En Curicó se realiza la primera “Ruta del Espumante” de nuestro país, recorrido que se inicia en tren desde la Estación Central en Santiago, hasta la Estación de Molina, en la Región del Maule, para comenzar un tour exclusivo que recorre dos de las principales viñas de la zona en donde se producen destacados vinos espumosos, conocer sus métodos de elaboración y su versatilidad en el acompañamiento de las comidas.
Conocer los secretos y ser parte de la elaboración de destacados vinos con burbujas ahora es posible con la “Ruta del Espumante”. Un imperdible recorrido pionero en nuestro país; un tour exclusivo que recorre en tren una ruta que va desde Santiago para llegar al Valle de Curicó, en donde se pueden recorrer las viñas ícono de este lugar como Miguel Torres, Echeverría, Valdivieso, Aresti, Folatre, Viñedos Puertas y Requingua, entre otras. En esta oportunidad, visitamos y conocimos los estilos y métodos de elaboración de esta bebida en las viñas Miguel Torres y Echeverría.
El punto de partida es en Estación Central. Abordamos sesenta y dos pasajeros rumbo al sur. Jóvenes, adultos mayores y hasta niños subieron al vagón, donde el conductor da la bienvenida para comenzar la experiencia con música en vivo —de la mano de un saxofonista y un acordeonista— y degustaciones de los vinos espumosos. A cada pasajero se le entregó una copa e información. Inmediatamente se produjo una dinámica de preguntas acerca de las cepas, variedades, cantidad de azúcar y métodos de elaboración, entre otras inquietudes.
Al llegar a la Estación de Molina, donde además pueden sumarse turistas de Curicó, Talca y alrededores, se toma un bus que nos lleva hasta la viña Miguel Torres. Aquí el viaje permite conocer los inicios de esta bodega en Chile y su comienzo con la elaboración de espumantes hace treinta años.
Vimos cómo se hace este espumante con el método tradicional, más conocido como champenoise, en el cual la fermentación se hace dentro de la botella. Así nacen el Cordillera Brut, de la variedad Pinot Noir, del cual se exportan mil quinientas cajas al año, y el Estelado, el primer sparkling de uva país de Chile, del cual se exportan dieciséis mil quinientas cajas al año. En la sala de producción pudimos ver, in situ, el proceso de degüelle, momento en el cual se destapan las botellas para retirar las levaduras y los demás sedimentos que se fueron depositando en el cuello de esta, para luego instalar el corcho definitivo y pasar al proceso de etiquetado y posterior almacenamiento.
DEL TRADICIONAL AL CHARMAT
El viaje sigue con un almuerzo que consta de un menú autóctono en la cava de barricas de la viña Miguel Torres, un lugar único, donde los turistas tienen oportunidad de continuar la degustación de espumantes y vinos de otras bodegas del valle. Empezamos con una empanada de pino y continuamos con una jugosa carne con papas cocidas y ensaladas. El postre: leche asada.
Después del almuerzo, nos dirigimos a la viña Echeverría. Fundada en 1930, es un lugar precioso con una casona que data del año 1880 y que siempre ha pertenecido a esta familia que produce vinos sustentables del valle de Curicó con una larga tradición enológica.
En este lugar es posible conocer el otro método con el cual se hacen los espumantes, el charmat, que consiste en hacer la fermentación dentro de barriles de acero inoxidable. Con esta se hace toda la línea llamada Nina —Brut, Demi Sec y Rosé—, un espumante lanzado al mercado hace muy pocos meses. También probamos su otro espumante hecho por método tradicional o champenoise: el Millesime o Vintage 2008, exclusivo y producido en cantidades limitadas que la viña sólo vende a clientes de mercados de exportación.
En esta viña, los asistentes reciben la bienvenida de Roberto Echeverría, quien de manera muy cordial, amena y clara, explica los diferentes métodos que existen para la elaboración de los espumantes, para finalmente terminar con una degustación.
El tour finaliza a las seis de la tarde. Sin duda, esta novedosa propuesta apunta a un turismo de intereses especiales más gastronómico, cuya especialización pretende aumentar la oferta de panoramas en Curicó. A su vez, busca complementar los atractivos turísticos naturales y patrimoniales con la tradición vitivinícola de la región. Un excelente panorama para los fanáticos de las burbujas, consumidores cada día más exigentes en cuanto a variedades y maridaje.