
 
En la pared principal del comedor destacan dos molduras peruanas, una en cada esquina, recuerdo que estaba olvidado dentro de un baúl de la casa. Además, los cuadros fueron comprados por el decorador para esta propiedad y enmarcados según el concepto de cada uno. 
 
Todos son grabados de grandes artistas nacionales como Bruna Truffa,  Arturo Duclós, Marcela Trujillo, Rodrigo Cabezas, entre otros.
 
TRADICIONAL
 
La dueña de esta casa quería un cambio que le permitiera darle más amplitud e iluminación a las distintas áreas. La casa, ubicada en la Hacienda de Machalí, es de adobe, a la que se le hizo una ampliación para dejar un sólo espacio grande para el living, comedor y cocina. Aquí el decorador hizo un diseño espacial del mobiliario y objetos del lugar. Alineó las mesas, puso plantas y ordenó cosas que obstruían el diseño general.
 
Para la decoración se aprovecharon varios muebles que la dueña tenía guardados en una bodega. El comedor se cambió de lugar y se instaló en lo que era la sala de estar. De este modo quedó un gran living junto a la cocina. Aquí se rescató lo moderno con lo campestre: al medio se instalaron tres mesas juntas, todas distintas: una de pallet al albayalde celeste con un vidrio de base, encima dos fuentes de cobre. Otra redonda, tipo esquinera, más alta, en donde destacan las piezas de loza de colección, y una gran ánfora de vidrio con suculentas. A un lado, otra mesa rectangular con libros y velas.  
 
Los sillones no se retapizaron, para modernizarlos sólo se pusieron cojines con diseños de mariposas, además de mantas de colores. Destacan en un rincón dos sillas Wassily de cuero rojas, una mesa con dos lámparas, cada una con diferente iluminación, una más cálida otra más fría, para iluminar los cuadros, que están dispuestos según una composición acorde al lugar. Para esto se mezclaron óleos antiguos, con grabados más modernos.
 
En el área del comedor, se dispuso un gran espejo, con la finalidad de darle profundidad al espacio para que se apreciara más grande. Aquí, se reacomodaron muchos objetos y otros se reubicaron, con el fin de mantener el espíritu coleccionista de la dueña de casa, pero de una manera armónica.
 
ECLÉCTICA
 
Esta casa, ubicada en el sector de Nogales, se destaca por tener un living comedor y cocina en un solo espacio amplio y de doble altura. Para darle un orden y mayor armonía, se cambiaron los muebles del living de posición con el fin de que la Bosca fuese el punto focal. El sillón curvo se tapizó en terciopelo azul petróleo, y los dos más pequeños en lino celeste. Para el color se mezclaron cojines de piel y se dispusieron aguayos en los brazos. Para darle más sobriedad al gran colorido del lugar se instalaron dos maceteros de greda en cada esquina, con plantas de bajo riego y de interior. 
 
La mesa de centro es una puerta comprada en demolición y pintada al albayalde blanco en algunas zonas, la que se cambió de posición, siguiendo una línea vertical hacia la cocina. Encima, algunas antigüedades, libros de diseño y flores. Para ampliar el espacio del living se dispuso también una pequeña mesa de campo de tonos verdes y azules. En una esquina un pequeño escritorio negro con máquinas antiguas de escribir. Al otro lado, un velador normando y sobre él, una escultura de fierro forjado del escultor rancagüino Ulises Soto. Las alfombras también se cambiaron de posición para darle equilibrio al sector. 
 
Al frente del comedor, un mueble normando con un aguayo en tonos cafés y tres radios antiguas. En la pared destaca la colección de obras de los dueños de casa. La mesa de comedor estaba tapada por un camino de mesa, que se sacó para destacar el vidrio negro, y se puso una base de madera con un florero, y dos candelabros de vidrio, además de un juego de tazas turcas. 
 
Ubicada en la Hacienda de Machalí, esta casa se amplió para dejar un sólo espacio grande para el living, comedor y cocina. Aquí el decorador hizo un diseño espacial del mobiliario y objetos del lugar. Alineó las mesas, puso plantas y ordenó cosas que obstruían el diseño general.

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